Pueblo Soberano…

¿Una continuación del chavismo político o un nuevo partido con vocación de poder?

Vladimir de la Cruz
vladimirdelacruz@hotmail.com

Vladimir de la Cruz

Hasta finales del siglo XIX no existieron partidos políticos como hoy los conocemos en Costa Rica. La gente se identificaba, al menos hasta 1890, alrededor del ideario político liberal. Así decían que pertenecían al Partido Liberal, pero era tan solo una identificación con las ideas liberal, respondiendo especialmente al grupo de presidentes, y lo que ellos representaban, a partir de 1870. Incluso, frente a un “partido liberal” en 1886 se organizó un grupo de personas enfrentándolo con un movimiento similar que se identificó como “partido de trabajadores, obreros y artesanos”.

A partir de las elecciones de 1899 aparecieron los partidos políticos en la Historia Política electoral costarricense, tal y como ahora los conocemos. Y, a partir de ese momento, se estableció que solo por medio de partidos políticos se podía participar en los procesos electorales, como se hade hasta hoy.

En aquellos años el movimiento liberal fue dominante. Orden, Progreso y Libertad eran las consignas que se agitaban más. También, en esa última década del siglo XIX surgió un partido, el Independiente Demócrata, que los enfrentó desde las posiciones populares. Su discurso gravitó en convocar a los chaquetas, descalzos y descamisados contra el Olimpo y los Levitas, posición política que demostraba que la sociedad costarricense ya se estaba concibiendo, en la conciencia, como en la organización social como una sociedad dividida en clases sociales. En ese final de siglo también surgen las Ligas de Obreros y los Sindicatos, tal y como los conocemos ahora.

En esa última década los sectores populares eligieron tres diputados.

Las personas que eran consideradas ciudadanos, con derechos políticos, para elegir y ser electos, eran pocas porque había limitaciones legales para poder elegir y ser electos, entre ellas ser alfabetos, ser varones, ser mayor de edad, poseer cierta capacidad económica, votar públicamente, con lo cual prácticamente se conocía previamente el resultado electoral. Así por ejemplo, en la elección de 1889 sobre una población de 340.000 habitantes votaban 912 electores como se conocía a los que votaban. Eran el 0.3% de la población. ¿Era eso democrático? En ese momento sí, porque era el sistema que se había usado y funcionado para desarrollar institucionalmente a Costa Rica. Comparado con la actualidad, obviamente no era democrático, en el sentido de la secretividad del voto, de la participación electoral de las mujeres y de la universalidad de ciudadanos que hoy votan con tan solo tener 18 años.

En términos generales, hasta las elecciones de 1947-1948, se puede afirmar que había en todos los procesos electorales muchos vicios de fraudes. La guerra civil de 1948 fue una reacción, entre otros motivos y causas, a las criticadas elecciones de 1944 y 1948, que eligieron a Teodoro Picado y a Otilio Ulate, a quien le anularon su triunfo, que le fue reconocido una vez que pasó la guerra civil, cuando las fuerzas militares triunfadoras se quedaron en el gobierno, en 1948-1949, fundando lo que llamaron, a partir de ese gobierno de facto, La Segunda República de Costa Rica, que llega en tiempo histórico hasta ahora.

Desde entonces con la creación del Tribunal Nacional Electoral creado en 1946, denominado por la Junta Fundadora de la Segunda República, y así reconocido por la Asamblea Nacional Constituyente, como Tribunal Supremo de Elecciones, dándole el carácter de un órgano independiente, en igualdad de condiciones a los otros poderes del Estado.

Desde 1953 se realizan elecciones nacionales, para elegir presidente y vicepresidente, diputados y autoridades municipales, bajo la organización del Tribunal Supremo de Elecciones, teniendo la facultad de hacer la Declaración de sus resultados sin que puedan ser apelables.

Desde 1962 la Asamblea Legislativa se constituye con 57 diputados, que se distribuyen por número de ciudadanos en las provincias según censos nacionales realizados cada 10 años. De esta manera, el número de diputados puede variar levemente a favor o en contra de cada provincia, y de los partidos políticos que eligen diputados. En las elecciones del 2018 y 2022 el número de diputados por provincia fue de San José 19, Alajuela 11, Cartago 7, Heredia 6, Puntarenas 5, Limón 5 y Guanacaste 4. En las recién pasadas elecciones las provincias de San José, Cartago, Heredia perdieron un diputado cada una y las provincias de Alajuela, Puntarenas y Guanacaste se ganaron un diputado. Limón mantuvo sus 5 diputados.

En la historia electoral del país siempre ha habido varios partidos participando en las elecciones nacionales y en las provinciales, exceptuando las de 1953, por la cercanía de la guerra civil de 1948, que participaron 2 partidos y a nivel de diputados eligieron diputados 4 partidos. En la de 1958 participaron 3 partidos a la presidencia y 5 eligieron para diputados.

Desde 1953 hasta hoy el partido Liberación Nacional ha ganado 9 gobiernos de los que se han dado en estos años, (1953, 1962, 1970, 1974, 1982, 1986, 1994, 2006, 2010). Un gobierno lo ganó lo ganó el partido Unión Nacional (1958, Mario Echandi Jiménez), un gobierno la Coalición Unificación Nacional (1966, José Joaquín Trejos Fernández), un gobierno la Coalición UNIDAD (1978, Rodrigo Carazo Odio), tres gobiernos la Unidad Social Cristiana (1990, Rafael Angel Calderón Fournier, 1998, Miguel Angel Rodríguez y 2002, Abel Pacheco de la Espriella).

Este conjunto de partidos entre fuerzas políticas liberacionistas y anti liberacionistas dio lugar al concepto del Bipartidismo Nacional, en cuanto ambos grupos de partidos representaban a su vez grupos específicos de empresarios, políticos y sectores del capital en general.

A nivel presidencial las elecciones del 2014 y 2018 llevaron al gobierno a un nuevo partido político, Acción Ciudadana, con Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado. Con ellos el bloque bipartidista se fracturó estableciéndose un tripartidismo gubernativo. Para las elecciones del 2022 un nuevo partido emergió (partido Progreso Social Democrático que elegía al gobernante, al presidente, a Rodrigo Chaves. Este partido tan solo le sirvió para postularse y ganar. No tuvo ningún papel en la estructura del Gobierno ni de las instituciones del Estado.

De la crisis gubernativa de este partido, para las elecciones pasadas, de febrero, el presidente Chaves impulsó la creación del partido Pueblo Soberano que eligió a Laura Fernández, como la segunda presidenta de Costa Rica. El Partido Progreso Social Democrático desapareció.

Así en términos generales, en toda la historia presidencial desde 1953 hasta hoy, 7 partidos han ganado la presidencia de la República. De ellos Liberación Nacional se pudo reelegir consecutivamente, como partido en el gobierno, en tres ocasiones, 1970 y 1974, 1982 y 1986, 2006 y 2010, la Unidad Social Cristiana en una ocasión, 1998 y 2002 y el partido Acción Ciudadana en el 2014 y 2018.

Al no reelegirse como partido el Progreso Social Democrático, el que se eligió a rodrigo con Chaves, no se puede decir que hubo una reelección de ese partido con Laura Fernández.

La presidenta Laura Fernández con el partido Pueblo Soberano marca un nuevo ascenso de un nuevo grupo político, más consolidado, al ejercicio del Gobierno. Es un nuevo grupo económico, financiero, político, empresarial y social, que tiende a desplazar a los grupos tradicionales que se agruparon el período del tripartidismo gubernativo, 1953-2018).

En mi opinión no se puede decir específicamente que hay una reelección partidista, por elegir a la Ministra de la Presidencia de Chaves, que ha ofrecido nombrar al presidente como su Ministro de la Presidencia. que no lo fué. Se puede decir que hay un intento de continuar con las políticas que impulsó el presidente Rodrigo Chaves. Podemos decir que hay un continuismo del chavismo como ejercicio del gobierno que está terminando. Aún así hay que esperar los primeros cien días, en primer lugar, y al ejercicio del primer año de gobierno.

En este período hay que valorar el ejercicio legislativo de la fracción de 31 diputados que eligió Pueblo Soberano, y de si el Partido Pueblo Soberano se desarrolla como una organización permanente, con ánimo de participar nuevamente en el 2030 como Pueblo Soberano.

Si así fuera, y Pueblo Soberano volviera a ganar las elecciones, en el 2030, apenas se estaría dando la continuidad de Pueblo Soberano, con una reelección, como lo han hecho por una sola vez Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana.

Hasta ahora, ningún partido político, como tal, ha gobernado tres gobiernos seguidos. ¿Por qué tendrá que hacerlo Pueblo Soberano, aún cuando este gobierno que inicia de pueda considerar continuación del anterior?

Los partidos que ejercieron el gobierno que pudieron, como partidos, mantenerse en el poder por un período, en ejercicio gubernativo, tuvieron vocación de poder. A pesar de ello, a ninguno, los electores, los votantes, la ciudadanía le dieron la confianza de tres gobiernos consecutivos. Solamente del buen ejercicio de gobierno de Laura Fernández, y de desarrollar partido político, podrá tener esa posibilidad en el 2030.

Los diputados de Pueblo Soberano en la Asamblea Legislativa, por ahora son como apretar un jabón en las manos. Nadie sabe hacia dónde van a salir. Los vientos que los llevan a ese puerto son tormentosos a su interior. No hay homogeneidad ideológica, doctrinal política. Es un rejuntado, resultado de rellenos, que todavía tienen muchas fisuras, que no van a poder evitar las filtraciones, ni a poder mejorar la estética pública de los que están bien manchados por sinvergüenzas, por ser altos deudores del Estado, por los que se dice que están vinculados a organizaciones mafiosas y de narcotráfico. Ese panal está alborotado.

Por ahora, Pueblo Soberano, parece más una continuación del chavismo político que un nuevo partido con vocación de poder, parece incapaz de impulsar una gran transformación política institucional, que no la han perfilado como pretenden hacerlo invocando la Tercera República, con el riesgo que se convierta en República de Tercera, como ya se apunta.

Historiador

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