Carlos Manuel Echeverría Esquivel
A continuación, esbozo algunas ideas sobre temas claves que, a juicio del suscrito, me parece que se omitieron o apenas fueron tratados y que son vitales para entender quién tiene “la madera” para ejercer la primera magistratura del país, el cargo de mayor majestad y responsabilidad, para con la ciudadanía y la patria:
- Utilidad de los debates. Los debates son un arma de doble filo. En la época moderna, según la temática y según la audiencia, el inductivo o el deductivo pueden llevar ventaja. El ideal es que los debatientes sean deductivos e inductivos a la vez. Esto es difícil. El formato y la expectativa de la audiencia costarricense, tengo la impresión, favorecen al inductivo, quien no siempre refleja mayor capacidad de gestión presidencial. Personalmente prefiero al deductivo.
- Visión y estrategia. No puedo explicarme cómo la primera pregunta no es qué visión de país tiene el candidato; qué esperaría dejar al final de su gestión, específicamente sobre la organización del estado, política, económica y social, obligando a quien aspira, a explicar cómo se organizará para plasmar sus objetivos, en metas cuantificables hasta donde se puede. En otras palabras, ¿cuál será la estrategia a seguir? La misión, que enmarca la visión, ya está dada: la brinda la Constitución Política. Me pregunto: ¿cuántos habrán leído la Constitución?; ¿cuántos la dominan? Quien aspira a la Presidencia debe hacerlo.
- Grandes ausencias técnicas. Excepto haciendo referencia a ciertos temas muy puntuales como la jornada laboral 4-3, poco o nada se habló de producción, productividad y competitividad macroeconómica del país y el impacto que eso tiene sobre la escogencia del modelo de producción, propiedad y distribución de beneficios (i.e. política social, seguridad alimentaria, política monetaria y fiscal, propiedad de los bienes de producción, etc.) Se habló fundamentalmente de proyectos puntuales, pero poco sobre los ecosistemas necesarios para que lo político, económico y social se proyecte. Esto responde a que a los ciudadanos les gusta conocer lo puntual. Podría ser que no dan para más. Lástima no aprovechar la oportunidad para educar.
- Formación. Profunda desazón me produjo el qué, al tratar el tema de la formación, la gran mayoría de quienes aspiraron, se inclinaron por la capacitación para ejercer un puesto de trabajo y no la educación necesaria para ser un ciudadano bien formado, carencia reconocida en Costa Rica. A una gran parte de los costarricenses, les cuesta pensar en abstracto y expresarlo. Así, no se puede ser ciudadano y se corre el riesgo de que la explotación humana se dé, si solo nos preocupamos por capacitar.
- Gestión y organización. Nunca se le preguntó a los aspirantes cómo gestionarían el cargo y cómo se organizarían. Hubiera sido útil saber si conocían las leyes 6227, General de la Administración Pública y la 5525, de Planificación Nacional y Política Económica. Quien las domine y utilice, aumenta drásticamente sus posibilidades de realizar una buena gestión y lograr su visión. Algunos demostraron un claro desentendimiento de la institucionalidad nacional.
- Corrupción. El tema de la corrupción, a diferente nivel y hasta institucionalizada, fue uno casi ausente…y es un tema serio, que requiere mucha atención.
- Los vicepresidentes. Fue como si no existieran. Son muy importantes. No se puede dar por descontado que a quien ejerce la Presidencia en sus cuatro años de gestión nada le pasará o “no se jalará un tortón”. Debió darse la oportunidad de conocerlos mejor, teniendo su propio set de debates.
- Democracia. Se habla mucho de que nuestra democracia está en crisis, diagnóstico que considero correcto. Se argumenta técnicamente que la ciudadanía se encuentra enajenada. Entonces… ¿Por qué no se trató el tema? ¿Por qué no se mencionaron propuestas para enfrentar esa enajenación, enfocadas en promover mecanismos de consulta con la sociedad civil, como los presentes en la ley 5525 o la 6227?
En pocos debates se debatió, en el buen sentido de la expresión. Al costarricense no le gusta debatir, un error. Sin embargo, con todo y todo, la práctica está Arriagada, es valiosa y hay margen para mejorar.
– Exprofesor de Ciencias Políticas UCR.
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