La otra memoria del 48

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Carlos Revilla Maroto

Carlos Revilla

La Revolución del 48 no solo produjo vencedores y vencidos. Produjo, sobre todo, memorias enfrentadas. Mientras una parte significativa de la historia nacional ha recordado ese conflicto como el punto de partida de la Segunda República, otros lo vivieron como una derrota política, moral y personal. De esa experiencia nacieron libros escritos desde el exilio, la proscripción o el resentimiento, donde la figura de José Figueres Ferrer y su movimiento aparecen radicalmente invertidos, no como fundadores de un nuevo orden democrático, sino como traidores, usurpadores o incluso delincuentes.

En elespiritudel48.org hemos decidido poner a disposición del público una serie de obras que representan esa mirada crítica y abiertamente adversa del proceso revolucionario. No lo hacemos para avalar sus tesis, sino porque la historia no se comprende ocultando las voces incómodas, sino leyéndolas con cuidado, contexto y espíritu crítico.

Lo usual es que la historia sea contada por los vencedores. En el caso de la Revolución de 48, sin embargo, ocurrió algo particular: el bando triunfador optó, en buena medida, por no imponer de inmediato su propio relato, privilegiando la reconciliación y la reunificación de la familia costarricense. Como resultado, muchas de las primeras versiones escritas sobre el conflicto provinieron del bando derrotado, mientras que la elaboración sistemática de la narrativa figuerista y socialdemócrata tardaría años en consolidarse.

Los libros que decidimos digitalizar son: “El Pacto de la Embajada de México, su incumplimiento” de Teodoro Picado Michalski; “Mi verdad” de Edgar Cardona Quirós; “Quiénes y cómo nos traicionaron” de Rosendo Argüello hijo; “La verdad en marcha” de Rosendo Argüello; “La tragedia de Costa Rica” de José Albertazzi Avendaño; y “Los ideales morazanistas de la Legión Caribe en Costa Rica, oprobio de una época” de Álvaro Cantero Valverde. Todos tienen un rasgo en común: son testimonios políticos, no obras de historiografía académica. Todos eran muy difíciles de obtener, hasta ahora, que los publicamos con acceso libre para todo el que los quiera leer.

En ellos, el lector se encontrará con un lenguaje apasionado, acusatorio y, en ocasiones, abiertamente injurioso. Se trata de textos escritos en caliente, desde la herida abierta de la derrota, donde abundan la descalificación personal, la teoría de la traición y la construcción de un “universo paralelo” en el que los roles morales del 48 aparecen completamente invertidos. Leídos sin mediación, estos libros pueden inducir a una comprensión distorsionada de los hechos; leídos con contexto, son documentos valiosos para entender el clima emocional, ideológico y político que dejó la guerra civil.

Salvo algunas cartas y documentos puntuales de evidente valor histórico, en El Espíritu del 48 hemos optado por no extraer fragmentos aislados de estas obras para publicarlos por separado. Presentarlas íntegras —acompañadas de una advertencia editorial clara— permite que sean leídas en su justa dimensión: como parte de la literatura de la derrota, no como relato objetivo ni como explicación definitiva del conflicto.

Sobre los autores, unas breves líneas:

Teodoro Picado Michalski. Presidente de la República al momento de la Guerra Civil de 1948. Fue quien firmó la capitulación del gobierno y uno de los actores centrales del conflicto. Además, fue un connotado historiador, autor de importantes estudios sobre la historia y la diplomacia costarricense, lo que otorga un valor particular —aunque no exento de subjetividad— a su testimonio escrito tras la derrota.

Edgar Cardona Quirós. Combatiente al lado de José Figueres Ferrer y miembro de la Junta Fundadora de la Segunda República. Posteriormente rompió con el figuerismo y encabezó una fallida intentona de golpe de Estado conocida como el Cardonazo.

Rosendo Argüello Ramírez (hijo). Miembro de la Legión del Caribe que, poco tiempo después del triunfo de la Revolución, entró en conflicto con Figueres, fue expulsado del país y se convirtió en uno de sus críticos más acérrimos.

Rosendo Argüello Castrillo (padre). Jurista e intelectual nicaragüense, padre del anterior, y figura relevante del pensamiento político regional centroamericano.

José Albertazzi Avendaño. Calderonista de “hueso colorado”, exdiputado y expresidente del Congreso. Hombre de amplia cultura y notable capacidad oratoria, fue una de las figuras parlamentarias más reconocidas de su tiempo.

Álvaro Cantero Valverde. Excombatiente del bando calderonista, identificado con los llamados “mariachis”. Su memoria crítica sobre la Legión del Caribe constituye una pieza testimonial escrita desde el lado derrotado del conflicto.

Publicar estos libros no implica neutralidad ni equidistancia. En el elespiritudel48.org mantenemos incólume su vocación, la cual es preservar y difundir los valores e ideales que dieron origen a la Revolución del 48 y la Segunda República. Pero esa vocación no es incompatible con el rigor. Por el contrario, solo una memoria segura de sí misma puede permitirse mostrar a sus críticos sin miedo.

Leer al adversario no significa darle la razón. Significa comprender que la historia de Costa Rica en 1948 no fue una fábula simple de héroes y villanos, sino una tragedia política donde cada bando construyó su propio relato. Y entender esos relatos —con todas sus exageraciones, silencios y odios— es parte esencial de una verdadera cultura democrática.

Los dejo con las portadas de los libros, que se pueden obtener en la sección de libros, en el apartado “Desde la otra acera” que es parte del espiritudel48.org, que por cierto está estrenando un pequeño rediseño con un logo muy bonito. En el sitio también se pueden conseguir todos los libros de don Pepe y otros títulos relacionados, que puede ser que les interesen.

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