Vía costarricense
Johnny Soto Zúñiga
Como en este mes de enero del 2016, en nuestro país estamos en plena campaña electoral que culminará el próximo 7 de febrero con las elecciones municipales y también por ser primera vez que va unido todo el Régimen Municipal; mediante las cuales se nombrarán las nuevas autoridades locales en los 81 cantones: Alcaldías y dos Vice alcaldías, Regidores propietarios y suplentes, síndicos propietarios y suplentes y sus respectivos concejales distritales; así como los cargos de intendentes y concejales en los 8 Concejos Municipales de Distrito que por ley existen en el país. Se hace oportuno que durante este mes escriba sobre la evolución histórica municipal desde sus orígenes hasta la situación real en este siglo XXI; con el fin de ayudar a comprender de donde proviene esta singular institución local. Podemos afirmar que desde los orígenes de la ciudad existe el Municipio; era necesario un cuerpo organizativo que administrara la comuna. Pero en realidad son los romanos con sus conquistas imperiales, que van estableciendo en los territorios tomados, las Provincias respectivas.
Se señala que en Roma, físicamente, se asimilaba municipio con ciudad; es decir, se le daba la categoría de ciudad a las circunscripciones territoriales que se organizaran conforme lo establecía la Ley Julia Municipales. Notamos entonces como el municipium, obedecía a un criterio de división territorial, de Gobierno Local. Políticamente, los cargos eran de elección popular y temporales. Los romanos, tenían un sistema político muy organizado, de ahí que actualmente sus instituciones persisten y por lo menos en nuestros países de Occidente, hemos tomado estas formas de organización local. Las ciudades reciben el nombre de municipia; obligadas a verificar determinadas prestaciones, tributos y servicio militar, se caracterizan los municipios por conservar su autonomía administrativa y sus magistrados. Tienen derecho al sufragio “ius sufragi”, obteniendo los mismos derechos que los ciudadanos romanos.
Por otra parte, se ha afirmado también, que el antecedente del municipio proviene de la polis griega, ya que se dice que: Grecia fue la base de la concepción política del hombre occidental, de la idea del Estado, de la democracia, etc.; por todo ello, en nuestra materia, merece especial cuidado analizar la institución de la “Polis” como centro de la propia vida política del pueblo griego. El jurista y profesor mexicano Carlos F. Quintana expresa que: “La ciudad será para el hombre griego el centro de su vida, su realización y plenitud. Sólo en ella se pueden realizar los grandes valores de justicia y virtud, como lo exponen Platón en “La República” y Aristóteles en “La Política”. Concluimos, al igual que el Prof. Quintana, que las instituciones urbanas griegas tienen los mismos elementos de las civitates municipales romana. La Polis griega es precursora, con sus demos, de la organización municipal que siglos después se establece en el gran imperio romano y el sistema de organización de sus ciudades.
Se entiende como “demos” a los barrios de la polis, que tenían algunas autoridades y funcionarios particulares, siendo una especie de municipio subordinado al Estado, es decir la Polis se parecía a una Ciudad- Estado. Con base en lo anterior, se estima que el Municipio tiene un naturaleza estrictamente territorial, tanto polis en Grecia y urbs en Roma, siendo los antecedentes directos del Municipio, como organización política – administrativa, existían deberes y obligaciones que cumplir por parte de los habitantes, por ejemplo el pago de tributos. En síntesis, nos interesa destacar la organización romana como estructura más funcional de lo que conocemos como Municipio, con base en los siguientes elementos: 1-El Territorio (Territorium) es el terreno donde se asentaban los núcleos de población como aldeas (vici); grupos de casas diseminadas (pagi), centros de reunión (conciliabula fora), o fortificaciones (castella), todos sometidos a la autoridad del Municipio. 2-El pueblo del Municipio (populi municipio) se componía en primer lugar, de los munícipes o ciudadanos que habían nacido en la circunscripción, o por haber sido honrados con este título por la Curia. Sólo los munícipes tenían la plenitud de derechos de la ciudad. Los incolae o domiciliados, estaban obligados a pagar las cargas (munera) pero no podían desempeñar cargos de curiales. Tanto los munícipes como los domiciliados estaban sometidos a diversas cargas u obligaciones de auxilio y defensa; y otras de tipo patrimonial, como pagar las contribuciones del erario municipal. Finalmente los transeúntes u hospites, estaban ajenos a la vida municipal. 3- La Curia fue el órgano más importante de la organización del Municipio romano; al igual que el Senado en Roma, a la Curia le correspondía la dirección de los asuntos locales. Sus miembros, los decuriones, eran la clase más elevada de la ciudad. El número de decuriones fue variable según la importancia de las ciudades.
Por otra parte, tenemos la estructura funcional de la “magistratura” y sus cargos: a) Los ediles (duunviri), encargados directamente de la atención de la administración municipal, a quienes competían las labores de policía, vigilancia de los mercados, pesas y medidas y cuidado de los edificios públicos. Los ediles, con el tiempo se significaron como los más importantes administradores de las municipalidades, por lo que transcendieron a otras etapas de la evolución municipal; b) Los cuestores, encargados de las finanzas del erario municipal; c) Los pontífices y augures, se encargaban del culto municipal; d) Los seviros augustales, tenían como función el cuidado del culto imperial, e) Luego apareció de forma tardía el defensor civitatis, creado para proteger a la plebe de injusticias y violencias. Esta figura alcanzaría posteriormente una notable función en el Municipio del Bajo Imperio, f) Al mando de los magistrados y funcionarios, se encontraban una serie de empleados subalternos, como los lictores (alguaciles), los viatores o mensajeros, los librarii o tenedores de libros, etc.
También tenemos el Municipio en España: sus orígenes se remontan cuando la Península Ibérica fue tomada por los romanos. Para el año 196 A.C., son nombrados dos procónsules romanos que encabezan el mando de las dos provincias en que se dividió a Hispania: la ulterior y la citerior. De inmediato hubo múltiples colonias latinas en tierras iberas. Señala Mommsen que: “La antigua y rica ciudad comercial de Gades (Cádiz), cuyo régimen municipal había transformado ya César, a tono con los tiempos, siendo pretor, obtuvo ahora del emperador (Augusto) el derecho pleno de municipalidad itálica”. Fue, pues, Cádiz el primer Municipio extraitálico fundado por Roma que entró en la confederación de ciudadanos romanos. Pocos años después, fue concedido el mismo derecho a algunos otros Municipios españoles.”
Hasta aquí vamos a llegar con esta primera parte, sobre la evolución histórica del Régimen Municipal; desde sus orígenes hasta nuestros días; con el objetivo de analizar, investigar su historia desde la fundación del municipio como gobierno local, que sin duda es una estructura singular, jurídica, técnica, participativa, de función organizativa y administrativa autónoma para el bien común de los vecinos y los ciudadanos de una comuna o territorio determinado. Los que somos creyentes de la descentralización de las funciones y competencias públicas, tenemos a la mano una organización local que puede colaborar de manera directa en la solución de los problemas locales, barrios, comunidades, distritos en los cantones o circunscripciones territoriales donde exista la Alcaldía o Municipio.
Excelente recopilación Jhonny, todos sabemos en liberación su amplio dominio en acciones municipales , deberia estarr en IFAM como máximo líder.
Marco Montenegro.