Política entre bastidores
Manuel Carballo Quintana
El PNP (Partido Nacional del Pueblo) de Jamaica, seleccionaba como facilitadores y expositores a los dirigentes que asistían a La Catalina. Con el PNP todo era armonía y eficiencia. En una oportunidad asistió a La Catalina Portia Simpson, quien llegó a ser la primera mujer Primer Ministro de Jamaica.
Con Guatemala la relación fue muy intensa. Nuestras contrapartes fueron el PRD (Partido Social Demócrata), liderado por Alberto Fuentes Mohr, y la URD (Unión Revolucionaria Democrática), cuyo líder principal fue Manuel Colom Argueta. La estrategia de cooperación con ambos era lograr que se fundieran en un solo movimiento. Era imposible, por la represión, después del asesinato de ambos líderes, desarrollar actividades en el país. La relación de CEDAL con la URNG (Unión Revolucionaria Nacionalista de Guatemala) -partido que agrupó a los tres grupos guerrilleros-, vino después que depusieron las armas como producto del Plan de Paz de Esquipulas.
En El Salvador, la contraparte de CEDAL siempre fue el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), cuyos dirigentes más visibles fueron el Dr. Guillermo Manuel Ungo y el sociólogo Héctor Oquelí. La particularidad con los salvadoreños es que las actividades locales eran actividades semiclandestinas. Para evitar la represión se convocaban los seminarios en determinado sitio, pero inmediatamente se hacía traslado en bus a otro local alejado del centro de San Salvador; así, se burlaba y se evitaban sorpresas. Parte del hostigamiento del ejército era desconvocar falsamente con los dirigentes más conocidos del MNR.
Los primeros contactos con Honduras fueron muy personales por parte de don Francisco J. Orlich y don José Figueres. Ellos cultivaron una fuerte amistad con el Partido Liberal y en particular con el Presidente Ramón Villeda Morales. El Dr. Villeda Morales era uno de los integrantes de la izquierda democrática de América Latina, antecedente más inmediato a la presencia de la Internacional Socialista en el Continente latinoamericano. Sin embargo, tras la partida del Dr. Villeda, la contraparte de CEDAL en Honduras fue un denominado PRH (Partido Revolucionario de Honduras). Este ‘partido’, dirigido por Rodolfo Jiménez Caballero, impresionó a los personeros de la Fundación Friedrich Ebert en Alemania con una carta ideológica y programática de más de 200 páginas. Inclusive su ‘ideario’ fue reproducido por la Revista Nueva Sociedad con circulación latinoamericana. Era un compendio de los principios de muchos partidos políticos, adaptados a Honduras. CEDAL acogió al PRH y lo invitó a participar en su programa de formación política. Participaban en los eventos internacionales y se les financiaban actividades locales. Sin embargo, nos despertaba sospechas que en todo encuentro internacional en La Catalina quien asistía era Jiménez Caballero.
El PRH fundó un sindicato de desempleados (Sindicato Nacional de Desempleados). Muy original, no conocíamos ninguna experiencia de esa naturaleza en el mundo; para nosotros resultaba risible. En mi interior me preguntaba: en el caso de una huelga: ¿cuál sería su papel? Y entonces reflexionaba, ¡con toda seguridad trabajar! En los eventos sindicales de La Catalina siempre enviaban representantes del sindicato de desempleados. Otra sospecha.
El rompimiento con el PRH se dio cuando programaron un seminario en Choluteca. En CEDAL se decidió que yo viajaría sorpresivamente a Honduras. Nuestra sorpresa fue que no había tal, la dirección del local del seminario no existía, nadie lo conocía, no había seminario. Era un montaje para sacarle recursos a la Fundación Ebert. Hasta ahí llegó la relación PRH-CEDAL.
Varios meses después, CEDAL estableció una vinculación directa con el Movimiento M-Líder (Movimiento Liberal Democrático Revolucionario), un ala o tendencia dentro del Partido Liberal de Honduras, representante de la Socialdemocracia o izquierda democrática, como se le conoció anteriormente. Su participación se limitó a los eventos internacionales de CEDAL. Los dirigentes del M-LIDER eran figuras muy serias, profesionales y representativas.
En cuanto a Nicaragua, nunca hubo un nexo permanente o constante con la política de ese país. Fue la Revolución Sandinista la que nos llevó a establecer vínculos de solidaridad con el pueblo nicaragüense en su lucha contra la dictadura somocista. Hubo tres acciones de CEDAL y la Fundación Ebert muy importantes, aunque aisladas. Hoy lamentamos la traición al pueblo y a quienes les ayudaron. Todos nos sentimos traicionados. Hacemos este recuento únicamente porque no podemos negar hechos históricos en el acontecer de CEDAL.
El primer aporte principalmente de la Fundación Ebert al movimiento insurgente fue el financiamiento de la filmación de un largometraje de 70 minutos justificando la guerrilla. Fue una producción de Istmofilms, con la dirección del cineasta Oscar Castillo. Resultó un éxito que se proyectó públicamente en las salas de cine de América Latina, Estados Unidos y Europa, colaboración anónima sin que apareciera el nombre de la FES ni de CEDAL.
El segundo aporte fue un encuentro internacional en La Catalina, de apoyo a los nicaragüenses, con representantes latinoamericanos y europeos de partidos miembros de la Internacional Socialista. Acaeció a finales de 1978, previo a lo que se llamó la ofensiva final, que culminó en julio de 1979. Ahí estaban algunos miembros del Grupo de los Doce y el traidor comandante Edén Pastora. A las sombras de la noche apareció clandestinamente Pastora. Muchas preguntas a los nicaragüenses. Los alemanes y los austriacos hicieron una muy fuerte crítica; señalaron como irresponsable a los dirigentes de la guerrilla porque se iba a producir una ofensiva final sin hospitales de campaña, sin médicos (sólo uno) y sin ambulancias. Al fin y al cabo, son mentalidades muy estructuradas propias de algunos países europeos.
No obstante, preguntaban: ¿En qué podemos ayudar? ¿Necesitan medicinas? ¿Necesitan alimentos? ¿Necesitan armas? ¿Qué tipo de armas necesitan? Pastora no tardó en responder: “Armas no necesitamos, tenemos las armas que recuperamos de la Guardia Nacional, lo que necesitamos son balas en puta…”. Fue risible ver cómo la intérprete al inglés, Eva Abreu, quedó confundida porque al momento no hallaba cómo traducir el término “en puta”. En las sombras de la noche volvió a desaparecer Pastora. ¿Qué sucedió después? No lo sé. Tengo entendido de que sí hubo ayuda material.
La tercera y última cooperación con el frente sandinista fue en noviembre de 1979, siendo ya gobierno. Esta vez CEDAL, la Fundación Ebert y la Internacional Socialista convocaron a un seminario internacional latinoamericano de solidaridad con los nicaragüenses en Managua. Por Costa Rica participó don Daniel Oduber, ya expresidente de la República, y el Lic. Rodolfo Solano Orfila.
Afortunadamente no hubo más relación ni contactos con la gente del Frente Sandinista. La Internacional Socialista admitió en su momento al FSLN como miembro pleno, no obstante lo expulsó de sus filas por las violaciones de derechos humanos del gobierno de Daniel Ortega.
La proximidad entre CEDAL y Panamá nació en 1980, concretamente con el Partido Revolucionario Democrática (PRD), fundado por el General Omar Torrijos Herrera. El Lic. Daniel Oduber cultivó una gran amistad con el General Torrijos en el período 1974-1978, con motivo de la negociación y firma posterior de los Tratados Torrijos-Carter, que permitieron la devolución y soberanía de Panamá sobre el Canal de Panamá. Don Daniel aconsejó al Presidente de facto Omar Torrijos la institucionalización de la revolución panameña en un partido político, y así lo hizo. Don Daniel Oduber y Juan Carlos (Johnny) Fernández Saborío hicieron varias visitas a Panamá, asesorando con el diseño del PRD y capacitando a su dirigencia.
El PRD se fundó en 1979, y desde entonces el vínculo con CEDAL fue intenso, tan intenso que -en términos de alquiler de instalaciones-, la selección mayor de fútbol de Panamá en dos oportunidades utilizó La Catalina para su preparación de encuentros con la selección de Costa Rica. Esto dado que los dirigentes de la federación de fútbol de Panamá – entre ellos Daniel Robleto-, eran miembros del PRD. ¿Se podía alguien imaginar que era posible una relación deporte-política en esos términos? Yo creo que no… ¡y menos hoy, en 2023, que nos derrotan con tanta facilidad! Pasaron de aprendices del fútbol a superar al maestro.
Estos apuntes no tienen ninguna pretensión literaria; son la narración coloquial de simples hechos reales poco conocidos que al cabo del tiempo se convierten en históricos.