Hacia el 2023…

¿Y usted que opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

El año 2022, con sus muchos pros y contras, se está acabando y solo nos resta expresarnos, entre todos, una muy feliz Navidad y desearnos los mejores y descansados días de fin de año y muchos éxitos para el próximo año 2023.

A fines de noviembre me dejé perplejo el Informe Estado de la Nación: 2022. Estoy muy consciente de la etapa tan difícil y compleja por la que ha estado atravesando el mundo, en lo político y lo económico, pero no me imaginé que los datos y estadísticas objetivas sobre la realidad de Costa Rica fueran tan dramáticos y malos.

Es como si hoy tuviéramos tres países en uno solo. Desde una burbuja pequeña de altos ingresos económicos y nivel social hasta una gran mayoría de costarricenses en condiciones de extrema pobreza y marginalidad, con sectores de ingresos medios cada vez en condiciones más difíciles y en retroceso. Además una generalizada inseguridad ciudadana y un aumento de la delincuencia organizada y común, a niveles de crisis nacional.

En la economía lo único que está funcionando bien y generando dinámicas de empleo e innovación son las zonas francas y algunos sectores exportadores.

En el 2023… y con un diálogo patriótico, serio, constructivo y franco entre el presidente Chaves y los diputados, el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa tienen que abocarse a un gran proceso de gestión pública y reforma estructural del Estado, eliminar la tramitología que asfixia a usuarios y miles de emprendedores privados, revitalizar la economía en sectores claves, enfocarse agresivamente en el turismo, replantearse la educación pública, fortalecer financieramente a la CCSS y salvar nuestro Estado social de derecho.

Hay que oxigenar a Costa Rica y abrir de nuevo las avenidas del progreso.

Esa es una agenda nacional de grandes retos institucionales, económicos y sociales. El año 2023 debe ser clave, decisivo e histórico. El país tiene que sacar adelante una agenda reformadora que convoque a las autoridades del Estado, los dirigentes de los partidos políticos, los sectores organizados de la sociedad civil y a todos los ciudadanos.

Hay que volver a la negociación política, hacerlo en serio y en forma constructiva, con una extraordinaria visión país. Las elecciones y broncas del 2022 quedaron atrás. Ahora estamos en otra etapa de la vida política y tenemos que trabajar para el futuro. Eso solo se logrará negociando intensa y patrióticamente acuerdos nacionales. El presidente Chaves y sus ministros tienen por delante un reto enorme de gestión para alcanzar eficiencia pública. Pero las urgentes y necesarias reformas estructurales al Estado costarricense deben ser negociadas en la Asamblea Legislativa y ahí los diputados tienen total capacidad de gestión y la deben utilizar. La vida en libertad y democracia obliga a negociaciones políticas con un único objetivo común: el “bienestar del mayor número”. Ese es el camino costarricense y ese debe ser el gran compromiso del 2023.

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