Y nos juimos pa’llá

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Desde Suiza No. 19

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

Mauricio Castro

Sacale cosas a esa maleta, pesa más de 23Kg”-dije.

“Pero si Star Alliance dice que podemos llevar 3 valijas de 32Kg”—me contestaron.

“No, la calculadora de Lufthansa dice solo 2 de 23 Kg”—argumenté.

“Ponelas en esta otra…puchis nos pasamos de 23”—dije.

“¿Cómo nos vamos a llevar este chunchero?”—me pregunté cuando empezamos a empacar. Y como dicen que todo está on line y que si no está on line no existe, chequeamos…

Tenía varios tiquetes. Unos los había comprado en United. United no está volando desde Ginebra. Si uno no es gringo o no tiene residencia no lo dejan entrar a EEUU si viene del Área Schengen. Suiza es del Área Schengen. United descartado. Otro en Edelweiss pero cambiaron fecha del vuelo.

Había comprado otro en Lufthansa, que sale desde Frankfurt hacia tiquicia, no desde Suiza. Se debe salir de Ginebra vía Swiss…”que dicha, Swiss es parte del grupo Lufthansa”—pensé

“Lufthansa, Swiss y United son Star Alliance, estoy hecho, me mantienen mi status y las condiciones: según United podemos llevar 4 valijas de 32 kilos”—me dije.

“No Castrosalazar, pareces nuevo, ya te ha pasado antes que no cumplen y te dan miles de argumentos que en la premura de tomar un vuelo no tenés demasiada opción de discutir y simplemente tenés que pagar. Ya te ha pasado. Mejor chequiá bien”—me dijo mi vocecita interna.

Le hice caso: entré al sitio de Lufthansa que tiene una calculadora para estimar tu cantidad de equipaje. Swiss no tiene, uno debe interpretar. Entonces llamé y me dijeron 4 valijas de 23 Kg. Chequié en Lufthansa y me dio que podíamos llevar 5 valijas de 23Kg. Pero por esa malicia que uno tiene en sus genes me dije: “mierda, luego no cumplen, mejor voy al aeropuerto directamente…” En el aeropuerto me dijeron: “—pueden llevar 4 valijas de 22Kg y si son más…las paga”. En resumen: no coincidió nunca la información on line, con la suministrada por teléfono, ni con la dada por el aeropuerto personalmente y mucho menos la de Lufthansa con la de Swiss, que son del mismo grupo…

“Qué tirada—era domingo por la noche— me puse mal la inyección semanal anti aging ayer y me está llevando puta ¿y si me da fiebre y no me dejan treparme al avión el miércoles?…Pero que dolor, hasta me está saliendo pus…”—me dije. “Castrosalazar que burro que sos, eso te pasó por atarantado y apurado… Te recomendé que te esperarás, que te inyectarás en Costa Rica y no me hiciste caso. Vas a tener que hacerte un tratamiento agresivo para evitar se te haga una infección y te dé temperatura y no podás irte, tenés solo tres noches…”—me dijo la vocecita de mi conciencia.

Y empecé: hielo, agua caliente, agua fría, “estriparme”, crema antibiótica y autoreceta de antibióticos… “Me estoy acalorando mucho… ¿será fiebre o simplemente acalorado por el verano? Puchis se me ve horrible… Pasó de ´ojo de buey´ a tamaño de concha de mejillón, y todo rojo a la orilla. Qué güeso.”—me dije.

En las compras de último minuto adquirimos: máscaras, gel, galletas y otras cositas poco saludables….No podía imaginarme cómo sería el tema comida en un ambiente restringido y aséptico como el que tendría la cabina de un avión en tiempos de corona (curiosamente en las Europas no hablan de covid). ¿Cómo sería el procedimiento, unos primero, por sillas, se quitan la mascarilla, luego otros…?

Pasadas las tres noches, tenía un absceso con menos pus pero siempre hinchado, feo y doloroso. “Pero no importa –me dije—tengo una acidez hp… y malestar estomacal fatal…me funcionaron los antibióticos. No tengo fiebre eso es lo importante.”

De camino al aeropuerto solo me imaginaba que iba para una zona de desastre, como las que se ven en el cine cuando ha habido una guerra bacteriológica: todo el mundo con overol mamelucos blancos de tela que parece plástica pero que no es plástica, con cascos, guantes y máquinas ultramodernas para tomar la temperatura… Y mejor ni les digo como me imaginaba a los auxiliares de vuelo…“Castrosalazar creo que están exagerando un poco”—me dijo mi vocecita de la conciencia.

Pero igual seguí convencido que iba para una zona de desastre y que todo estaría súper controlado.

El aeropuerto prácticamente vacío. Nadie vestido con cascos, ni de blanco ni con equipos sofisticados, ¡ni uno! La única diferencia real con la antigua normalidad es que todos los puestos de control, incluso las zonas de revisión de equipaje en los marcos de seguridad, tienen una especie de protección plástica y algunos agentes con mascarilla y la fila más separada. Varias cafeterías cerradas. Varias tiendas cerradas. La misma gente de seguridad y los que trabajan en la aerolínea entre felices porque uno esté viajando y con un poco de incredulidad y lástima…se les veía el “que gente tan estúpida, ¿cómo van a viajar con el ´corona´ a todo meter encerrados en una cabina de un avión?

“Castrosalazar a vos que te importan las miradas y los pensamientos de cuanta gente te encontrés, tu meta es clara: llegar a tiquicia antes de que vuelvan a cerrar todo como ya se oye venir…acordate cuando el río suena piedras trae…”—me dijo la vocecita de mi conciencia.

Después de tanto pesaje de valijas en casa, cálculos y calistenia, nadie pesó nada. Ni un comentario del peso de las valijas… ¿Respeto a la normativa de Star Alliance? ¿Vista gorda para que la gente viaje?

Tanto en Swiss como en Lufthansa me había imaginado, mejor decir: me había soñado, en que había separación de asientos y un montón de equipos de protección…quizás porque había visto unas fotos de Qatar Airways y de Air Asia…

De la mina

Y lo que me encontré fue que en el vuelo entre Ginebra y Frankfurt (de una hora más o menos) los asientos fueron ocupados de forma tradicional, la tripulación solo con mascarilla y a cada pasajero le dieron una toallita. Nada de medir temperatura antes de ingresar al avión.

“Puta y las medidas que había leído por todos lados, seguro porque es un viaje cortico”—me dije.

“¿Y qué esperabas Castrosalazar, un espacio libre de fila de por medio y que te dieran una mascarilla N95, guantes, traje blanco?”—me dijo la vocecita que uno lleva adentro. “Diay pues sí”—respondí.

“El absceso me duele, que pelada si se me revienta, ojalá no tenga temperatura”—pensé.

A la salida del avión que me trajo de Ginebra habían dos policías chequeando pasaportes, por supuesto que fui premiado “por mi pinta del norte de África”—me dije. En cortico me dijeron que me había pasado el tiempo legal para estar en Área Schengen, saqué la extensión de estadía dada por la Migración del Cantón de Vaud, se las mostré, se rieron de mal gusto porque estaba en francés, y medio vieron la fecha 31 août 2020 me preguntaron cuándo me iba, les dije el vuelo y ya casi… Luego en la Migración lo mismo, medio queja porque la nota estaba en francés, se la comenté, mostré la fecha de extensión de estadía 31 août 2020 y me dijo: so good you are leaving today, you never know what will happen tomorrow.

Me fui para el Gate B25 pensando en termómetros sofis y gente llena de aparatos…Y me encontré con una fila tradicional, nada de aparatos, dos agentes de tierra de Lufthansa, una cordial y amable y otra que ladraba y poco le faltaba para morder, ambas detrás de un plástico, pidiendo a los no ticos y no residentes los resultados de la prueba del covid de 48 horas antes y a los ticos el QR del formulario del Ministerio de Salud y cumplido eso todo el mundo pa’dentro y todavía con la imagen Qatar y de Air Asia en mente y con que la duración del viaje sería de 12 horas, y pensando como iría a comer y que por dicha traía algunas cosillas…al entrar me encontré con esto:

Desde la mina

La tripulación solo con mascarilla, no guantes, no trajes blancos y un sobrecito con toallitas para cada pasajero para desinfectar el espacio donde uno va a estar, y por supuesto uno con la obligación de tener la mascarilla puesta durante todo el viaje, comprada por cada quien. Y en una revisión mental rápida concluí que como soy un carajo buena gente mi Ángel Guardián (mi nahual) estaría presente. Ya sentado y habiendo limpiado mi espacio, oí que el Jefe de Cabina dijo que el sistema de aire acondicionado se limpiaba cada 3 minutos. “Al menos eso”—me dije.

“¿Y las medidas de control y seguridad?—“pensé.

La comida igual, igual cantidad de guaro (menos variedad), igual cantidad de agua, acomodo de gente de forma tradicional…solo que la tripulación con mascarilla durante todo el vuelo, sin guantes. Nada más. Nadie como en Qatar ni Air Asia…
Llegó el vuelo a Costa Rica, veníamos como 90 pasajeros, calculo que a lo sumo 30 extranjeros, muchos de ellos en camino pa’l sur a sus países y el resto pura ticada. Para entrar al área de migración una gente de la Cruz Roja, compitiendo quien se veía menos en forma… con un único teletermómetro controlando temperatura que retrasaba la fila considerablemente. Entramos entre los primeros 10 al área de migración, para no cansarlos con el cuento simplemente les digo: tardamos unos 80 minutos en salir, de los cuales unos 20 minutos fue esperando a que abrieran los puestos de migración. No estaba ni un solo oficial en su puesto.

Lo más triste fue tener que volver a llenar un formulario a mano, ahora para Migración, con los mismos datos con los que había llenado on line el del Ministerio de Salud y uno se pregunta una y otra vez: “¿por qué putas si se llena en línea lo de Salud por qué Migración no coge automáticamente la información que requiere en lugar de llenar a mano un formulario que toma al menos 20 minutos por pasajero lo que hace que la fila se vuelva eterna?” y de repente oí mi vocecita que me hace aterrizar: “Castrosalazar vos crees que por ser un país OCDE todo cambiaría de la noche a la mañana. ¿No has leído a lo que se dedica la gente en medio de la pandemia en estos días: a criticar que el capitán del barco se fue a descansar?”

Ya en la casa en La Mina, en Santa Ana, recordé lo que es el trópico de un güevazo: bichitos, bichos, bichotes, hormiguitas, hormigas, hormigotas, arañitas, arañas, arañotas, miles de otros insectos voladores, el búho cantando, grillos chillando y el silencio de la noche. Au revoir Suisse!

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