Vieja política y nueva política…

…Y usted ¿qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Camino hacia el Bicentenario de la Independencia, estamos ante la muerte anunciada de la II República que inauguró la Revolución de 1948 y que se cimentó en las reformas sociales del Dr. Calderón Guardia (social cristianismo), Manuel Mora (Vanguardia Popular) y Monseñor Sanabria (Iglesia Católica) y las profundas e históricas reformas institucionales y estructurales de la Junta Fundadora (social democracia) liderada por José Figueres.

Eso es hoy el pasado.

La Constitución Política de 1949 está asfixiada y superada por el elefantiásico e ineficiente gigantismo estatal, la crisis estructural del sistema presidencialista, la necesidad de cambiar el sistema de elección de Diputados y la pérdida de confianza ciudadana en el Poder Judicial. Temas duros y fuertes.

El primer gobierno del PAC no superó esta realidad nacional. Fracasó en lograr cambios y reformas para potenciar lo bueno del sistema vigente y profundizó sus enormes fallas. Lo hizo peor que los anteriores gobiernos del PLN y el PUSC.

No es solo un asunto de años y de etapas en el tiempo, aunque la historia de Costa Rica cada 50 o 60 años da su voltereta y evoluciona hacia adelante.

Es fundamentalmente un tema conceptual de viejos y nuevos paradigmas.

Los viejos paradigmas se agotaron y los nuevos fuerzan cambios de fondo y hacen progresar a los pueblos, reforman sus instituciones y modifican el sentido de los liderazgos y de la política, como consecuencia de la libertad y la extraordinaria vitalidad del sistema democrático. En ese momento estamos.

El sistema institucional y político vigente se nos hizo viejo y está superado por los nuevos paradigmas, resultado de la revolución tecnológica y de las comunicaciones, la exigencia de ajustes en la visión de los Derechos Humanos, el intenso proceso de globalización y las nuevas realidades de la economía y el comercio internacional, de las cuales Costa Rica forma parte activa e integral.

El Estado Costarricenses y sus 300 instituciones, han dejado de ser funcionales y han pasado de ser un factor efectivo de apoyo al desarrollo nacional, para transformarse en un peso muerto sobre las espaldas del sector productivo.

Hoy vivimos en un mundo totalmente diferente al de hace apenas unos años.

El gobierno del presidente Carlos Alvarado (PAC-PUSC-FA) está obligado a sentar las bases e impulsar una nueva política y los cambios que se requieren.

También los partidos políticos que el pueblo envió a la oposición, como es el caso de Liberación Nacional (PLN) y Restauración (RN), así como los mas pequeños. La ciudadanía quiere un cambio positivo y avanzar hacia el futuro.

Todo cambio es difícil y complejo, pero el país y los costarricenses estamos preparados. Llevamos una larga transición y la ciudadanía está harta de la vieja política. Queremos una nueva política y verdaderos cambios.

En democracia, hay seis premisas para lograrlo: liderazgo, transparencia, coherencia, cero corrupción e impunidad, capacidad de negociación y mucho trabajo. Además… varias reformas constitucionales y legales impostergables.

Si este gobierno y la oposición, concretan las reformas y el cambio necesario, harán historia y el país volverá a progresar, como se merece Costa Rica.

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