Vía costarricense: Amistad y solidaridad

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Johnny Soto Zúñiga

Johnny Soto Zúñiga

Tradicionalmente el mes de febrero se celebra la amistad, el amor entre los seres humanos, “Día de San Valentín”, así como el principio de solidaridad se refuerza, todos los ciudadanos (as) integrantes de una sociedad democrática, amante de la libertad y que se rige por valores supremos en la búsqueda del bien común, podemos detenernos a pensar si estamos haciendo lo humanamente posible por alcanzarlo.

Costa Rica es un país pequeño, de más fortalezas que debilidades, por la visión de nuestros próceres del pasado, nos legaron una Patria y Estado donde se privilegiaron los principios de justicia, equidad, igualdad, libertad y solidaridad. En la primera etapa del siglo XX, nuestros gobernantes liberales, lograron realizar muchas cosas importantes para el fortalecimiento de las bases de nuestra sociedad y democracia; a partir de 1948 con la fundación de la Segunda República liderada por don José Figueres Ferrer, se estableció un modelo de desarrollo que nos caracterizó en ser un país de respeto a los valores solidarios y a un Estado Social de Derecho.

Hemos creído ser diferentes al resto de la región, que en su mayoría fueron gobernados por dictaduras militares, donde privilegiaron el gasto en inversión de armas y en un aparato castrense, en lugar de escuelas y colegios y fortalecer el sistema de salud solidario de sus ciudadanos (as), esto hace que tengamos enormes diferencias con los países de Centroamérica, en su manera de pensar y de culturas diferentes.

La jurisprudencia constitucional ha fortalecido los principios de justicia social y de solidaridad, expresándolo así: “Dentro de la amplitud que caracteriza ambos principios, el de justicia social, puede entenderse, para efectos del tema que se discute en esta acción, como aquel que permite la irrupción del derecho- en este caso, el de la Constitución- en las relaciones sociales con el fin de corregir y compensar las desigualdades entre las personas, que lastiman su dignidad, asegurándoles las condiciones materiales mínimas que requiere un ser humano para vivir.

El principio de solidaridad, de su parte, agrega el deber de colectividades, más o menos amplias – desde la sociedad nacional entendida integralmente hasta agrupaciones menores con un común denominador basado en criterios profesionales, económicos, espaciales, etc.-, de asistir a los miembros del grupo frente a contingencias que lo colocan en una posición más vulnerable, como son, entre otras, la vejez o la enfermedad. Asimismo, son ejemplo de manifestaciones concretas de tales principios el régimen de seguridad social y los derechos de los trabajadores consagrados en el mismo capítulo de la Carta Fundamental.” (Voto N° 2008-011139 Sala Constitucional)

Con suma preocupación hemos observado que nuestros índices en diversos campos han venido deteriorándose y en el Poder Legislativo el tema monotemático del Plan Fiscal Solidario, ha concentrado las fuerzas, pero no vemos la luz al final del túnel, con la presentación de miles de mociones de partes de algunos diputados, que entraba su votación final. Es claro, que a nadie le gusta pagar impuestos – por eso son impuestos – y no cabe recurrirlos una vez aprobados, pero al país le llegó la hora de no patear más el tarro en esta materia, son muchos años que no se aprueba nada en materia de reforma tributaria y el país ya no aguanta y puede darse una explosión.

Estamos en una situación hacendaria peligrosa con un 6% de déficit fiscal en relación con el Producto Interno Bruto PIB, y con la inminencia de aumentar año con año, según los entendidos podría llegar hasta el 10% u 11% en los próximos años, lo que agrava aún más esta situación fiscal del país. Se cree que con la reforma fiscal se recaudaría el 1.5% que serviría apenas para amortiguar el problema de crecimiento de la deuda interna.

No queremos una Costa Rica deteriorada en todos sus índices socio-económicos, desempleo, delincuencia, pobreza, sin poder invertir en infraestructura pública tan necesaria como son nuevas carreteras, puentes, acueductos, escuelas y colegios, edificios y servicios en salud, importantes para seguir creyendo en una Patria solidaria, donde todos (as) contribuimos a su desarrollo y no nos duela pagar los impuestos que sabemos serán bien invertidos y seamos todos fiscalizadores y exijamos su rendición de cuentas, de la manera en cómo se gastan los recursos del erario público.

El actual modelo tributario debe cambiar, pero durante décadas sus opositores han sido los que creen en un modelo donde el Estado no regule, no intervenga, son los mismos conservadores o neoliberales que defienden más sus intereses privados que los colectivos, en síntesis no creen en un principio de solidaridad hacia los más débiles. Debemos estimular la producción, incluso con incentivos fiscales y con crédito, pero que los beneficios de esa producción llegue a todos los costarricenses.

La realidad ha hecho que las teorías económicas experimentadas por algunos seguidores de la escuela de Chicago, o de Adam Smith, no sirvió en el país ni en otros países, las recetas del Consenso de Washington fracasaron en su mayoría. El problema fiscal del país amenaza con llevarnos a un problema inflacionario mayor y esto pone en peligro nuestro modelo de desarrollo, que podríamos volver a índices experimentados en la década de los 80s.

En el pasado el ex presidente Daniel Oduber Quirós nos decía: “Ante la crisis mundial debemos volvernos hacia nuestros propios recursos que son muchos, lo más importante siendo una población educada y sana que espera que quienes la conducen sepan señalarle objetivos. Tenemos agua en abundancia y una tradición agrícola que permite sustituir derivados de petróleo en un corto plazo; que permite utilizar al máximo nuestra energía eléctrica, casi en su totalidad hidroeléctrica; que hace posible mover nuestro transporte con electricidad e inyectarla en metales para su refinamiento.

Tenemos calizas para cementar todas nuestras vías de comunicación y hacer nuestras construcciones. Tenemos recursos increíbles en nuestros mares. Todo lo podemos utilizar si la tecnología moderna es usada con juicio, y si se entiende que los ensayismos teóricos de doctrinas trasnochadas, traídas desde fuera, no hacen más que poner piedras en el camino del progreso y de la paz nacionales.” (Daniel Oduber. Revista Nueva Sociedad. Mayo-junio de 1980. Pág. 13)

Esta era la visión de un gran estadista socialdemócrata costarricense, que hoy sus palabras siguen vigentes, ante el peligro de que nuestro modelo solidario se deteriore aún más, por la falta de visión de algunos de querer poner piedras en el camino y no logremos avanzar con el Plan de Solidaridad Tributaria, que viene a resolver parcialmente la crisis económica del país y poder pensar en un nuevo modelo económico y social que enrumbe el país a ser uno de los más desarrollados de América Latina, como lo hemos deseado durante mucho tiempo.

Finalmente, en este mes de la amistad y solidaridad entre los seres humanos, deseamos lo mejor para todos (as) los que convivimos en este hermoso país, de increíble naturaleza y que sigamos viviendo en paz y armonía, con amor hacia el prójimo, con solidaridad hacia los más vulnerables, porque la Patria es de todos (as) sin exclusiones ni discriminaciones de ningún tipo.

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