Universidad siglo XXI

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Recibo con sorpresa un material cuyo contenido informativo es preocupante, pues, analiza, deduce con acierto el comportamiento de las entidades de estudios superiores del continente sur y norte americano y de Europa, sin descuidar la región de América Central, citando detalles y zonas donde el virus de la mediocridad se expande, dejando huellas que nos deja ver las marcas del vicio y los males que asolan a las Universidades de nuestro tiempo, donde se vislumbran las características comunes y la conducta propia de los agentes/actores que se multiplican con extrema facilidad.

En el marco de la autonomía universitaria por una mala comprensión y una nociva interpretación del sentido de esta figura académica, la autonomía no significa aislamiento mucho menos emancipación administrativa porque políticamente depende y está subordinada a una autoridad gubernamental, cabe recordar que nos referimos solo a las universidades públicas, las privadas tienen otra postura y otras necesidades que no son semejantes a las públicas.

Las unidades académicas tienen diferentes estilos, población diferente, la que mejor conozco es la de Derecho, me interesa la administración y conducta de los estudiantes de esta carrera que son muy semejantes en todas las geografías, comentadas y analizadas, tienen semejante comportamiento, las posturas se igualan por el avance tecnológico, encontrando un fenómeno que preocupa creando una sensación nada agradable, se nota un carácter de igualdad horizontal entre docentes y alumnado, ya no se siente el símbolo de figura señera del Maestro, ya no se le otorga el reconocimiento que la sociedad debe rendirle, el Maestro como guía, como ejemplo, semblante de serenidad, irradiación de respeto y dignidad, todos los miembros de una sociedad civilizada o que aspira a serla, se debe cultivar en las Universidades del Siglo XXI, una relación de decoro común en los vínculos interpersonales, evitando toda clase de autoritarismo y egoísmo, ejercer como habito normal y natural la democracia, la transparencia e impulsar la ética y otros valores, realizar el trazado de un cimiento duradero para levantar el predio del conocimiento, la investigación y la extensión universitaria, cuando la tarea de los componentes de la Universidad sea servidor de la sociedad, que su impacto llegue al más distante rincón de la patria que se quiera forjar y que los esfuerzos no serán en vano.

La educación terciaria pasa por un momento de desequilibrio colectivo, no se implementa el criterio de servicio social a la comunidad nacional, el Estado debe convocarla, consultarla, ser la asesora madura, capaz, solvente, patriota, que reúna los requisitos de nobleza, de innovación permanente, el “retorno al tronco común” como afirma José Méndez Vall, diplomático paraguayo, es una expresión de deseo valido y oportuno, en esta época de conflictos de ideas y de acciones, en su orden interno se discute no se delibera, no se orienta se impone, estamos de brazos dados con la tecnología, que nos aísla y extrañamente nos aproxima a su vez, debemos atender a los cambios de lenguaje, de postura, es hora de volver a mirarnos a los ojos sentir el aliento tibio del afecto solidario, rescatar la sensibilidad marginada, queremos una Universidad que ya llegó a su cumbre y la necesidad de conservarla activa, rejuvenecida, pujante, actual y por sobre todo contemporánea.

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.


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