Una fundación reivindica la obra de pintoras del Renacimiento

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Por Alvise Armellini y Annette Reuther (dpa)

Linda Falcone, presidenta de la organización Advancing Women Artists (AWA), en Santa María Novella, Florencia. Foto: Alvise Armellini/dpa

Florencia (dpa) – El museo de la basílica de Santa María Novella, una de las iglesias más emblemáticas de Florencia, alberga ahora un nuevo tesoro. El óleo, que se exhibe desde octubre en uno de los claustros del complejo monacal adjunto, mide siete metros de largo por dos de alto y representa la última cena de Jesús y sus apóstoles.

La obra, con el mismo motivo del mural pintado por Leonardo da Vinci, no fue realizada por el famoso artista florentino, sino por Plautilla Nelli, una de las primeras pintoras conocidas del Renacimiento.

La artista debe su tardía fama a la fundación Advancing Women Artists (AWA), asociación que busca rescatar del olvido las obras de artistas femeninas de la Toscana renacentista, cuyo mundo artístico estuvo dominado por los hombres.

La AWA fue fundada en 2006 por la periodista estadounidense Jane Fortune después de una visita a varios museos florentinos. Linda Falcone, presidenta de la institución, recuerda que Fortune se preguntaba consternada: “¿Dónde están las mujeres?”.

Falcone explica que finalmente comprobaron que efectivamente había obras de artistas femeninas en los depósitos de las galerías de arte florentinas, pero que todas estaban en pésimo estado de conservación y necesitaban ser restauradas con urgencia.

Pasaron cuatro años hasta que fueron completados los exhaustivos trabajos de restauración de “La última cena” de Nelli y el cuadro pudo ser exhibido en Santa María Novella. La obra, que data de 1560, es posiblemente “uno de los cuadros más significativos de la historia del arte”, “la primera y quizás única” representación de la última cena creada por una mujer del Renacimiento, informa la página web del museo.

Nelli vivió en Florencia de 1524 a 1588. Nacida en el seno de una rica familia de comerciantes, a los 14 años ingresó en un convento dominicano. Allí creó un taller de pintura donde aprendió su arte de forma autodidacta.

El pintor e historiador de arte Giorgio Vasari (1511-1574) la mencionó en sus biografías de artistas de la época: “Había tantos cuadros suyos en las casas de los aristócratas, que sería tedioso mencionarlos todos”, lo cita AWA en su página web.

Falcone explica que “La última cena” fue la culminación de la carrera de Nelli. El cuadro había sido encargado por la madre superiora del convento para colgarlo en el comedor del monasterio. Falcone añade que no se puede negar la influencia de la escena bíblica pintada por Leonardo da Vinci en el mural del mismo nombre.

La última cena representa el momento en el que, según la tradición, Jesús anuncia a los doce apóstoles: “Uno de ustedes me traicionará”. En la interpretación de Nelli, Jesús dice a sus discípulos que ese será Judas, mientras le tiende a éste un trozo de pan.

Las reacciones de los apóstoles se reflejan sobre todo en sus gestos: “Parecen hablar con las manos y bailar con los pies descalzos”, señala la restauradora del cuadro, Rosella Lari. La experta explica que hay tal grado de detalle en las manos que hasta se pueden apreciar “los tendones, las venas e incluso la cutícula de las uñas”.

Hasta la fecha, AWA ha financiado la restauración y exposición de cerca de 70 obras de arte, entre ellas “David y Betsabé”, de la pintora barroca Artemisia Gentileschi, una de las artistas más famosas del siglo XVII.

El mundo artístico actual ha evolucionado y muestra más sensibilidad en cuestiones de paridad de género, también gracias al creciente número de mujeres directoras y curadoras de museos.

Londres, por ejemplo, acaba de inaugurar un Museo de la Vagina, que busca acabar con las ideas preconcebidas en torno a los órganos sexuales femeninos.

También en Londres, la prestigiosa galería Tate Britain ha retirado de su ala de arte contemporáneo las obras de artistas masculinos de los últimos 60 años para reemplazarlas por otras de mujeres artistas.

La muestra del icónico museo, llamada “Sesenta años” (“Sixty years”, en inglés), cuenta en nueve salas la historia de artistas femeninas desde 1960 hasta la actualidad. Lo que no es de extrañar, ya que la directora del museo es una mujer: Maria Balshaw.

No sólo en Londres ha habido un cambio de timón a favor de las mujeres. Desde 2016, y por primera vez en sus más de 500 años de historia, los Museos Vaticanos son dirigidos por una mujer. Bárbara Jatta es la encargada actual de velar por los tesoros de la Iglesia Católica, incluyendo la Capilla Sixtina.

El tema de la mujer también está presente en Alemania: la Antigua Galería Nacional de Berlín alberga actualmente una exposición dedicada al difícil camino que emprenden las mujeres en su lucha por el reconocimiento artístico. “Lucha por la visibilidad – Mujeres artistas de la Galería Nacional antes de 1919” muestra hasta el 8 de marzo 60 pinturas y esculturas de 43 mujeres artistas, todas ellas creadas antes de 1919.

“Lentamente se están despertando”, dice Falcone, presidenta de AWA, y señala que el trabajo de su fundación aún no ha finalizado. Falcone explica que los depósitos de varias galerías de arte en la Toscana guardan alrededor de 1.500 pinturas de 40 mujeres artistas. “Lo que queremos es recuperar su historia”, asevera Falcone.


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