Un soplo de vida

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Estamos en la mitad del mes de Julio del año 2017, en Paraguay invierno con 30°, cielo azul y sol espléndido, las personas y vehículos se movilizan agitadamente, las periferias de Asunción en calma con mucha gente en los centros comerciales, jóvenes especialmente, se siente un estado de ánimo colectivo alegre e inquieto, las cafeterías repletas, las damas en cómplices tertulias, los caballeros hilvanando ideas sobre el tiempo pre electoral, los medios emitiendo músicas para todos los gustos, me detengo en un dial con canciones del folclore nacional, en guaraní la preferencia.

En la residencia movimiento poco común, sus miembros reunidos y en voz baja, como una sensación de conspiración en el ambiente, los celulares que se mueven nerviosamente, los dedos buscando las letras y los contactos, existe en el aire un espíritu de sorpresa que el titular, este servidor, no puede compartir debe mantenerlo alejado, distante, se lo debe ocupar en tareas externas, las mascotas mantienen sus indiferencias atenta acompañando todo,

El reposo es la actividad particular impuesta, el médico tratante, Arnaldo Marín Sanabria, compueblano exigente hijo de un amigo de infancia, sus padres Stela Sanabria y Pocholo Marín, nunca supe su verdadero nombre, es un galeno de prestigio, un científico, trajo del Japón sus conocimientos que aplica en el Paraguay con suceso, ya su nombre figura entre los indicados por las divinidades, ha dado muestras de razones científicas del milagro de sanación requerida por un fiel enfermo, en los estudios de Santificación para una religiosa paraguaya y que figura en los altares de la religión católica.

Ante lo expuesto retorno al ambiente de conspiración, estamos en la víspera de una de las fechas magnas del calendario mundial, “La toma de la Bastilla”, Francia y el mundo recuerda este memorable acontecimiento, el único soberano es el pueblo y la significativa sentencia perdura en el tiempo, suenan los tambores, trompetas y la Marsellesa el universo todo canta con júbilo exalta la libertad como bien mayor y la democracia como sistema político superior.

En el interior de la República del Paraguay, ITÁ, en un hogar repleto de amor la familia reunida en torno a la llegada de un miembro más, la humanidad en zozobra acompaña la segunda guerra mundial, las radios informaban de los incidentes, del conflicto, emisoras paraguayas, argentinas, uruguayas y brasileñas disputaban la última y veraz información, y en ese cálido hogar llega un niño trayendo en su alforja el sentimiento de paz, justicia y libertad que lo acompañaría por toda la vida, hizo de estos deseos razón de su propia existencia, escogiendo como profesión la misión de servir a la paz, a la justicia y a la transmisión de conocimiento, es un ser pacífico por excelencia, cruzó fronteras, recibió polvaredas de muchas geografías, conoció de príncipes y mendigos, cuando de repente decide descansar y servir en lo que le gusta realizar, “la tarea académica”, pasaron cinco quince años de vida, aprendiendo , enseñando, cultivando amistad, soñando con la fantasía de un mundo mejor, cada día una nueva oportunidad de lograr la paz y el amor entre los pueblos y las personas, es el día que espero con infantil felicidad, las llamadas de los amigos, mi hermana Blanca temprano para ser la primera, papá Martín, mamá Nena, el amado hijo Oscar Martin, hermano Rubén Antonio y hermana Teresita de Jesús que antecedieron están vivos en la memoria, los veo contentos, las sorpresas de una visita, el abrazo afectuoso de colegas y parientes, el beso matinal de mi hijo que va al trabajo y me deja una sensación de plenitud y amor paternal infinito, y la compañera de los últimos cuarenta y tres años en común, siento deslizarse su abrazo tierno y me cubre con profundo amor el aliento tibio de un expresivo y romántico cumpleaños feliz, y recalca su amor como siempre con una recomendación “cuídate amor”. Y toda la casa ya se levanta en fiesta y algarabía, las mascotas acompañan con simpatía la expresión de amor y que invade el hogar.

LAMBARÉ, PARAGUAY

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero


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