Trump al borde del precipicio

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Chispazos

Fernando Fernández

Fernando Fernández

No hay dudas de que las posibilidades de Donald Trump de ser reelecto han venido disminuyendo desde hace cerca de seis semanas y que si las elecciones se celebraran mañana, el presidente perdería feo”, dijo en días pasados a la cadena BBC Mundo William Galston, un experto en política estadounidense de la Institución Brookings, un notable centro de investigación que tiene su sede en Washington D.C.

Y es que esa afirmación se refleja claramente en las más recientes encuestas de opinión: los números dan cada vez más ventaja a Joe Biden, su rival en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

Veamos: el sondeo realizado por Suffolk University para el periódico USA Today, difundido a mediados de la semana pasada, le otorga al ex vicepresidente Joe Biden un 53% de apoyo frente a un 41% para el actual mandatario estadounidense Donald Trump.

Otros estudios difundidos la semana pasada hablan de una ventaja de ocho puntos para Biden, esto según la emisora pública NPR, y de cuatro puntos según el diario The Hill.

El 17 de junio pasado, el último sondeo de Reuters/Ipsos le daba a Biden 13 puntos de ventaja, el mayor margen en lo que va de año. Según este sondeo, un 57% desaprueba la labor de Trump, mientras que sólo el 38% la aprueba, el peor resultado del presidente desde noviembre, según el mismo sondeo, que coincide con otros de medios estadounidenses.

Pero los datos más llamativos se dieron a conocer jueves el 25 de junio pasado, hace diez días, cuando un sondeo realizado por canal conservador Fox New, tradicionalmente aliado de los republicanos, sugirió una ventaja de Biden de nueve puntos en Florida y empates en Georgia, Texas -dos bastiones republicanos- y Carolina del Norte.

Y durante los últimos quince días, los sondeos publicados por medios tan diversos como The New York Times o el Centro Pew y la Universidad de Monmouth apuntan a una considerable ventaja del aspirante demócrata Joe Biden sobre el actual presidente, de cara a las elecciones del próximo 3 de noviembre.

Son encuestas realizadas tanto en el ámbito nacional como por estados y prácticamente todas coinciden en la misma tendencia, por un margen más amplio en unos casos que en otros.

Trump y su equipo desestiman estos datos y afirman que los sondeos internos que ellos manejan ofrecen un panorama mucho más favorable para el republicano.

Pero la realidad es que los últimos quince días han golpeado severamente al presidente de los Estados Unidos. El mandatario, que había prometido acabar con un programa que protege a casi 700.000 jóvenes indocumentados de la deportación, se vio en días pasados impedido de hacerlo de inmediato por un fallo de la Corte Suprema de Justicia.

El líder conservador que sugería haber transformado la Corte Suprema al designar a dos de sus jueces, descubrió que uno de ellos redactó un fallo mayoritario e histórico contra la discriminación de trabajadores homosexuales y transgénero el hace tan solo unos días.

Por otra parte, el gobernante, que prometía poner a “América primero” vio salir a luz la semana pasada el contenido de un libro de su exconsejero de Seguridad Nacional, John Bolton, que lo acusa de manejar negociaciones comerciales para su propio beneficio político y hacer “favores personales a dictadores que le agradan”.

El hombre que suele mostrarse como un “empresario exitoso” será protagonista de otro libro próximo a publicarse, escrito por su sobrina, sobre cómo su familia “creó al hombre más peligroso del mundo”, según anunció la editorial Simon & Schuster hace tan solo unos días.

Asimismo, un juzgado le denegó el 19 de junio pasado la petición de secuestrar el polémico libro de memorias de su ex consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, repleto de escandalosas revelaciones.

Un fiscal de Nueva York que investiga supuestos casos de corrupción de varios allegados suyos se negó a dimitirla semana pasada. Y la Corte Suprema le tumbó una de sus principales restricciones de la inmigración, la deportación de jóvenes que llegaron ilegalmente al país de niños.

Y a fines del mes de mayo pasado el expresidente estadounidense Barack Obama criticó la respuesta a la pandemia del coronavirus del Gobierno de su país al asegurar que ha dejado en evidencia que la gente al mando no sabe lo que está haciendo.

Para remachar la ola de desaciertos, la muerte de George Floyd, un ciudadano negro desarmado, provocó la ola de protestas raciales más importantes en medio siglo en EE.UU. Acusado incluso por sus aliados de inflamar las tensiones, el presidente Trump ignoró las demandas de justicia racial de los manifestantes y reaccionó atrincherándose tras los muros de la Casa Blanca el mes pasado.

Donald Trump al contrataque

Pero como lo ha hecho en otras ocasiones, Trump ha procurado minimizar el impacto de los golpes que recibió en las semanas anteriores, presentándolos como pruebas de sus aciertos.

A Bolton lo definió en Twitter como un “incompetente” a quien él mismo echó de la Casa Blanca en setiembre, aunque el exasesor ha dicho que lejos de ser cesado, mas bien renunció.

Trump también sostuvo que el libro de Bolton está hecho de “mentiras” e “historias falsas”, sin explicar cuáles son o por qué el gobierno ha buscado impedir su publicación con el argumento de que contiene información clasificada.

Respecto a los fallos de la Corte Suprema, Trump sugirió que subrayan la necesidad de seguir nombrando jueces conservadores para defender causas como la “libertad religiosa” o el derecho a poseer y portar armas de fuego.

El presidente exhibió como uno de sus logros, y una prueba de fidelidad con sus votantes religiosos conservadores, la cantidad de jueces federales que logró confirmar durante su mandato. Pero las últimas decisiones del máximo tribunal estadounidense parecieron sorprenderlo.

Sin embargo, a pesar de este gris panorama, lograr la reelección no es imposible para Trump aunque su carrera se encuentre “cuesta arriba”, advirtió William Galston, quien en los años 90 asesoró al entonces presidente Bill Clinton. Pero según Galston, para lograr un nuevo mandato Trump tendría que ser más efectivo en desacreditar a Biden.

Su estrategia, como hizo en 2016, Trump lo hace presentarse ahora como “el mejor amigo del americano medio y el peor enemigo de la corrección política (ser políticamente correcto)”.

Matt Schlapp, quien es el presidente de la Unión Conservadora de América, grupo que organiza el mayor congreso de votantes republicanos del país, opina que “va a haber mucho voto en contra de este cáncer de la corrección política, que emana de los medios de comunicación, las redes sociales y todas las instituciones elitistas, incluida la Corte Suprema”.

Lo cierto es que a pesar de los reveses sufridos por Trump, a dos de los nueve jueces del Supremo los ha nombrado él mismo. Y en teoría la Corte es de mayoría conservadora, a pesar de que ha salvado la reforma sanitaria y migratoria de Obama y ha ampliado los derechos civiles a homosexuales y transexuales, entre otras decisiones que no casan precisamente con el ideario republicano clásico.

Este es el panorama que se presenta a menos de cuatro meses de la elección presidencial en Estados Unidos, en el cual Trump parece caminar al borde del precipicio; pero en esa nación del norte de América cualquier cosa puede suceder y francamente no sé cómo, pero podría suceder, y Donald Trump podría mantenerse en el poder por un nuevo cuatrienio.

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Director de Cambio Político


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