Toxocariasis: importante y subestimada enfermedad

Rafael Gamboa

Rafael Gamboa
Médico Veterinario 

Según el Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), la enfermedad conocida como Toxocariasis –causada por una lombriz común en perros y gatos llamada Toxocara- es una de las 5 infecciones parasitarias humanas,  más sub-atendidas en el mundo (“neglected parasitic infections”). Alrededor de 14 de cada 100 norteamericanos, presentan anticuerpos contra este parásito, lo cual es una cifra sorprendente para un país tan avanzado y del primer mundo.

Sin embargo hay zonas mucho menos afortunadas, donde hasta el 40% de la población ha sido penetrada por esta lombriz zoonótica (transmisible de los animales al hombre).  No debe confundirse la toxocariasis con la toxoplamosis, enfermedad mucho más conocida en nuestro medio y causada por un protozoario microscópico.

En Costa Rica y debido en parte a la carencia de un verdadero Sistema Nacional de Estadísticas de Salud y Vigilancia Epidemiológica, casi no existen datos confiables que nos permitan cuantificar la magnitud del problema, pero es muy probable que un porcentaje considerable de toda nuestra población, esté siendo afectada. Según comunicación personal del Dr. Alvaro Vargas (Parasitólogo del HNN), en ciertas áreas rurales del país la tasa de positividad se acerca al 30%, mientras que un 53-60% de las muestras de casos clínicos sospechosos, resultan positivas.  

Pero ¿Qué tan seria puede resultar esta infestación y qué se puede hacer para prevenirla? ¿Por qué razón nuestros médicos y especialistas no la toman más en cuenta en casos clínicos compatibles como asma, epilepsia, ceguera, hepatomegalia, neuropatías y miocarditis? ¿Por qué nuestros hospitales clase A no realizan de rutina esta prueba en sus laboratorios y solo ocasionalmente le remiten muestras al especialista del Hospital de Niños?

Para entender la importancia médica de la Toxocariasis, les relato estas dos anécdotas: Un joven de 19 años es internado de emergencia en Japón: sufre una miocarditis aguda y un choque cardiogénico; su posibilidad de sobrevivencia es mínima. ¿La causa de su enfermedad? Que una semana antes ingirió carne cruda de venado, la cual contenía larvas migrantes de Toxocara. Gracias a una atención de lujo y a un diagnóstico preciso, se logra recuperar del todo.

Segundo ejemplo: un fortachón y siempre sano campesino de 40 años en Dinamarca, se enferma de pronto y es llevado de emergencia al hospital; en pocas horas desarrolla una parálisis progresiva y pierde hasta el control de esfínteres. Los exámenes tipo TAC indican lesiones en el SNC y se sospecha de cáncer, pero por presentar eosinofilia le corren pruebas para parásitos neurotrópicos y sale positivo a Toxocara. Resulta que el campesino nunca desparasitó a sus gatos y estos contaminaron la tierra con sus huevecillos.

Aunque podría relatarles cientos de casos como estos y en nuestro Hospital de Niños deben tener una valiosa casuística al respecto, el objetivo de éste artículo es tan solo crear conciencia, sobre la necesidad de que la sociedad tome medidas al respecto, pues aún las personas que no tienen perros o gatos, pueden estar expuestos a contraer la enfermedad (debido a la contaminación del suelo de playas, parques, jardines y patios).

Necesitamos que nuestros médicos se interesen por el tema y empiecen a remitir más muestras; que nuestros microbiólogos implementen las técnicas diagnósticas  requeridas (en todos los centros hospitalarios, públicos o privados);que la población general esté consciente del problema, que cuiden a sus mascotas correctamente y exijan medidas de prevención de escala nacional y finalmente que nosotros, los Veterinarios, entendamos que no somos solo “doctores de animales”, sino componentes reales de un equipo de trabajo multidisciplinario, que tiene la obligación de contribuir a la protección de la salud humana, por medio del control de ésta y muchas otras zoonosis, pues se calcula que hasta un 60% de las enfermedades infecciosas humanas son de origen animal y por tanto le toca al Veterinario (y no tanto al médico humano) su prevención y control.

Considero que el costo económico- social de seguir ignorando y menospreciando la Toxocariasis, es de una magnitud sobrecogedora, e inaceptable bajo toda perspectiva.

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