También sucede con los partidos políticos

Fernando Berrocal Soto

Fernando Berrocal Soto

Decía don Pepe que ” el que no vive como piensa, termina pensando como vive”.

Sabias palabras. Igual que con los seres humanos, también sucede con los partidos políticos. Especialmente con ellos, porque los partidos políticos, entre otras cosas importantes como la ideología o el marco de referencia conceptual y programático, existen para ganar las elecciones y acceder al poder. Y para lograr ese objetivo central y medular de la política, la imagen es fundamental. Hablo de la imagen frente al país y frente al pueblo, los votantes y también frente a los otros partidos políticos. Por aquello de la coherencia. Digo yo que creo en esas cosas a la antigua y de otros tiempos, como la coherencia.

Digo todo lo anterior, para explicar el impacto existencial que sentí ayer, en horas del medio día, cuando me encaminaba a una celebración familiar por el lado de San Pedro y al atravesar el barrio Los Yoses, me encontré con la aristocrática, oligárquica, enorme y, sobre todo, bellísima arquitectura y casa de la familia Pirie, embanderada en toda su amplia y enorme verja de casi una cuadra, con los colores verde y blanco del Partido Liberación Nacional.

Iba con mi esposa Grethel y ambos nos extrañamos. En la celebración familiar, me dijeron que era la nueva Casa de Campaña de nuestro Candidato a la Presidencia de la República y que don Antonio la había comprado para ser la sede la campaña del 2018 del Partido Liberación Nacional. Me dijeron además, por el testimonio de alguien que la ha visitado, que en el segundo piso, en donde eran las habitaciones de la familia, están las oficinas de nuestro Candidato, de su esposa y de sus hijas. Abajo el resto de la gente y el personal de apoyo,

Dude 24 horas entre hablar o no hablar del tema y escribir. Hago primero una confesión personal y familiar: no tengo ningún complejo social, mi familia forma parte de la vida y de la historia de este país, me eduqué en un colegio privado e hice estudios de post grado fuera de Costa Rica. Igual en el caso de mi esposa y de mis hijos. Además y gracias a Dios, me va muy bien en el ejercicio de mi profesión y no necesito de la política, ni de un cargo público, para vivir. La política para mí siempre ha sido otra cosa y tiene que ver con una visión del país que quiero para mis hijos, ideas, principios, valores, propuestas y también con lucha electoral y con militancia en un partido político que se llama Liberación Nacional.

En algún momento de mi vida, en los años universitarios, me vinculé a Daniel Oduber, a Luis Alberto Monge y a Alfonso Carro, por la vía del Padre Benjamín Núñez. Fuimos, junto a mi amigo de toda la vida Ángel Edmundo Solano, los dos primeros miembros de la Juventud Liberacionista que participamos en un curso internacional de seis semanas en La Catalina, junto a jóvenes dirigentes de partidos políticos social democráticos de América Latina. Desde entonces me hice y lo sigo siendo, social demócrata, reformista y progresista, de centro izquierda como dicen. Eso si refinadito y de buenos gustos, por aquello de que la vida burguesa y los buenos vinos, con un viajecito de vez en cuando no le caen mal a nadie. Todo lo contrario. Dan alegría y felicidad.

Eso fue en un año tan perdido en el tiempo como 1965 y desde entonces me considero militante del Partido Liberación Nacional, en el que he hecho de todo, desde pegar banderas, levantar censos y hacer discursos en el quinto de los apretados o en grandes plazas públicas, hasta Ministro de Estado en dos oportunidades, embajador y Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Durante más de 50 años he sido un militante leal y he votado siempre, desde los 18 años hasta el presente, solo y siempre en las tres papeletas del Partido Liberación Nacional.

Nunca, sin embargo, me he sentido existencialmente, en lo profundo de mi espíritu, más alejado del Partido Liberación Nacional en el que siempre he creído y por el que he luchado en las buenas, en las malas, en los triunfos y en las derrotas, en las alegrías y en las tristezas, que de este Partido Liberación Nacional que hace ondear sus colores verde y blanco de aquella lucha sin fin por los más necesitados y contra la pobreza extrema , como lo proclamó don Pepe en Santa María de Dota, en esa casa bellísima que es un símbolo de la mas rancia aristocracia y oligarquía económica de este país y que la transforma en su Casa de Campaña para las elecciones del 2018. Acepto que son otros tiempos, otra política y hasta quizás otro Partido Liberación Nacional.

¡Qué diría don Pepe, en su austera casa de la Lucha sin Fin…! En la que vivía como pensaba, leyendo sus libros clásicos de literatura, estudiando economía y sociología, tomando café al lado de su chimenea y soñando con una Costa Rica guiada por las estrellas del trabajo y el progreso para todos en un país de oportunidades económicas, justicia y equidad social. La Costa Rica de la II República y del artículo 50 que Rodrigo Facio, Carlos Monge Alfaro y Luis Alberto Monge incluyeron en la Constitución Política de 1949. El artículo constitucional sobre el que el PLN construyó la Costa Rica de la segunda mitad del siglo XX.

En fin, son sensibilidades de muchos años de militancia social democrática. Sensibilidades pasadas de moda y que seguramente no tienen nada que ver o que seguramente, por el contrario, tienen mucho que ver, aunque a nadie en la cúpula actual del PLN parece importarle, con la Costa Rica que no ha logrado superar el 20% de pobreza extrema y en que un millón de personas viven en condiciones africanas, como sucede en las barriadas pobres del Cantón Central de San José y en el Gran Área Metropolitana y en las Provincias. En todo caso, seguramente para el actual Partido Liberación Nacional, esto no tiene ninguna importancia. Son otros tiempos, otros líderes, otras sensibilidades, otras razones para llegar al poder. Otro el sentido de la coherencia y del mensaje al pueblo que aún confía y cree en los ideales de Liberación Nacional y de aquellos Padres Fundadores.

Para mi, en lo personal, son solo reacciones existenciales que no cambian en nada la realidad y seguramente,
para adelantarme a los comentarios, puede ser y respondo, por anticipado y por una sola vez que, digan lo que
digan o no digan y dejen de decir, nada de esto tenga ninguna importancia ni para el Partido Liberación Nacional
ni en la política actual, ni entre los círculos de poder al más alto nivel que controlan los partidos políticos.

Aunque quien sabe. Veremos. esta sociedad abierta y de la información en la que vivimos,se las trae y en serio,

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