Talibanes y presiones, el nuevo mundo de los medios en Afganistán

Por Arne Bänsch (dpa)

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El activista talibán Mobin Khan en el «talk show» del presentador Farhad Ramaki, en el canal afgano 1TV. Foto: –/1TV/dpa/1TV/dpa

​Tras tomar el poder en Afganistán, los líderes talibanes ocupan hoy un lugar destacado en los «talk shows» de la televisión local, en la que rostros antes desconocidos cuentan con orgullo los ataques de su agrupación y ponen a las emisoras en un dilema.

El representante más conocido de los talibanes hizo su primera aparición en agosto de 2021. Sabiullah Mujahid, la cara oculta durante mucho tiempo de la agrupación militante islamista, se dirigió a la prensa internacional tras tomar la capital afgana, Kabul.

En la actualidad, los talibanes son invitados habituales en los programas de entrevistas de las emisoras privadas, que en su día incluso sufrieron la muerte de algunos de sus integrantes por ser objetivo de los ataques de la organización.

Mobin Khan es un conocido activista talibán. En el horario de mayor audiencia, pregona la guerra contra el anterior Gobierno afgano apoyado por Occidente.

«Combatimos durante 20 años. Hemos sacrificado nuestra juventud. Nos hemos atado bombas a nuestros cuerpos», dijo recientemente Khan en un programa de la cadena privada Tolonews.

Durante meses, dijo el activista que se llama a sí mismo «general», se había mantenido en la clandestinidad en Kabul, agitando el sentimiento antirrepublicano en Internet.

Y Mujahid, entonces encargado de las relaciones con la prensa del ala militar de los talibanes, cuenta sus despreocupados viajes por el país después de que la OTAN lo capturara hace algunos años.

«Estuve seis meses en prisión», relaja Mujahid, quien hoy se presenta como portavoz del régimen taliban que gobierna Afganistán. Según señala, recuperó su libertad tras un arreglo con el Gobierno afgano de entonces. Pero sus declaraciones apenas se pueden verificar.

La escena de los medios de comunicación de Afganistán, que siempre se ha considerado uno de los grandes logros tras la intervención militar internacional, ha cambiado dramáticamente desde que los talibanes tomaron el poder.

Cientos de redacciones o estaciones de radio han dejado de trabajar, según la Federación Internacional de Periodistas, mientras que más de 2.000 integrantes de los medios de comunicación perdieron su empleo.

Decenas de periodistas fueron arrestados temporariamente en los últimos ocho meses por informar, por ejemplo, sobre protestas de mujeres.

Dos instituciones del régimen talibán ejercen en particular presión sobre los profesionales de los medios de comunicación, el recién creado Ministerio para la Preservación de la Virtud, responsable de fijar los valores morales, y el servicio de inteligencia nacional de los talibanes.

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) informó en febrero acerca de las detenciones de periodistas afganos en la tristemente célebre prisión de Bagram, donde antes de la llegada del régimen talibán hubo reiteradas denuncias contra soldados estadounidenses por torturas y abusos.

Las nuevas leyes sobre los medios de comunicación restringen aún más el trabajo de las emisoras. Los talibanes exigen que se informe de acuerdo con los valores islámicos y los intereses nacionales, pero a menudo no está claro qué es lo que significa esto exactamente.

Saad Mohseni, presidente de la junta directiva del grupo Moby, que está detrás de la conocida emisora Tolonews, adoptó rápidamente algunas decisiones luego de que los talibanes tomaron el poder.

«Les indicamos a nuestras presentadores que se vistieran de forma más conservadora», declaró el empresario de 55 años en una reciente entrevista. Mohseni precisó que también se cancelaron los programas de música y las telenovelas.

«Eso fue inteligente porque los talibanes ingresaron a la emisora y amenazaron con llevarse a la gente si no se eliminaban algunas emisiones», dijo.

La situación actual es un acto de equilibrismo, señaló, porque la cadena está continuamente en negociaciones con los talibanes. Mohseni declaró que, al mismo tiempo, la emisora tomó decisiones sorprendentes, como por ejemplo aumentar el número de trabajadores a partir de agosto de 2021.

«Los talibanes, en cierto modo, nos toleran», dijo Mohseni. «Incluso dentro de los talibanes, hay facciones que luchan por el poder y utilizan los medios de comunicación para difundir sus opiniones», explicó el magnate de los medios de comunicación.

Las emisoras menos conocidas suelen estar sometidas a una mayor presión. Casi ningún trabajador de los medios de comunicación quiere hablar de ello públicamente hoy en día, el miedo a las consecuencias es demasiado grande.

Un presentador de Kabul, quien prefiere mantener su identidad en el anonimato, habla de detenciones aparentemente indiscriminadas en la capital. Dice que los talibanes les pusieron capuchas negras en la cabeza a trabajadores de medios y los arrastraron a los vehículos para luego liberarlos unos días después. Los periodistas han abandonado el país en forma masiva.

La nueva situación pone a las emisoras en un dilema. Por un lado, quieren continuar informando con independencia, mientras al mismo tiempo representantes de los talibanes aparecen en los programas con opiniones radicalizadas.

Muchos medios de comunicación apenas pueden permitirse una oposición pública.

Hace poco, un conocido presentador del canal de televisión 1TV, Mohibullah Jalili, fue detenido y golpeado. Los talibanes prometieron una investigación. Sin embargo, organizaciones como Reporteros sin Fronteras ven detrás de estas acciones intentos de intimidación selectiva.

Los talibanes han vuelto al poder después de dos décadas. A muchos solo les queda la esperanza de una sociedad civil cambiada y valiente.

«El acoso a los periodistas se ha intensificado como consecuencia de las nuevas restricciones, sobre todo desde principios de 2022, provocando una gran preocupación en los medios de comunicación», denunció Reporteros sin Fronteras a principios de abril.

La entidad le pide a Naciones Unidas que actúe. «La situación de la libertad de prensa en Afganistán no debe desaparecer del radar de la comunidad internacional», solicitó.

dpa

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