¿Son las bebidas energéticas un buen estimulante?

Por Angelika Mayr (dpa)

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Las bebidas energéticas no solo contienen una buena porción de cafeína, sino también mucho azúcar, para tapar el sabor amargo de ese estimulante. Foto: Karl-Josef Hildenbrand/dpa

Algunas góndolas están llenas de envases de colores que ofrecen atractivos productos endulzados que prometen un gran milagro: avispar, despertar, dar energía para el día. ¿Cuántas veces hemos necesitado algo que nos levante y permita sobrellevar una jornada tal vez demasiado larga? Sin embargo, la pregunta central es si esos licuados son una buena opción para aumentar el rendimiento físico y mental.

«Nosotros vemos con ojos críticos que se haga publicidad prometiendo un mayor rendimiento, mayor concentración y más energía», señala Silke Vollbrecht, asesora de nutrición en un centro de protección al consumidor en Alemania. «Ese tipo de afirmaciones de los fabricantes debería tener un fundamento científico y contar con una autorización, pero en su mayoría no operan así».

Lo que despierta y hace aumentar el rendimiento es mayormente la cafeína que tienen esos «drinks». «Por lo general son 32 miligramos por 100 mililitros de bebida, que en el caso de Alemania, por ejemplo, es el máximo permitido por ley», señala Vollbrecht.

En líneas generales, la cafeína tiene buenas propiedades. «Estimula el sistema cardiovascular y el sistema nervioso central, de manera que ingerida en dosis moderadas puede mejorar la concentración y la atención», dice Anke Ehlers, quien trabaja en el departamento de Seguridad Alimentaria del Instituto Federal de la Evaluación de Riesgos (BfR) de Alemania.

La cafeína también puede aumentar el rendimiento en deportes de resistencia. Pero atención: «Esas bebidas no compensan el líquido que pierde el cuerpo por la transpiración», advierte Vollbrecht. Es decir que es considerablemente mejor beber agua. Otra desventaja: la cafeína es diurética.

Lo decisivo es la dosis, eso está claro. Los licuados energéticos invitan a ingerir en poco tiempo grandes cantidades de cafeína, y eso puede derivar en la aparición de efectos indeseados como un estado de alto nerviosismo, sudores repentinos o taquicardia. «Depende de la sensibilidad de cada individuo», apunta Ehlers.

El instituto BfR indica que ingerir demasiada cafeína, en combinación con alcohol, con falta de sueño o con grandes esfuerzos físicos, puede generar riesgos para la salud, como alteraciones peligrosas del ritmo cardíaco.

«El riesgo para la salud resulta, por lo tanto, principalmente del consumo excesivo de bebidas energéticas», resume Ehlers.

No está claro aún si un consumo elevado y permanente de bebidas energéticas puede acarrear problemas de salud crónicos. «Hasta el momento apenas si existen datos científicos al respecto», comenta Ehlers. Actualmente, el hospital Charité de Berlín está llevando adelante, junto con el instituto BfR, un estudio sobre el tema.

La pregunta crucial es: ¿cuánta cafeína es demasiado? Las autoridades europeas de Seguridad en Alimentos (conocidas como EFSA) indican que un adulto sano puede consumir hasta 200 miligramos de cafeína de una vez sin que eso represente un riesgo para su salud. Repartidos a lo largo del día, el máximo indicado que se puede beber en total es de hasta 400 miligramos.

Las mujeres embarazadas y las que amamantan deben tener aún más bajo control su ingesta: para ellas, el máximo diario es de 200 miligramos. Como punto de comparación sirve saber que una lata de 500 mililitros de bebida energética contiene 160 miligramos de cafeína.

¿Y qué hay de los adolescentes? Son precisamente grandes compradores de este tipo de productos. La EFSA señala que los jóvenes no deberían consumir más de tres miligramos de cafeína por kilo de peso corporal por día. Es decir que si un joven pesa 50 kilos podría consumir como máximo 150 miligramos de cafeína al día, una cantidad menor a la que contienen las latas de energéticos.

Pero la cafeína no es el único problema, cuando se trata de analizar las bebidas energéticas. De acuerdo con una asociación alemana de consumidores, una lata grande contiene aproximadamente 60 gramos de azúcar, equivalente a unos 20 terrones.

«El azúcar hace que el sabor sea muy tentador, por eso se la incorpora en grandes cantidades», explica Vollbrecht. Además, tapa el sabor amargo de la cafeína. Lo malo es que el azúcar «favorece el sobrepeso, el surgimiento de diabetes y daña los dientes».

Algunas bebidas dan la impresión de ser sanas por tener dibujos de frutos saludables en sus envases y prometer que son de naranja, manzana, maracuyá o mango, pero no por eso son saludables, ya que solo son preparadas con vitaminas artificiales. «Eso no hace que las bebidas sean mejores o más sanas», añade la nutricionista.

El centro de protección del consumidor consultado recomienda beber café como alternativa a los licuados energéticos, dado que «el riesgo de consumir demasiada cafeína a través del café es comparativamente bajo», en palabras de Vollbrecht. Porque el café y el espresso no suelen beberse en cantidades tan grandes como las bebidas energéticas frías y dulces.

«Por ejemplo, si un adolescente que pesa 50 kilos quisiera beber 150 miligramos de cafeína en un día, debería beber, dependiendo del tipo de café, unas dos tazas de café de filtro o tres cafés expresos», explica Vollbrecht.

Además, la taza de café tiene otro aporte positivo: «Uno decide cuánta azúcar le quiere añadir».

dpa

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