Son Derechos Humanos

…¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

No es un asunto solo de beneficencia o caridad cristiana. Se trata de auténticos Derechos Humanos Fundamentales de niños, jóvenes y ancianos.

Está de moda que los progres disparen contra todo lo que se mueve por amor y valores cristianos. Contra ese falso y equivocado progresismo, hay que decir con firmeza que la verdad se defiende por sí sola, cuando es sólida y cuando comprende el producto real de vocaciones auténticas y de grandes propósitos.

Conozco bien tres obras de solidaridad que no necesitan defensa de nadie:

1.-Las Obras del Espíritu Santo del padre Sergio, con un alcance en educación, esperanza, alegría y mejor vivir, en todo el país, para más de 52 mil niños, hijos de familias de escasos recursos y cuya obra central se ubica en el Barrio Cristo Rey, como ejemplo vivo y superior del compromiso social irrenunciable de la Iglesia Católica con los pobres y los más débiles de nuestra sociedad.

2.-El Centro Canaán del pastor Carlos Córdova, en Alajuelita, en donde jóvenes con serios problemas de adicción a las drogas han encontrado soporte, comprensión, guía y valores espirituales superiores para dejar atrás sus adicciones y sanar física y espiritualmente, con un compromiso de trabajo y de reinserción en la sociedad.

3.-Hace años conocí Aserpa. Una asociación financiada por empresarios con sentido de responsabilidad social y el compromiso de dirigir y orientar un centro integral de rehabilitación con fundamento en experiencias probadas en Estados Unidos y en donde muchachos de todas las condiciones sociales encontraron paz, serenidad y ayuda psicológica y espiritual para superar sus adicciones al alcohol y a las drogas.

Y así muchas otras iniciativas de Organizaciones No Gubernamentales.

Todas esas obras se sostienen, fundamentalmente, con el apoyo de recursos privados y cooperación exterior. Además, personas de bien y de valores ofrecen sus servicios voluntariamente, algunos por un profundo sentido religioso de la caridad y otros por puro compromiso social y profesional. A todos los une un formidable y ejemplar amor y un gran sentido de responsabilidad social. Forman parte de la lucha contra la pobreza, las drogas y el narcotráfico y tienen bien ganado el respaldo financiero del Estado.

Pero no es así. La contribución financiera del IMAS y de otras instituciones públicas a estas Organizaciones No Gubernamentales no es, en términos económicos, lo que debería ser, cuando en la realidad de los hechos dichos aportes se multiplican por mil o más, cuando la cooperación estatal al desarrollo y la justicia social se hace no desde un escritorio burocrático, sino desde obras comprometidas en donde hay amor, calor humano y valores espirituales superiores. Esa es la enorme diferencia.

Gracias, padre Sergio. Gracias, pastor Córdova. Gracias al voluntariado solidario.

Muchos niños y jóvenes lo logran. Otros, trágicamente, no. Pero hay que luchar para que lo logren siempre y para que los ancianos tengan una vejez digna.

Algún día lograremos financiamiento estatal suficiente para extender, aún más, la enorme obra de solidaridad y amor que ustedes hacen por Costa Rica.

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