Silencio

Álvaro Campos Solís
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Álvaro Campos Solís

En el gabinete de Carlos Alvarado Quesada impera un pesado silencio, pues la mayoría de sus integrantes ni hablan ni se dejan ver. Por lo visto se trata de gente que prefiere mantener un bajo perfil, a pesar de que cada uno de los 24 ministros y 34 vice ministros debe dar cuenta del resultado de su gestión, de acuerdo con presupuestos que alcanzan miles de millones de colones.

El silencio que guardan se convierte en un misterio, pues en muy pocos casos trasciende el resultado de su gestión. El ostracismo que practican es de tal magnitud que ni siquiera se muestran ante la población para informar sobre las acciones que llevan a cabo apagando el último incendio detectado en el sector de su competencia.

Algunas de las excepciones más calificadas es la Ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, buscando dinero hasta debajo de las piedras para el pago de la burocracia pública, la deuda contraída dentro y fuera del país y algo para construir obra pública. Destaca asimismo la presencia de los titulares de Educación y Trabajo, Giselle Amador y Steven Núñez, respectivamente, acosados por un sindicalismo beligerante que defiende a capa y espada sus privilegios, como una pensión de lujo que permita su ingreso a la clase de los nuevos ricos a la vuelta de pocos años.

Otro ministro que ofrece una clara demostración del trabajo que lleva a cabo es el titular de Obras Públicas y Transportes, Rodolfo Méndez Mata. En los informes de este funcionario trasciende el esfuerzo por construir obra pública, como puentes y carreteras. Sin embargo, se muestra prudente al no revelar todos los esfuerzos de su despacho por evitar actos de corrupción dentro del ministerio a su cargo.

Hay que tener en cuenta que ese ministerio ha sido “muy dulce” para que algunos empresarios hicieran pingües negocios. Según algunas informaciones que han trascendido, este funcionario se ha convertido en un cancerbero que impide a como dé lugar la aprobación de contratos inflados con cargo al presupuesto asignado a su cartera.

Cuando uno se asoma a observar el número de ministerios que existen en nuestro país, se da cuenta del gusto y regusto de este gobierno y de casi todos los anteriores por el fortalecimiento de la burocracia estatal. Pretenden paliar el problema del desempleo mediante el aumento de la planilla del Estado, pero que el pueblo pague. Se percata uno, asimismo, de que son demasiadas instituciones para administrar un país tan pequeño y con una pobreza que crece todos los días como la levadura.
En ese contexto valdría la pena conocer cuáles son las grandes preocupaciones de los ministerios con trayectoria y de otros que actúan como debutantes, entre ellos el de Coordinación con el Sector Privado y Coordinación del Sector Económico. ¿Serán dos ministerios con un mismo objetivo? ¡Muy raro!

Periodista


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