Siglo XX – Generación del 40 – 50

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

El inicio del siglo XX comienza con serias tribulaciones, en el mundo y en el Paraguay, en particular, el siglo anterior con una cruenta guerra, 1870, se aliaron Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay, cuyas causales es un absurdo y denigrante para los aliados, el Paraguay después de cinco años de guerra queda arrasado, despoblado, en la miseria total, rapiñado y agraviado como nación, las secuelas aún perduran y se transfieren a las sucesivas generaciones.

En las proximidades de la segunda década del siglo XX, estalla la primera guerra mundial con todas las consecuencias nefastas, en ese ambiente de dolor y traumas, de padecimientos múltiples, existe una esperanza, se descubren nuevos horizontes, los jóvenes inquietos buscan cubrir espacios, comienzan las movilizaciones, sociedades enteras se trasladan al nuevo continente, barcos repletos de seres humanos en busca de un destino promisor, florecen comercios, la agricultura cobra nuevo impulso, las nuevas industrias florecen , se inauguran escuelas, colegios, universidades por todos los cuadrantes, se divulgan nuevas ideas, los seres humanos se vuelven exigentes, quieren libertad y democracia, se enfrentan ideologías adversas, naciones que prosperan y naciones que empobrecen, los medios de comunicación ejercen la tarea de movilizar pensamientos, se descubren nuevas facilidades para una vida mejor, se transmite imagen y sonido, surgen lideres llenos de un lenguaje esperanzador y otros líderes detestables para no decir nefastos.

En el Paraguay en la tercera década del siglo pasado dos naciones en 1932 se enfrentan, dos Estados vecinos y hermanos, Bolivia y Paraguay, arruinan sus destinos, mortandad de los dos lados, pobreza multiplicada, futuros postergados se paralizan las posibles innovaciones, el retraso es el fenómeno común junto con la hambruna reinante.

Concluida la guerra contra Bolivia en 1935, los descontentos y los ideales políticos que se mantuvieron paralizados comienzan la ebullición, los partidos políticos tradicionales cobran nuevos vigores y nuevas vigencias, se inyectan las nuevas orientaciones ideológicas, y tan pronto concluye la década los enfrentamientos entre compatriotas recrudecen, los fusiles se cargan nuevamente cobrando vida de hermanos, corre ríos de sangre por el territorio nacional, asaltos y robos, exilios y destierros, orfandad y mutilaciones, hermano contra hermano, cuanto dolor, cuanta tristeza, cuanta pobreza que genera desplazamientos a otras geografías.

En ese calendario se aglutina una nueva generación, surgida de la lucha externa e interna del trabajo familiar que se reinicia, y se inaugura en ese ambiente la generación del cuarenta y cincuenta, en la precariedad sumada a una voluntad infinita de superar los obstáculos y derribar las murallas que impiden el libre paso a instancia superior, nace la idea de la movilidad social, con escasas pretensiones, resumidas en dos ejes laborales, “ser militar” o “el sacerdocio”, fuera de esas posibilidades la tecnicatura existente, los conocidos como oficio honrado y decente.

Después de las guerras civiles, cada quien busca su propio destino, la gente del interior deja su espacio rural y se dirige a la capital a enfrentar los desafíos que se presentan, trabajar y estudiar, la tarea no interesa, el objetivo es el sueño que se alimenta y aumenta a cada amanecer, el tiempo se encarga de construir nuevas expectativas, crear la idea que consolidará la propia esperanza.

La tecnología ayer desconocida hoy es herramienta principal, esta se volvió fundamental y sin ella ya no se vive ni inventa ya está todo escrito y señalado, la creatividad dejó su espacio al ya existente y se tiene una generación nueva sin estimulo, sin pasión, sin amor, desapareció el contacto personal, la viva voz se transforma en abreviados mensajes y con ella se fue el grupo, se fue el compañero, la amistad es una reliquia existente solamente en armarios olvidados, cada uno busca su egoísta alegría, prospera la ausencia del respeto cuando este debería ser el eje central de la convivencia social en cualquier geografía.

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.


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