Señor Presidente… éntrele fuerte al turismo chino

¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

La Casa Presidencial ha anunciado que el presidente Carlos Alvarado viajará a Beijing próximamente y que se le ha encargado al Ministerio de Relaciones Exteriores reformular el programa de cooperación entre Costa Rica y China.

Voy a contar una historia que conozco bien: Al poco tiempo de establecer relaciones con China, el presidente Óscar Arias envió a su ministro de Turismo, Carlos Ricardo Benavides, a Beijing. En dicho viaje se firmó un protocolo que abriría las puertas de nuestro país al turismo chino. La base del acuerdo era establecer el sistema de visa grupal.

Pasó el tiempo y solo hasta el final del Gobierno de Laura Chinchilla, el ministro de Relaciones Exteriores Enrique Castillo, con el apoyo de Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública, imponiéndose sobre la miopía de la Dirección General de Migración, lograron avanzar y mejorar en materia de visas a turistas, pero no se logró la visa grupal para el turismo chino.

Durante el Gobierno de Luis Guillermo Solís todo se paralizó y nada se avanzó.

El gravísimo e insuperable problema, según nuestras autoridades migratorias y que sigue sin resolverse, es la “visa grupal”, por cuanto no es que un ciudadano chino va a ir por sus propios medios al Consulado de Costa Rica a pedir una visa para cruzar el Océano Pacífico y venir a nuestro país, después de dos o tres conexiones aéreas intermedias, sino que de lo que se trata, y lo que solicitan las autoridades y las agencias de viajes de China es que esos turistas vengan en grupos hasta 250 chinos, en vuelos chárter, como suelen viajar y salen la mayoría de los chinos a turistear.

Aquí, entre nosotros, las llamaríamos excursiones a Golfito.

Diez años y no se ha logrado que se establezca un sistema de visas grupales en Costa Rica, cuando los países vecinos con visión y focalizados en el turismo, como México y República Dominicana, la tienen desde hace años.

Más de cien millones de turistas chinos recorren el mundo y gastan un promedio de $10 mil en hoteles, comidas, diversión y compras, muchísimo más que los turistas europeos o estadounidenses y canadienses.

En el anterior Gobierno decían, y me consta, por una reunión en que participé como abogado, que el problema era que los chinos se quedarían ilegalmente y que es muy complejo implementar un sistema de visas grupales.

No valió mi argumentación de que los turistas chinos son de ingresos medios y altos o funcionarios de gobierno y que vienen de vacaciones en un chárter y hasta con su propia seguridad, para que no les roben o los asalten.

Tampoco sirvió el argumento de que nada genera y distribuye más riqueza que el turismo en gran escala o que nuestros hoteles tienen una enorme capacidad ociosa y así otras actividades recreativas y de servicios turísticos.

Simplemente dijeron no a la visa grupal.

Ahí tiene, Señor Presidente, con todo respeto, un punto concreto para su agenda en China y la mejor estrategia para reactivar nuestra deteriorada economía, generar empleo y distribuir riqueza.

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