Renuncia de su jefe ahonda crisis de agencia de la ONU para los palestinos

Por James Reinl

Interior de una escuela en Gaza de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA). Su comisionado general, Pierre Krähenbühl, renunció el miércoles, tras denuncias de mala conducta por la promoción y privilegios dentro de la institución a favor de su novia. Crédito: Khaled Alashqar / IPS

NACIONES UNIDAS, 7 nov 2019 (IPS) – La crisis de la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos ahondó su crisis cuando su director, Pierre Krähenbühl, renunció tras una investigación sobre su presunta conducta inapropiada y la promoción y privilegios dentro de la institución a su novia, aunque acababa de ser exonerado de haber incurrido en fraude o apropiación.

El anuncio el miércoles 6 sobre la renuncia de Krähenbühl, comisionado general de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente (UNRWA, en inglés), se produjo cuando la institución bracea contra una dramática crisis de liquidez después de que el principal donante, Estados Unidos, cortara todos los fondos a principios de este año.

“Esta es la crisis más grave que UNRWA haya tenido”, dijo a IPS David Bedein, director del Centro de Investigación de Políticas del Cercano Oriente, un grupo de investigación que ha presionado contra la agencia durante décadas, con sede en Jerusalén.

“No es un maestro de una escuela o un trabajador social quien ha sido atrapado con la mano en el tarro de los dulces. Estamos hablando de su principal funcionario, que debe ser un ejemplo irreprochable de limpieza para la organización”.

Los asesores principales del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, hablaron con Bedein y otros destacados activistas proisraelíes sobre la reforma de la UNRWA para que la agencia sea más transparente y menos política, dijo a IPS.

“Quieren un sistema escolar y de administración que se caracterice por la transparencia y la rendición de cuentas. Si bien esto fue provocado por un escándalo sexual, esto conducirá a cosas buenas”, aseguró Bedein.

A juicio de este activista proisraelí, la crisis de UNRWA “es más que un caso de simplemente eliminar a algunas personas en su cúpula”. “Se debe tomar un sistema que está arruinado y rehacerlo”, dijo.

El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, afirmó en un encuentro con periodistas el mismo miércoles que la UNRWA está sometida a un “proceso de fortalecimiento de su trabajo ante las dificultades financieras”, al mismo tiempo que se concentra en “áreas de supervisión y rendición de cuentas”.

Pero Dujarric se negó a comentar sobre reuniones a puerta cerrada en torno a la revisión de la UNRWA entre los ayudantes de Guterres y Bedein y el rabino Abraham Cooper del, del Centro Simon Wiesenthal, un grupo judío de derechos humanos.

Krähenbühl un ciudadano suizo, presentó su renuncia “con efecto inmediato”, precisó Dujarric. Guterres designó al briánico Christian Saunders, como comisionado general interino el mismo miércoles, con la tarea, dijo, e implementará un plan para fortalecer la vigilancia y rendición de cuentas.

Krähenbühl había estado luchando contra las acusaciones de que lideraba un “círculo íntimo” de funcionarios de la UNRWA que se habían involucrado “en conducta sexual inapropiada, nepotismo, represalias, discriminación y otras” irregularidades, según un informe confidencial de un organismo de control de la ONU que se filtró a principios de año.

Según el documento, Krähenbühl entabló una relación con la asesora principal Maria Mohammedi en 2014 que estaba “más allá del profesional” y arregló que ella volara junto a él en costosos vuelos en clase ejecutiva.

El miércoles, la ONU dijo en un comunicado que los investigadores no habían encontrado alguna evidencia de “fraude o apropiación indebida de fondos” contra el ya excomisionado general, pero que sí habían existido “problemas de gestión que deben abordarse”.

Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU, dijo que el escándalo de Krähenbühl fue solo el último en una “creciente lista de cargos” contra la agencia y que “no hay otra solución para UNRWA excepto cerrarla”, en lo que ratifica una posición contraria a su existencia con la que UNRWA ha debido funcionar desde su nacimiento.

Funcionarios de la administración estadounidense de Donald Trump se sumaron a las tesis israelíes y pasaron a criticar repetidamente a las actividades de la UNRWA, diciendo, por ejemplo, que sus escuelas y centros de salud deberían ser administradas por países vecinos a Palestina.

La agencia lucha contra una cada vez más profunda crisis financiera desde que Washington, que históricamente fue el mayor donante de UNRWA, redujo sus contribuciones de 360 millones de dólares, a 60 millones en 2018, para llevarlas a cero este año.

La UNRWA se estableció en 1949, un años después de la Guerra Árabe-Israelí de en torno a la creación de Israel en tierras palestinas, con el objetivo de asistir a unos 700 000 palestinos que se vieron obligados a abandonar sus hogares en el nuevo Estado. Contó, de hecho, con el abierto respaldo de Estados Unidos e Israel.

En ausencia de una solución política para un creciente número de refugiados palestinos, la Asamblea General de la ONU ha ido renovado consecutivamente el mandato del organismo.

La agencia se dedica a atender las necesidades de desarrollo, educación, salud, servicios sociales y asistencia de emergencia. Tiene escolarizados a 500 000 estudiantes palestinos, brinda atención médica en 144 centros que manejan 8,5 millones de visitas de pacientes cada año y otorga servicios sociales a más de cinco millones de palestinos.

UNRWA es también una importante fuente de empleo en los territorios palestinos.


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