¿Qué le espera a Donald Trump?

Chispazos

Fernando Fernández

Fernando Fernández

Donald Trump no perdió sólo las elecciones del 3 de noviembre; perderá también la inmunidad, y ahora le espera un tormentoso infierno ante los tribunales de justicia.

En Estados Unidos, un presidente en activo no puede ser procesado. Sin embargo, una vez que deja la Casa Blanca la protección al mandatario desaparece. Y en el caso de que se procese a Donald Trump, tal acción sería un paso sin precedentes en Estados Unidos.

Pero el juicio en el Senado por incitación a la insurrección, después de que la Cámara de Representantes aprobara esta semana el “impeachment” del presidente, es solo uno de los problemas legales que esperan al ciudadano Donald Trump. A continuación me refiero a 10 de los principales casos e investigaciones abiertas en torno a Donald Trump.

1. Fraude fiscal en el Estado de Nueva York. La principal nube en el horizonte judicial de Donald Trump la coloca Cyrus Vance, fiscal del distrito de Manhattan. Las investigaciones que lleva a cabo desde hace dos años constituyen la única investigación penal abierta hoy por hoy sobre Donald Trump. Al ser el fiscal un cargo electo estatal, no federal, el caso no depende de la voluntad política de la próxima Administración ni estaría afectado por un eventual auto perdón presidencial.

La investigación está prácticamente atascada desde el pasado mes de septiembre, cuando el presidente estadounidense litigó con sus abogados para bloquear un requerimiento de sus declaraciones fiscales y otros documentos, litigio sobre el que debe pronunciarse el Tribunal Supremo próximamente.

2. Incitación a la insurrección. Después de que el pasado 6 de enero hordas de sus seguidores asaltaran el Capitolio de Estados Unidos, la Cámara de Representantes ha aprobado esta semana el segundo “impeachment” de Donald Trump, por “incitación a la insurrección”. Próximamente se habrá de celebrar en el Senado el juicio.

Aunque tendrá lugar con toda probabilidad cuando ya Biden ocupe la Casa Blanca, un veredicto condenatorio, que requiere el voto a favor de dos tercios de la cámara, podría dar lugar a una segunda votación (esta vez valdría con una mayoría simple) para prohibirle a Trump presentarse a un cargo federal electo en el futuro. Al margen del proceso en el Congreso, incitar a la insurrección constituye un delito federal. Pero el Departamento de Justicia debería abrir una causa separada para perseguirlo.

3. Obstrucción a la justicia. El fiscal especial Robert Mueller, tras dos años de investigaciones sobre la trama rusa que concluyeron en marzo de 2019, no halló pruebas de conspiración de Donald Trump con Rusia, pero evitó exonerarlo del delito de obstrucción a la justicia.

Detalló numerosos episodios que, según dijo un fiscal de su equipo, constituyen “pruebas suficientes” de que Trump obstruyó a la justicia. Pero acusar a Trump “no era una opción”, explicó Mueller, pues no se puede imputar a un presidente mientras está en el cargo. Una vez fuera de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia podría decidir resucitar la investigación y procesar a Trump, lo que desataría un auténtico terremoto político.

4. Financiación ilegal de campaña. Durante la primera campaña presidencial de Trump, sacudida por las grabaciones en que el candidato se jactaba de agarrar a las mujeres por los genitales sin su consentimiento, su exabogado Michael Cohen organizó una trama para desviar dinero de la campaña y comprar con él el silencio de una actriz porno y una modelo de Playboy que aseguraban haber mantenido relaciones sexuales con el candidato.

Cohen fue condenado en 2018 a más de tres años de cárcel por financiación ilegal de campaña, y aseguró que fue el hoy presidente saliente quien ordenó los pagos. La fiscalía no acusó a Trump, probablemente en cumplimiento de la mencionada doctrina del Departamento de Justicia, pero podría hacerlo cuando abandone la presidencia. Uno de los factores que debilitan la acusación es la cuando menos discutible credibilidad del principal testigo, el propio Cohen.

5. Fraude fiscal federal. The New York Times soltó el 27 de septiembre pasado un auténtica bomba informativa en la campaña: Donald Trump pagó solo 750 dólares de impuesto de la renta en 2016, año en que fue elegido presidente, y no pagó nada en 10 de los últimos 15 ejercicios.

En la información revelada por el diario, tras acceder a registros fiscales de dos décadas, hay llamativas desgravaciones, como 70.000 dólares por sus propios gastos de peluquería en su programa de televisión o millonarios y turbios pagos en concepto de consultoría, algunos de los cuales fueron a parar a su propia hija Ivanka. Si los fiscales estiman que deliberadamente trató de defraudar al Estado, podrían presentar cargos contra Trump, y también la autoridad fiscal le podría reclamar cantidades que considere que debió pagar y no pagó.

6. Fraude inmobiliario. Hay otra investigación abierta, en la fiscalía general del Estado de Nueva York que dirige Letitia James, sobre si la compañía familiar de Trump mintió sobre la valoración de sus bienes inmobiliarios para asegurar préstamos o beneficios fiscales. La investigación, por el momento, es de naturaleza civil, pero James podría cambiarla a penal en cualquier momento si detecta evidencias de conducta delictiva.

7. Violación de la cláusula sobre emolumentos. Hay tres demandas presentadas contra Trump, dos por congresistas y fiscales generales demócratas y una por un colectivo independiente, por supuesta violación de la llamada cláusula de los emolumentos de la Constitución. Esta prohíbe al presidente recibir regalos de Gobiernos extranjeros, algo que consideran que el presidente hizo al aceptar el dinero que autoridades de Arabia Saudí y otros países se han gastado en reservas del hotel Trump de Washington, convertido en centro de poder desde su llegada a la capital.

8. Demanda de fraude interpuesta por su sobrina. La psicóloga Mary Trump, hija del fallecido hermano mayor del presidente, ha sido una feroz crítica de su tío, a quien define como “el hombre más peligroso del mundo” en su libro Siempre demasiado y nunca suficiente (Urano), superventas que retrata la familia tóxica de la que surgió el 45º presidente. La autora demandó en septiembre a su tío por conspirar con sus hermanos para estafarla, utilizando documentos falsos y otras artimañas para ocultarle millones de dólares de la herencia del padre del presidente.

Este asegura que Mary Trump ha violado una cláusula de confidencialidad que firmó cundo aceptó el acuerdo sobre el testamento.

9. Demanda de difamación de Jean Carroll. Escritora y popular columnista, Carroll relató en un adelanto de un libro, publicado en la revista New York en junio de 2019, cómo el hoy presidente supuestamente la violó en unos grandes almacenes de Manhattan a mediados de los años 90. Trump respondió que Carroll mentía, que él ni la conocía y que ella no era su “tipo”. Carroll le demandó entonces por difamación.

10. Demanda de difamación de Summer Zervos. Concursante del programa de televisión de Trump, The Apprentice, Zervos aseguró poco antes de las elecciones de 2016 que el hoy presidente saliente la besó y manoseó cuando ella fue a pedirle consejo sobre su carrera en 2007. Trump negó la acusación y llamó a Zervos mentirosa, lo que llevó a esta a demandarlo por difamación en 2017.

Es un hecho indudable que Donald Trump pasará a la historia como uno de los mandatarios más polémicos y conflictivos de esa nación norteamericana, al margen de lo que pueda suceder próximamente en su cita ante la justicia estadounidense.

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Director de Cambio Político


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