¿Provocará la crisis del gas un giro en la política nuclear alemana?

Por Klaus Blume (dpa)

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Imagen de la central nuclear Isar 2 en Baviera, Alemania. Foto: Peter Kneffel/dp

Berlín, 4 ago (dpa) – La guerra en Ucrania está sacudiendo viejas certezas en Alemania, donde se ha instalado un intenso debate sobre las centrales nucleares, ya que su cierre estaba previsto para finales de este año, pero ahora, si cada kilovatio hora es vital en el frío invierno, ¿no deberían permanecer más tiempo en la red?

Una enmienda de 2011 a la Ley de Energía Atómica de Alemania estipuló hace ya 11 años que las tres últimas centrales nucleares del país debían cerrarse el 31 de diciembre de 2022. Pero en el caluroso verano europeo de 2022, se abrió un debate en la mayor economía del continente acerca de si pueden y deben seguir funcionando algo más.

El motivo central es la dependencia de las importaciones de gas natural de Rusia. La empresa estatal rusa Gazprom ya ha reducido drásticamente el suministro, y nadie sabe si lo cerrará por completo. Así que cada kilovatio hora de energía que se pueda generar cuenta.

Mientras que Bélgica ya ha aplazado diez años su abandono de la energía nuclear, previsto inicialmente para 2025, la cuestión es un tema político muy sensible en Alemania, donde las emociones están a flor de piel.

Uno de los tres partidos que gobiernan en la actualidad -Los Verdes- surgió del movimiento antinuclear hace ya 40 años. Junto con los socialdemócratas del SPD, impulsaron la eliminación gradual de la energía atómica en 2002.

El gobierno democristiano de la canciller Angela Merkel revocó la medida en 2010, pero poco después llegó la catástrofe del reactor japonés de Fukushima y restableció la decisión de abandonar la energía nuclear.

De las 17 centrales que había en ese momento, ocho se cerraron inmediatamente, y para las nueve restantes se fijó la fecha de finalización en función de su antigüedad. Hoy solo quedan Isar 2 (Baviera), Emsland (Baja Sajonia) y Neckarwestheim 2 (Baden-Wurtemberg).

La coalición «semáforo» que gobierna Alemania (socialdemócratas, verdes y liberales del FDP) está dividida en la cuestión nuclear. Mientras que los liberales, al igual que los democristianos de la oposición, están a favor de prolongar su funcionamiento, el SPD y Los Verdes aseguran que solo sería una medida temporal de unos meses utilizando las barras de combustible ya disponibles.

A su vez, mientras que las asociaciones empresariales están mayoritariamente a favor de un mayor tiempo de funcionamiento, hay escepticismo entre los propios operadores, ya que llevan mucho tiempo preparándose para el cierre.

Los tres reactores restantes suministran en torno al seis por ciento de la electricidad de Alemania. Para que puedan seguir haciéndolo en 2023, habría que modificar la Ley de Energía Atómica.

Luego habría que aclarar si seguiría habiendo suficiente personal disponible para un funcionamiento más prolongado y cuánto tiempo se necesitaría para comprar nuevas barras de combustible en caso de querer algo más que un breve alargamiento de su vida útil. La cuestión de los nuevos controles de seguridad también está abierta.

El Ministerio de Economía dirigido por Robert Habeck (Los Verdes) anunció la realización de tests de estrés para analizar los beneficios y riesgos de un mayor tiempo de funcionamiento en la situación actual.

El resultado se presentará en las próximas semanas y el miércoles sorprendió que el canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, ya no descartara una prolongación mayor de los tiempos de operatividad en base al resultado de las pruebas de resistencia.

La Agencia de Inspección Técnica (TÜV) Sur certificó en un informe a solicitud del Ministerio regional de Medio Ambiente de Baviera que no existen problemas de seguridad y que incluso sería «posible desde el punto de vista técnico» la reactivación del Bloque C en otra central bávara en Gundremmingen.

Un dictamen jurídico encargado por Greenpeace Alemania respondió acusando a la TÜV de haber presentado un «documento por encargo pobremente argumentado» para el gobierno socialcristiano de Múnich.

Tanto la gobernante CSU bávara como su partido hermano, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), consideran que la explotación de las centrales a más largo plazo es una necesidad. Por su parte, los políticos del FDP abogaron por la continuidad del funcionamiento hasta 2024.

«La energía nuclear es insegura, poco rentable e innecesaria», afirmó en cambio Olaf Bandt, presidente de la ONG ecologista alemana BUND.

Mientras tanto, crecen también las voces desde otros países europeos que piden a Berlín que no cierre aún los reactores. «Si Alemania quiere ahorrar gas, que deje que sus centrales nucleares funcionen más tiempo», señaló el ministro de Economía eslovaco, Richard Sulik.

En el mismo sentido se manifestó el comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, Thierry Breton. «No podemos decir: yo no hago lo que podría hacer, pero espero que otros me brinden lo que necesito», dijo Breton al diario económico «Handelsblatt».

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