¿Pro vida o hipocresía?

Omar Jimenez

El artículo 121 de nuestro Código penal establece desde hace muchísimos años, desde antes que naciera el Presidente Carlos Alvarado, lo siguiente:

No es punible el aborto practicado por un médico o por una obstétrica autorizada, cuando no haya sido posible la intervención del médico, para evitar un peligro en la vida o la salud de la madre.

Esto es lo que comúnmente se llama aborto terapéutico. Repito en nuestro país este aborto no es penado, es permitido, es legal, desde hace muchísimos años.

Cuando esta norma se aprobó, no existía el INAMU, no había nacido el PAC a la vida política nacional, la mayoría de nuestros legisladores eran católicos practicantes, nadie satanizó a los legisladores que aprobaron tal disposición, ni fue siquiera causa de polémica, ni motivo de una carroza en el Festival de la luz, ni siquiera existía aún el festival.

El Código penal establece desde entonces con claridad que es legal el aborto que se realiza para evitar un peligro a la vida de la madre o a su salud, y en el término peligro a la salud surge la duda.

¿En cuáles casos en que haya un peligro para la salud de la madre es procedente jurídicamente practicar el aborto?

¿A que tipo de peligro en la salud de la madre se refiere el artículo 121 de nuestro Código Penal?

No existe un reglamento que establezca con precisión este aspecto y esta falta de claridad causa que en no pocos casos no haya certeza de si se puede legalmente practicar o no un aborto.

El actual Presidente de la República prometió en campaña impulsar un protocolo médico que permita establecer con claridad cuando es posible practicar un aborto para evitar un peligro para la salud de la madre, en los términos que establece el artículo 121 del Código penal. Ni siquiera está el Gobierno planteando modificar la norma penal vigente, sólo reglamentarla.

En otras palabras el Gobierno “Progre” de Carlos Alvarado, no está pretendiendo ir en materia de aborto siquiera un paso más allá de lo que definieron como legal nuestros abuelos, bueno los de mi generación, en el caso de los de la generación del Presidente, sus bisabuelos.

¿Entonces a que obedece toda la campaña de los neopentecostales y fanáticos religiosos, no confundir con quienes profesamos el mensaje de amor de Jesús, de ataques contra el Gobierno en este tema?

¿Porqué un rector universitario (así con minúscula), conocido por sus retrógradas posiciones ultra conservadoras en materia de derechos humanos, saca al Festival de la Luz una carroza “pro vida”, si el Gobierno no está impulsando ninguna modificación a la normativa que sobre el aborto, repito otra vez, ya existe en el país desde antes que naciera nuestro actual Presidente?

Es claro, detrás de ese llamado discurso “pro vida” lo que hay es una campaña política de desestabilización del Gobierno y de ataque a los derechos humanos que desde hace mucho han sido el fundamento de nuestro Estado Social de Derecho.

Por cierto hoy vi en la calle a niños deambulando indigentes, leí sobre sacerdotes pedófilos, hoy muchos niños y niñas serán tristemente violados, muchos agredidos, muchos pasarán el día sin comida.

¿Pero esos “pro vida” no hablarán de eso, ni dirán que esta realidad es satánica, ni harán para el Festival de la luz del 2019 una carroza que defienda la vida de esos miles de niños agredidos, abandonados, mutilados.

¡HIPÓCRITAS!

Pd. Antes que las huestes del fundamentalismo religioso me acusen de pro aborto, mi comentario solo está referido a lo que dice el artículo 121. de nuestro Código Penal. Si me van a atacar háganlo por apoyar que se apruebe un protocolo que permita la aplicación clara de lo que dispone esa norma.


Relacionado:
Compartir:

Comentar en Cambio Político

Si está interesado en anunciarse en nuestro sitio u obtener más información, por favor utilizar el formulario de la sección de Contáctenos en el menú principal.