Primera ciudad destruida por el cambio climático en Mozambique

Por Amos Fernando

Primera ciudad destruida por el cambio climático en Mozambique

El ciclón tropical Idai, que tocó tierra en Mozambique el 14 y 15 de marzo, destruyó 90 por ciento de Beria, capital de la provincia de Sofala. Crédito: Andre Catuera/IPS.

MAPUTO, 1 abr 2019 (IPS) – La ciudad de Dondo, en el centro de Mozambique, no escapó a los fuertes vientos y grandes inundaciones causadas por el ciclón Idai, y se estima que más de 17.000 familias están fuera de sus hogares y necesitan ayuda urgente.

Muchos países se esforzaron por ayudar a este país y a otros de África austral también damnificados, pero la pequeña ciudad de Dondo, a unos 30 kilómetros de Beira, capital de la provincia de Sofala, no recibe suficiente asistencia médica.

El Instituto Nacional para la Gestión de Desastres de Mozambique (INGC), con apoyo de agencias internacionales, es el encargado de la asistencia en la zona.

Pero el alcalde de Dondo, Manuel Chaparica, dijo a IPS que “son muy pocos los esfuerzos hasta ahora; la asistencia por ahora es para las personas en los centros de ayuda, pero hay muchas en sus casas que no tienen nada para comer”.

Unas 6.000 personas están alojadas en escuelas en los alrededores de Dondo. “Se están tratando de reubicar en refugios en los barrios de Samora Machel y Macharote para reanudar las clases en esas escuelas”, añadió.

Primera ciudad destruida por el cambio climático en Mozambique

En Mozambique, más de 168.000 familias, unas 600.000 personas, se vieron afectadas, de las cuales se estima que más de 100.000 son de Beira. Además, por lo menos un millón de niñas, niños y mujeres necesitan asistencia de forma urgente. Crédito: Andre Catuera/IPS.

Idai, que tocó tierra el 14 y 15 de marzo, destrozó 90 por ciento de Beria. El ciclón produjo lluvias torrenciales y fuertes vientos de entre 180 y 200 kilómetros por hora, que arrasaron el centro de Mozambique, además de Malawi y Zimbabwe.

También causó inundaciones catastróficas en Mozambique, y las autoridades locales estiman que un área de 3.000 kilómetros cuadrados quedó destruida.

Hay unas 493 personas muertas en este país y 1.523 heridas; y en la región llegan a 750.

En todo Mozambique, hay más de 168.000 familias, unas 600.000 personas, damnificadas, la mayoría de las cuales viven en campamentos provisorios en Sofala.

Entre ellas, se estima que más de 100.000 familias de Beita perdieron todas sus pertenencias. Además, por lo menos un millón de niñas, niños y mujeres necesitan asistencia de forma urgente.

“No hay cifras exactas. Pueden cambiar si se descubren más personas afectadas”, indicó Celso Correia, ministro de Tierras y Ambiente de Mozambique, quien coordinó el equipo de asistencia.

Alrededor de 15.000 personas siguen desaparecidas o no reportadas, la mayoría de Dombe, en la provincia de Manica, y de Buzi y Nhamatanda, en Sofala.

Pero el número todavía puede aumentar.

El pueblo de Buzi, a unos 200 kilómetros de Beira, se vio seriamente afectado por el ciclón Idai, con cientos de personas que quedaron colgadas de los árboles o en los techos de las casas durante tres a cinco días, esperando ser rescatadas por los servicios de socorro. Pero se sospecha que muchas se vieron arrastradas por la corriente de los desbordados ríos Buzi y Pungue.

Según el INGC, 3.140 aulas quedaron dañadas, lo que afectó a más de 90.000 estudiantes.

Además, unos 45 centros de salud quedaron destruidos en Sofala, Manica y Zambezia, en el centro del país.

Primera ciudad destruida por el cambio climático en Mozambique

Graca Machel, exprimera dama de Mozambique, conversa con Davis Simango, alcalde de Beira en un centro estatal destruido por el ciclón Idai, en marzo de 2019. Crédito: Cortesía Unicef.

Solidaridad y ayuda para las personas afectadas

Mientras, organizaciones nacionales e internacionales se reunieron en Beira para ayudar en las operaciones de rescate. Se desplegaron más de 100 especialistas en Buzi y Nhamatanda, con 35 barcos, 18 helicópteros, cuatro aviones, ocho camiones y 30 teléfonos satelitales.

Los rescatistas siguen buscando sobrevivientes. Pero el Consejo de Ministros anunció el 26 de marzo que pronto terminarán las operaciones de rescate porque los ríos vuelven a su cauce.

Muchos grupos solidarios se organizaron para juntar donaciones para las personas damnificadas en Beira.

“Es la primera vez que veo un movimiento intenso de solidaridad entre los mozambiqueños”, explicó Joaquim Chissan, expresidente de Mozambique el 25 de marzo, tras visitar las zonas afectadas en la provincia de Sofala.

Varias organizaciones humanitarias internacionales asisten con alimentos, dinero y otros insumos para reconstruir la ciudad de Beira.

Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó la campaña internacional para reunir más de 282 millones de dólares para ayudar a las víctimas del ciclón en Mozambique.

Beira ya realiza esfuerzos para reconstruirse. Pero la mayor parte de la infraestructura quedó dañada por los fuertes vientos que tiraron cables de electricidad y las líneas de telecomunicaciones.

La ciudad quedó a oscuras sin electricidad ni agua ni comunicaciones. La ruta nacional número seis también quedó muy afectada, dejando aislada a la ciudad del resto del mundo.

La exprimera dama de Mozambique, Graça Machel, declaró que Beira será la primera ciudad en quedar destruida por el cambio climático.

Algunos barrios tienen generadores para llevar electricidad, lo que permitió reanudar el funcionamiento de algunas escuelas que se salvaron, así como el servicios de agua.

Pero Davis Simango, alcalde de Beira, declaró el día 26 de marzo que queda mucho por hacer.

“Tenemos que hacer algo porque hay muchas personas afectadas, sin alimento, sin hogar ni dinero ni perspectivas de reconstruir (su vida)”, subrayó Simango.

“Hay personas en los refugios sin alimentos”, acotó José Bacar, residente de Beira, en entrevista con IPS.

El apoyo dado por el gobierno a través del INGC no es suficiente, indicó.

Diarrea y cólera en Beira y Buzi

El caudal de los ríos desciende en muchas zonas, pero las condiciones de saneamiento son malas y se teme un brote de cólera. Muchas familias en Buzi beben directamente del río de mismo nombre.

En Beira y Buzi se han reportado casos de diarrea y cólera. En el primero, las autoridades municipales confirmaron algunas muertes por cólera, indicó Simango.

“Tenemos cinco personas muertas por cólera”, precisó. De hecho, el día 28, las autoridades sanitarias confirmaron 139 casos.

Simango pidió a la gente que tenga cuidado con el agua y que la trate antes de consumirla. “Si sobrevivimos al ciclón Idai, no tiene sentido morir de cólera”, subrayó.

Margarida Jone dijo a IPS por teléfono desde Buzi que trataban de usar cloro para purificar el agua, pero aún así no era apta para consumo humano.

Mientras, las autoridades piden a las comunidades buenas prácticas de higiene para evitar la propagación de la enfermedad.

En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud anunció que impulsará una gran campaña de vacunación contra el cólera en Beira y en otras áreas vulnerables afectadas por las inundaciones.

Y por si fuera poco, a las autoridades de la salud también les preocupa la posibilidad de que aumenten los casos de malaria (paludismo) en la áreas afectadas por el ciclón.

Traducción: Verónica Firme


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