¿Por qué perdió Trump?

Chispazos

Fernando Fernández

Fernando Fernández

En mis últimas columnas, previas al desenlace electoral en los Estados Unidos, intenté dibujar un mapa de predicciones y proyecciones sobre este evento de enorme repercusión mundial, con el afán de que los lectores tuviesen un panorama general sobre esta carrera electoral que culminó con el triunfo de Joe Biden sobre el hasta entonces presidente Donald Trump.

Me basé, al enunciar mis predicciones sobre el desenlace de esta contienda, en sondeos nacionales, estatales, encuestas sobre la integración final de la Cámara de Representantes y el Senado, voto popular y no me equivoqué.

Hoy concluyo esta serie de entregas sobre las elecciones en los Estados Unidos con una última columna referida a las razones –a mi juicio- que le hicieron perder la reelección a Trump.

Pero antes de intentar contestar esa pregunta, veamos también las propuestas que le hizo en campaña Biden a su gente, que fueron factores decisivos en el resultado final.

Cuando anunció formalmente que tomaría parte en la carrera hacia la Casa Blanca, Joe Biden dijo que defendería dos cosas: a los trabajadores que construyeron su país, y a los valores que pueden acabar con la división en su país.

Propuso a sus seguidores y simpatizantes durante su campaña hacer realidad -entre otras cosas- un programa nacional de test y rastreo por el coronavirus; la creación de 5 millones de empleos; acabar con la desigualdad racial; regresar al acuerdo global; una reforma del sistema penal y ayudas a las minorías; una alianza internacional de democracias frente a China; extender el Obamacare, esquema de seguro público de salud, y revertir las políticas migratorias de Trump.

Y el pueblo lo apoyó y lo convirtió en el ganador, en el nuevo presidente de los Estados Unidos de América.

Pero el actual mandatario se resiste a admitir su derrota, a pesar de que las denuncias de fraude han sido rechazadas en su mayoría por los jueces federales de la nación.

“Si millones de ciudadanos se niegan a creer que las elecciones fueron limpias, pese a las abundantes pruebas de lo contrario, ¿cómo podemos empezar a dialogar con ellos?, se pregunta Siri Hustvedt, premio Princesa de Asturias de las Letras.

Como se sabe, la firma de abogados Jones Day está trabajando con el presidente estadounidense Donald Trump en su cruzada contra el resultado de las pasadas elecciones estadounidenses. Sin embargo, hace falta lo crucial: alguna prueba del presunto fraude.

Eso deja a los abogados de Jones Day y de otros bufetes en un auténtico aprieto al tiempo que activistas políticos y abogados los acusan de socavar la democracia.

En la acera de enfrente, el grupo adverso al presidente The Lincoln Project denunció en Twitter a Jones Day y a la firma jurídica Porter Wright, que también lucha por Trump.

“Empleados de Jones Day y Porter Wright; ¿piensan que sus bufetes deberían intentar cambiar la voluntad del pueblo estadounidense?”, tuiteó The Lincoln Project.

“Cuanto más se adentran en la madriguera de la conspiración de Trump, armados apenas con demandas fútiles sustentadas en bases probatorias o legales endebles, más arriesgan su reputación profesional y sus licencias legales”, dijeron al respecto los abogados Bradley Moss y Joanne Molinaro en un artículo publicado recientemente en el periódico The Atlantic.

Me parece que la lucha en los estados judiciales será larga y tediosa, pero avizoro –a falta de pruebas que sustenten las acusaciones de los republicanos sobre un posible fraude- un final feliz para el nuevo mandatario estadounidense, quien finalmente obtuvo un total de 306 delegados del Colegio Electoral, convirtiendo al proceso en en efecto una victoria indiscutible.

¿Ganó Biden o perdió Trump?

Pero no solamente hay que mirar los factores que propiciaron el triunfo de Biden y Harris. Es preciso preguntarse, además, ¿por qué perdió Trump? para entender el resultado final de esta contienda.

Según mi punto de vista, en primer lugar considero que Trump basó su campaña en un populismo que finalmente no le alcanzó para enamorar a jóvenes y nuevos votantes.

En segundo lugar, creo que Trump perdió en una medida importante por las deficiencias de carácter y de liderazgo que tuvo al ser el primer presidente de “reality show” que ha tenido Estados Unidos.

Trump es, asimismo, el primer presidente en la historia de las encuestas que nunca logró una calificación de aprobación positiva mientras estuvo en el cargo. Este indicador ha sido, históricamente, el más confiable para predecir el voto por la reelección de un presidente, y esa circunstancia pesó mucho en la decisión final de los votantes.

Por otra parte, Trump no solo enardeció su propia base con algunas declaraciones muy polémicas e inoportunas, sino que también inspiró una coalición masiva de estadounidenses decidida a poner fin a su gobierno tormentoso y divisivo.

Joe Biden se planteó desde el principio como el antídoto para la política radical de Trump: un sanador, no un divisor, contrario a la actitud de su oponente, que día con día fue dividiendo más al país.

Otro factor inesperado y negativo para sus aspiraciones fue que nunca contó con la aparición del letal virus Covid-19. Si Trump hubiera manejado el virus de manera diferente desde el principio, si hubiera seguido la ciencia y se hubiera nivelado con el país sobre la amenaza y los sacrificios que requería; si hubiera sido el líder de tiempos de guerra al que hizo una breve alusión en marzo o incluso si hubiera salido de su propia batalla frente al Covid-19 hace unas semanas con mayor humildad y empatía por el sufrimiento, tal vez podría haber sobrevivido a la crisis.

Finalmente considero que, cuando George Floyd, un hombre negro que murió luego de que su cuello fuera presionado por la rodilla de un policía de Minneapolis durante el Día de los Caídos según se apreció en un vídeo difundido en redes sociales y que sorprendió a millones en todo el país, se encendió un verdadero “polvorín” de carácter racial en varios estados de la nación.

Pero en lugar de tratar de “sanar” a su país, de proteger a su país, Trump reaccionó ante las protestas multirraciales en gran parte pacíficas en todo el país, al aprovecharse de actos aislados de disturbios y vandalismo para “avivar el miedo” y declararse presidente de la ley y el orden.

Pero como se mencionó en la cadena estadounidense de noticias CNN muy recientemente, al referirse a los efectos de la pandemia en el país, “el virus no mató la reelección de Trump; él mismo lo hizo al recordarle a la mayoría de los estadounidenses, una vez más a través de su manejo de la peor pandemia en un siglo, lo costoso que puede ser tener un presidente de un reality show agotador”.

Donald Trump, estuvo cerca el viernes pasado de admitir que perdió las elecciones del 3 de noviembre ante Joe Biden, pero finalmente se limitó a señalar: “el tiempo lo dirá”.

Y bueno, en efecto, el tiempo lo dirá.

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Director Cambio Político


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