Penitenciaría

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

En un espacio de la televisión guaraní, con mucha sorpresa compartimos un horario que se consideró interesante, de un gusto desagradable, por cierto, un tema nada enriquecedor, en un tiempo impropio para gente joven que tal vez asiste, de lamentable producción, nos exhiben la miseria, la podredumbre, lo tóxico, lo terriblemente populista, demandando una mejor comodidad, mejor alimentación, mejor tratamiento, mejor preparación para una improbable reinserción social, abono apropiado para las iglesias de todas las tendencias, que ante cámara y micrófonos muestran sus groseras presencias, la inmundicia del alma, el triste cuadro de una promiscuidad galopante, el deplorable lenguaje vulgar, tosco, impropio para menores, la presencia enferma de los “transforme”, demandando igualdad y reconocimiento a su opción sexual, desagradable entrevista del periodista que trata a los mismos como sujetos que están olvidados y que califica como depósito de gente viva, muestra con placer enfermo los dormitorios, la cocina, el amontonamiento, el pésimo estado donde el médico de guardia presta su servicio, existe una mezcla terrible de seres humanos en situación de desgracia social.

Lamentamos mucho como seres humanos, que lucha, que se sacrifica, que se esmera por superarse con pulcritud y transparencia, que transmite principios y valores a la familia, y ejerce sus tareas sin las remuneraciones adecuadas y mismo con las deficiencias pertinentes sigue su camino orientado por su voluntad y sin las lacras del tiempo, los que están en esos depósitos humanos demandan las injusticias a que son sometidas, y no recuerdan por acaso las muertes, las vejaciones, las violaciones cometidas, los sometimientos a torturas de víctimas inocentes, las organizaciones sociales y estos periodistas, no entrevistan a las victimas porque están fallecidas, claro, y las familias abandonadas a su suerte, es la parte de la sociedad que guardan su silencio atroz, tienen cerradas las bocas por el desprecio de los que viven de la desgracia de los habitantes del museo de criminales vivos, los que se encuentran en cómoda situación de pseudo protectores de seres humanos fragilizados en sus derechos, viven confortablemente en sus coquetas residencias, viajan recorriendo exóticas geografías, tienen espacios en los medios donde exhiben patéticas fotografías y películas que dilaceran el alma, y que los mismos disfrutan confortablemente de las desgracias de seres humanos sin calificación y con tendencias visibles hacia la delincuencia, los motivos todos conocemos, ausencia del Estado para los cuidados necesarios a los considerados más vulnerables.

En la interpretación de este servidor la profesión de comunicador debe tener respeto por la audiencia, no es esconder ni dejar de mostrar la desagradable situación de los internados, son personas biológicamente iguales a todos con la diferencia de la tendencia hacia el mal y el vicio de su entorno que se transmite y se absorbe naturalmente, se exige mejor instrucción y capacitación de los sectores marginales de la sociedad, educación familiar como corresponsabilidad del Estado, no permitir la intervención de los que prestan falsos servicios con promesas divinas, pues, los cielos y paraísos se logran con trabajo honesto, los detenidos o internados presentan falsas rehabilitaciones para disminuir sus castigos y cuando regresan al seno de la sociedad reinciden sin ningún pudor y con la misma crueldad de siempre.

LAMBARE, PARAGUAY

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero


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