PAREHARA: Violencia contra la mujer

Oscar Llanes

Oscar B. Llanes Torres
Diplomático y Profesor Universitario Paraguayo

En la capital de una ciudad marcada por destinos históricos me encuentro, en una cafetería en plena vereda, observando el agitado ambiente, personas con bultos que pareciera envoltorios de obsequios, escasos niños, hombres muy elegantes, pues, el clima favorece, es la hora de final de jornada , llama mi atención una señora de mediana edad, muy delgada, cabellos en desaliño, sin ningún encanto femenino, percibiendo la mirada del suscrito se acerca con timidez y me pide algo que comer, la invito a sentar y con extrañada expresión agradece la invitación, acomodándose rápidamente.

Pregunto por su nacionalidad, estado civil, edad aproximada, si tiene hijos, la respuesta seca, directa, punzante, dosis de odio y puro rencor, me relata un espeluznante caso, justo en el día que se recuerda la violencia contra la mujer, la lucha por su extinción, interrumpo para constar la fecha y ella con incredulidad y gesto de desagrado le reconozco su indiferencia. Paso a escuchar su narración, tenía un marido que conoció en la Universidad no llegó a graduarse, se volvió alcohólico y la golpeaba regularmente, cada día con mayor violencia, ante mis dos hijos pequeños que crecieron en ese ambiente de violencia y ausencia de respetos y de otros valores, era funcionario público, teníamos una buena vida al inicio de nuestro matrimonio, había planes, construir nuestro mundo, ver crecer nuestros hijos, concluir la carrera para obtener mejores beneficios laborales, tenía 48 años, el cónyuge 54, hace cinco años desapareció de la casa y el hogar se desintegró, los hijos están con su hermana en otro país, hoy tienen uno quince y otro doce, y esta servidora vive hoy de la caridad pública y duerme en albergues, siempre existen personas generosas que ayudan, estoy saliendo de una enfermedad y de alta en el hospital público, donde tenía los tres alimentos diarios. Ante el cuadro detallado me retiro deseándole suerte, si eso es posible, agradece y me extiende la débil mano y comienza mis reflexiones sobre la Violencia contra la Mujer.

Considero el alcohol el más terrible fenómeno que afecta a millones de personas, es la peor droga que se consume “socialmente”, que la sociedad estimula y divulga, el consumidor/a de esta droga pierde todo, pierde imagen, figura, dignidad, capacidad laboral, es carga para el Estado, maldición para la familia, cuando papá es pésimo ejemplo y destructor de historias, de luchas infructuosas por la recuperación, es actor principal de la desgracia y desmoramiento familiar, destructor de cualquier espacio social y por último, es victimario y victima de sí mismo.

El Estado debe tener una política de salud pública, para orientar y dar continuidad a los tratamientos de alcohólicos/as, es la lucha para restablecer un consumidor de droga que se admite sin muchos miramientos, es terrible ver la caída de hombres y mujeres en esta adicción, existen estadísticas del aumento del alcoholismo en el género femenino, que es una de las formas más terrible de modelo de desprecio por sí misma, verla perder el encanto natural, la fractura moral y social, es la imagen de lo feo y malo, ver figuras destrozadas que cae al abismo de una vida que podría ser de alegría, felicidad y bienestar, invito a las autoridades reflexionar para el combate de este mal perverso y cruel.

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