Panamá en la globalización, Costa Rica en la encrucijada

Fernando Berrocal

Lic. Fernando Berrocal Soto
Ex Ministro de la Presidencia

Panamá decidió ser un eslabón principal y eficiente de la globalización. Eso es lo que hemos hecho desde que recuperamos la soberanía sobre el canal. El proyecto país está por encima de las diferencias electorales que son coyunturales y parciales”. De esa forma me resumió uno de los invitados a la inauguración del edificio de uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de este país, mis preguntas y mi asombro ante el espectacular desarrollo de Panamá. En esa frase está la clave.

Una clave que significa un crecimiento económico anual parecido al de la República Popular de China y Singapur, pleno empleo para toda su población adulta y, como resultado, un país del primer mundo en carreteras, puertos, aeropuertos y servicios tecnológicos, bancarios y turísticos, con una ciudad capital que crece y no deja de crecer, bajo parámetros estéticos y arquitectónicos superiores, a la altura de las grandes ciudades desarrolladas. Esa es la realidad, a menos de una hora en avión de San José.

Hace muchos años, en mi tesis de grado en la Facultad de Derecho, analicé el tema de la “Incorporación de Panamá al Mercado Común Centroamericano. Desde entonces, he vuelto muchas veces a este país. Siempre por poco tiempo. Recientemente, por razones profesionales, tuve que estar 15 días en Ciudad de Panamá. Si hoy tuviera que rehacer ese trabajo, el título tendría que ser “Panamá y la globalización” y tendría que dedicarle un capítulo a las razones objetivas por las que Costa Rica, comparativamente, se ha quedado atrás en su desarrollo. La clave está en aquella frase y en el proyecto país.

En Costa Rica perdimos el rumbo. No tenemos un proyecto país definido. Mientras hay fuerzas empeñadas en la modernización y que tratan de echar para adelante hacia la globalización y la economía internacional, hay otras fuerzas que tratan de mantenernos anclados, enredados en nuestros mecates, procedimientos y excesivos controles, como también las hay que incluso quisieran que retrocediéramos a las ideas del “socialismo del siglo XXI”. El rumbo lo perdimos en el cambio de siglo. Ahí fue en donde nos jodimos como país. Entre tanto, Panamá se nos fue arriba.

Ahora la responsabilidad principal le toca al PAC y al Presidente Luis Guillermo Solís. Tengo claro y me alegra, que los nuevos gobernantes quieran resolver los problemas de opacidad, de transparencia y de corrupción en la función pública. Eso está muy bien. Lo necesita Costa Rica. Todos queremos saber sí es cierto o no, como se ha dicho hasta la saciedad, que estos ocho años de gobiernos del PLN, en materia de corrupción, han sido de los peores que ha vivido el país en su historia. Eso habría que probarlo. A la vez, me pregunto si el voto por el cambio fue solo por esta dimensión de la vida pública y política, que es esencial sin lugar a dudas, o si también todos y todas esos costarricenses que votaron por el PAC lo hicieron, también, por cambiar de rumbo económico y por decirle no a la apertura y a la inserción inteligente en la economía internacional o por profundizar en el proceso y si existe conciencia o no, sobre la importancia de esta decisión esencial para Costa Rica. Ese es el punto ahora que se inicia la nueva administración PAC.

Estemos claros: el cambio no necesariamente significa progreso, en términos económicos y sociales. Más allá de entrarle a fondo a la crisis actual de opacidad y transparencia del sector público y denunciar la corrupción existente e imponer un gobierno que cumpla, como debe ser, con principios de ética, de honradez y, también, de eficiencia y eficacia en la función pública, Costa Rica necesita, al mismo tiempo, avanzar en su modernización y en más inserción inteligente en la economía internacional. Ese camino ciertamente no es fácil. Implica, obligatoriamente, reformas a fondo en el Poder Ejecutivo, así como la modificación del Reglamento Legislativo y la revisión integral de las funciones y el papel contralor y sobredimensionado de instituciones como la Sala IV, la Contraloría General y la Procuraduría General de la República, tanto como la construcción de infraestructura de carreteras, aeropuertos y puertos, así como desarrollar alianzas estratégicas estables entre el sector público y los sectores productivos privados generadores de riqueza, eliminando a la vez salarios desproporcionados y privilegios en el sector público. Un camino duro de reformas imprescindibles, incluyendo la tributaria y la fiscal.

Si no lo hacemos, vamos a comenzar a caminar para atrás como los cangrejos. La salida de INTEL y otras empresas transnacionales de Costa Rica y la pésima noticia que ello significa, en términos de desempleo interno e internacionalmente para nuestra “marca país”, es solo un adelanto de lo que le podría sucederle a Costa Rica. No nos equivoquemos. Hay que entrarle duro a la batalla contra la corrupción y los altos salarios en el sector público. Ojalá que así lo hagan y lo demuestren, con hechos, desde el gobierno del Presidente Luis Guillermo Solís. Pero también hay una agenda nacional que cumplir en temas económicos, sociales e institucionales. Una agenda país que no puede esperar mucho tiempo y que obliga a definirse en términos ideológicos y del país que queremos. Esa definición y ese trabajo de fondo es lo que está por verse, a partir de este 8 de mayo.

Tengo confianza. A diferencia del núcleo político duro del PAC, el Presidente Luis Guillermo Solís conoce el mundo, ha sido consultor internacional, ha vivido y trabajado, por ejemplo en Panamá y en Europa, estudió en los Estados Unidos, es un hombre de nuestro tiempo y conoce la realidad de América Latina, por su activa participación en las Conferencias Iberoamericanas. Sabe muy bien que una cosa es Chile y Panamá y otra, bien distinta, Venezuela, Cuba y los países del Alba, así como el complejo entorno regional centroamericano. Conoce las exigencias de la globalización y ahora, después de una campaña que ganó por méritos propios incuestionables, también conoce de política electoral y sabe de los claros oscuros y de cómo se manejan los factores de influencia en este país, más allá de la Casa Presidencial, en los ámbitos del poder real, en la poderosa prensa nacional y en sus intereses más cercanos. Yo espero el triunfo de ese espíritu y ese conocimiento del Presidente de la República, sobre esa otra realidad política e ideológica confusa del PAC. Eso es lo que está por verse.

Hay que desearles lo mejor al Presidente y a su equipo de gobierno. Eso es lo que más conviene a Costa Rica. Ojalá que él y el PAC lo hagan mejor que los últimos dos gobiernos del PLN y los dos anteriores del PUSC. Pero que nadie se engañe: a los gobiernos hay que medirlos por resultados y los resultados se fundamentan en políticas públicas correctas. El país debe optar y debe tomar decisiones de fondo. Los paradigmas del desarrollo económico cambiaron. El mundo de hoy no es el de mediados y finales del siglo XX, en que tanto éxito tuvimos como país, durante varios gobiernos del PLN e incluso del PUSC. O hacemos las reformas y los cambios que se deben hacer en el presente o, en los hechos y en los resultados, limitaremos nuestras posibilidades de desarrollo como sociedad. O entendemos el cambio como ir hacia adelante, hacia la globalización y el mundo real de nuestro tiempo, con su dinámica exigente de competencia internacional y apertura nacional, estimulando la competitividad y aprovechando al máximo nuestras ventajas comparativas que son muchas, o vamos a comenzar a retroceder estrepitosamente. No en vano la CEPAL ha dicho, en estos mismos días, en una reunión en San José, que Costa Rica está en una encrucijada.

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4 comentarios

  1. Tomás Artiñano

    Bien dicen que no todo lo que brilla es oro! Panamá tiene una pobreza del 36.8% de su población y de pobreza extrema un 16.6%…según datos de la ONU del 2014. http://www.onu.org.pa/objetivos-desarrollo-milenio-ODM/erradicar-pobreza-extrema-hambre

    Lo que más llama la atención de la pobreza en Panamá es la enorme incidencia que esta tiene en las zonas rurales (supera el 50%)…léase las alejadas del Canal de Panamá. La remodelación del Canal le ha venido a dar un empuje muy coyuntural a la economía panameña pero eso está por terminarse y la economía panameña no tiene una estructura que soporte un crecimiento orgánico sostenido.

    En Costa Rica…aunque muy precaria sí tenemos una estructura económica que puede sustentar un crecimiento orgánico del cual se beneficien muchos más costarricenses. Claro que necesitamos puertos, carreteras, aeropuertos servicios etc. de primer orden…pero aún como estamos estamos mejor que Panamá.

  2. Fernando Berrocal

    De acuerdo Tomás, no todo lo que brilla es oro. En el interior de Panamá la cosa cambia, aunque tienen “pleno empleo”, según ha informado la prensa nacional y la construcción del canal está moviendo todos los indicadores Pero mi punto no es ese. Mi punto es que hay que saber hacia adonde vamos y tener un “proyecto país”. Ellos lo tienen. Nosotros lo tuvimos. En los últimos tiempos nos hemos desdibujado. Eso es lo que quiero resaltar. Por eso la CEPAL dice que estamos en una encrucijada y yo creo que es así.

  3. Don. Tomas esos datos son antiguos y usted lo sabe. Es por ello que es usted quien escribe 2014 y no asi se refleja en su link. No entiendo el por qué la obstinación tica por envidiar tanto a Panamá. Acá ni nos acordamos que ustedes existen, nuestra meta es crecer. Que la economía no tiene soporte para un crecimiento sostenido? Sinceramente es un ridículo. Saludos a los muchos ticos no envidiosos que son una mayoría.

  4. Con Todo el respeto que se merecen, aquí en Panamá no estamos pendientes de lo que hace los vecino, con Colombia nos llevamos super bien y pienso que con los Ticos Igual, si aqui nos damos cuentas de buenas noticias de nuestros vecinos nos alegra puesto somos hermanos latinos y para mi asombro hasta hace poco me di cuenta que se hacen llamar la Suiza y la verdad ni me molesta y me alegra por Ustedes.

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