Nueva crisis humanitaria en el horizonte por ofensiva turca en Siria

Por James Reinl

El Consejo de Seguridad de la ONU analizó esta semana la nueva situación en Siria, mientras organizaciones internacionales de ayuda que actúan en el noreste de Siria extremaban su alarma sobre las bajas civiles y la crisis humanitaria que provocaría la ofensiva militar de Turquía contra milicias turcas en la zona. Crédito: Manuel Elias/ONU

NACIONES UNIDAS, 10 oct 2019 (IPS) – Las organizaciones de asistencia internacional que actúan en el noreste de Siria alertan con gran alarma sobre las bajas civiles y una inminente crisis humanitaria que provocaría la ofensiva militar de Turquía contra fuerzas kurdas que operan al otro lado de su frontera.

Médicos sin Fronteras (MSF), Human Rights Watch (HRW) y otros grupos humanitarios advirtieron que los ataques aéreos y terrestres turcos podrían provocar desde nuevos flujos masivos de refugiados hasta un recrudecimiento de la larga y caótica guerra civil siria.

Fuerzas turcas comenzaron el miércoles 9 una ofensiva en el noreste de Siria para despejar de la zona a las milicias kurdas y devolver allí a refugiados sirios, pocos días después de la controvertida decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar las tropas estadounidenses de ese turbulento territorio sirio.

Los equipos de MSF “permanecen listos para brindar atención médica después de que el ejército turco comenzó las operaciones” y “se están preparando para un posible aumento de pacientes vinculados al conflicto”, dijo el grupo el mismo miércoles.

“Hemos visto personas desplazadas de diferentes localidades a lo largo de la frontera debido al conflicto y estamos extremadamente preocupados de que la intervención militar amenace la seguridad y el bienestar del pueblo sirio”, dijo la organización en un comunicado.

Las operaciones militares contra las milicias kurdas se iniciaron con ataques aéreos que sacudieron la ciudad fronteriza siria de Ras al Ain con grandes explosiones, mientras Turquía movía tanques, artillería y obuses en preparación para ampliar la ofensiva.

El portavoz de las Naciones Unidas, Farhan Haq, dijo que los grupos de ayuda habrían “aumentado en un momento de crisis” e instó a las fuerzas armadas de la región a mantener abierta la frontera entre Turquía y Siria para que los vehículos de ayuda puedan transportar alimentos, medicamentos y otros equipos a los afectados por los combates.

Ankara busca argumenta que su objetivo es crear una “zona segura” para devolver a millones de refugiados a suelo sirio y poner fin a un “corredor del terror” en la frontera sur de Turquía.

Para el gobierno turco, las milicias kurdas de las llamadas Unidades de Protección Popular (YPG, en kurdo) que operan en el noreste de Siria, son terroristas debido a sus vínculos con los grupos kurdos que operan dentro de su territorio.

Turquía se había estado preparando para avanzar hacia el noreste de Siria desde que las tropas estadounidenses comenzaron a retirarse del área, en una medida adoptada por Trump que ha sido ampliamente condenada en Washington, por considerarse como una traición a los aliados armados kurdos de Estados Unidos en la guerra siria.

Eric Schwartz, presidente de Refugees International, criticó tanto el cambio de política de Trump, como el ataque “sorprendentemente irresponsable” del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que “pondrá en riesgo muchas vidas”.

“La decisión de Trump de dar luz verde a Turquía para lanzar una incursión en el noreste de Siria podría tener importantes consecuencias humanitarias”, insistió el responsable de la organización humanitaria, quien fue en el pasado funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Podría abrir nuevos frentes en el conflicto y desplazar a cientos de miles de civiles, en un área que ya se encuentra bajo una crisis humanitaria”, planteó Schwartz en un comunicado, quien añadió que la ofensiva turca, además, obligará a los grupos de ayuda internacional a evacuar a sus activistas en el terreno “justo cuando más se necesitan”.

Doz, una organización de ayuda juvenil, dijo que el objetivo declarado de Ankara de reasentar a unos dos millones de refugiados sirios desde Turquía a su tierra natal equivalía a una operación de “ingeniería demográfica y limpieza étnica”.

En un comunicado, Doz instó a la Unión Europea, las Naciones Unidas y Estados Unidos a tratar de “prevenir esta guerra” que la ofensiva turca podría provocar y que tendría “consecuencias dramáticas como una nueva migración forzada en masa y que afectaría directamente la vida de seis millones de civiles”.

Doz alertó con alarma que los combates en el noreste sirio podrían “revivir” las acciones del fundamentalista grupo Estado Islámico (EI) y “provocar la liberación” de unos 12.000 de sus militantes más radicales, actualmente detenidos por las milicias kurdas en al-Hol y otros campos en el noreste de Siria.

HRW, la organización humanitaria con base en Nueva York, dijo que los militantes del EI detenidos por los kurdos en siete centros en el noreste incluyen a 4.000 combatientes extranjeros que deberían ser repatriados a sus países de origen.

“Miles de personas, incluidos los niños, están atrapados en lo que equivale a cárceles sorprendentemente superpobladas bajo sospecha de ser del EI, pero nadie acepta responsabilizarse por ellos”, dijo Letta Tayler, investigadora de crisis de HRW.

Para la activista, “cualquier autoridad que controle efectivamente estas cárceles informales está legalmente obligada a mejorar urgentemente las condiciones y garantizar que todos y cada uno de los detenidos sean retenidos legalmente”.

T: MF


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