Notables, coherencia y credibilidad

…Y usted ¿qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

La propuesta es buena, pero generan dudas el método… el nombre y algunas legítimas exigencias ciudadanas.

La crisis del Estado Costarricense es estructural y hay que entrarle a un proceso integral de reforma que incluya, no solo aspectos propios de una sana administración pública, sino varios cambios constitucionales y legales.

El Estado Costarricense y sus 300 instituciones, son un anacronismo funcional y no responden más a la realidad del presente.

Doy un ejemplo: muchas de las acciones ejecutadas desde la Casa Presidencial en el gobierno de Luis Alberto Monge, doblándole el brazo a los bancos del Estado y a las instituciones autónomas, para sacar de la quiebra a 110 empresas privadas y al país del colapso total producido por la crisis económica y fiscal de los años 80, hoy serían delitos de tráfico de influencias, prevaricato y peculado impropio. En otros casos, la posterior ley de Control Interno las impediría y los actos serían anulados por las autoridades contraloras.

En el presente, la ineficiencia y la falta de sentido de oportunidad del Estado Costarricense es estructural y legal, para no hablar de lo lesionado y gastado que está el principio de autonomía de la Constitución de 1949. Han pasado casi 70 años y el mundo real de hoy es muy diferente. La reforma es impostergable.

Pero esa necesaria reforma integral no se puede hacer sin el apoyo de una Secretaría Técnica de primer nivel y esa capacidad no la tiene el Ministerio de la Presidencia, ni el actual ni los anteriores. La tiene la Procuraduría en los aspectos jurídicos y la Contraloría en los propios de la administración pública.

La Casa Presidencial y sus Notables deben dar sus ideas, pero concretarlas en proyectos de ley y de reforma constitucional, es un aspecto técnico complejo, aunque lo más difícil será el papel de la Casa Presidencial para negociarlas con los factores reales de poder y transformarlas en soluciones de bien nacional.

Las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia ofrecen esa oportunidad histórica.

Para ese fin, habría sido mucho mejor y más efectivo una pequeña Comisión Presidencial, apoyada en una excelente Secretaría Técnica y no dos enormes y pomposas Comisiones de Notables que, de inmediato, generaron todas las reacciones y exigencias posibles, en un país cuyo principal deporte nacional no es el fútbol, sino bajarle el piso a los que ingresan al olimpo de los escogidos.

Ciertamente, esa actitud negativa no debe prevalecer.

Pero una exigencia ciudadana sí es esencial: algunos de los Notables, por coherencia y respeto al pueblo, deberían renunciar a sus desorbitadas pensiones de lujo o auto excluirse. Esa es la única forma de generar credibilidad, ante una ciudadanía resentida con la política y con el fondo y la forma en que se ha gobernado en los últimos 20 años y cinco gobiernos.

La más profunda crisis de Costa Rica es la doble moral en la política nacional.

¿O no es un insulto una pensión de lujo de más de 10 millones de colones?

Apenas… escasos 20.000 dólares para comenzar el mes. Eso si es… ¡Pura vida!

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