“Nosotros los Elegidos”

Freddy Miranda Castro

“Nosotros los Elegidos”

Trump obtuvo más de 73 millones de votos con unos mensajes cargados de odio y mentiras. Ahora entiendo cómo es que un energúmeno como Hitler también pudo ganar unas elecciones en Alemania para luego lanzar al mundo a un Armagedón.

Nada más poderoso que un llamado a los instintos más violentos y xenófobos de la tribu. Hitler se montó sobre el relato de la superioridad de algo que no existía, la raza aria. Y en nombre de la selección natural llamó a los arios a degollar al resto de pueblos inferiores y los alemanes “puros de sangre” lo siguieron como rebaño. En general los humanos nos volvemos frenéticos cuando atacan cosas en las que creemos con fe, aunque no existan. Por eso una imbecilidad como: “Make America Great Again” se torna en religión y se apodera de los impulsos más primitivos de más de 73 millones de estadounidenses.

El terreno para una consigna de esa naturaleza ha sido abonado por más de 200 años de insistir en la singularidad de los Estados Unidos como nación. El “Destino Manifiesto” como nación escogida por Dios para transformarse en el faro del mundo. El nuevo pueblo escogido. En sus discursos sobre el Estado de la Nación, Barak Obama siempre apelaba a la singularidad de los Estados Unidos sobre las demás naciones del planeta. Recuerdo uno de sus relatos, señalando como un agricultor de origen mexicano se propuso ir al espacio y lo logró, algo solo posible en Estados Unidos, según ese mito que Obama alimentó. Al igual que la idea de que cualquier niño desfavorecido y huérfano como él, podía llegar a ser Presidente solo en la gran tierra de las oportunidades, los grandiosos Estados Unidos de América. Ambos relatos son mitos. Muchas de las personas que han ido al espacio son de orígenes humildes, como Valentina Tereshkova la primera mujer en hacerlo, que era una obrera textil aficionada al paracaidismo.

De gobernantes o presidentes de orígenes modestos, están plagados todos los países.

Todas las naciones montan mitos sobre su exclusividad con respecto a otras como: India, China, Grecia, Egipto, Japón, Rusia, Inglaterra, Francia, Alemania, Israel, Irán. Italia, etc. Sobre todo si en algún momento de su historia fueron poderosas y regentaron imperios. Hasta en esta minúscula patria hemos creado mitos sobre nuestra exclusividad y superioridad con respecto a otras naciones de nuestro entorno regional. Eso de creerse especiales es una manía humana, tanto de las personas como de las naciones.

Los llamados a defender la tribu son poderosísimos. Es como llamar a defender la fe, la pureza de la raza o de la ideología con la se comulga. Cuando ese instinto mueve a las personas, se vuelven sordas, ciegas, violentas y sanguinarias, dispuesta a cometer y defender las matanzas más abominables.

Eso pasa con los seguidores de Trump. Pero ojo también pasa con los de Biden. Ambas tribus creen en el exclusivismo de los USA. La de Biden es más morigerada y con cierto grado de sensatez, que logra contener sus más bajas pasiones. Pero si Biden quiere unir al país como dice, cómo lo va a lograr sin complacer en parte al trumpismo; que aunque perdieron el sillón presidencial, salieron más fuertes y envalentonados en esta elección.

Es una incógnita que me hace pensar que la cosa no pinta bien para el resto del mundo, aún con Biden en la Presidencia. Porque además se trata de un imperio en retirada con respecto al otro que resurge en Asia. Con el agravante de que los Chinos tienen como cinco mil años de estar alimentado su exclusividad con respecto a los demás pueblos de la Tierra y consideran que los últimos 200 años no son más que un pequeño paréntesis en su milenaria y exitosa historia.


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