Noruega entre protección del clima y riqueza petrolera

Por Steffen Trumpf (dpa)

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Plataforma petrolera noruega en el Gandsfjord, cerca de Stavanger. Picture alliance/dpa

Noruega es sinónimo de idílicos fiordos, impresionantes montañas y aguas de color azul profundo. En este país, es inevitable convertirse en un amante de la naturaleza.

Los noruegos son educados desde pequeños para ser respetuosos con la naturaleza, y se consideran conscientes del clima y el medio ambiente. Por otra parte, la prosperidad de su nación se basa en los inmensos ingresos procedentes de la exportación de petróleo y gas natural. Un país petrolero respetuoso con el clima: ¿cómo es posible?

Tras unas elecciones parlamentarias caracterizadas por una gran preocupación por el clima, los grupos activistas esperan que se produzcan cambios en el sector petrolero. Por otro lado, se plantea la pregunta acerca de la rapidez con la que se puede revertir una industria que emplea directa o indirectamente a unas 158.000 personas.

“En cuestiones climáticas hay que analizar el caso de Noruega teniendo en cuenta que es el mayor exportador de petróleo y gas de Europa Occidental”, señala Steinar Winther Christensen en un día inusualmente cálido de finales de verano en Oslo. El abogado dirige la organización noruega Besteforeldrenes klimaaksjon, o “Campaña Climática de los Abuelos”.

“Mi generación creó la prosperidad noruega gracias a todo el petróleo y el gas”, asevera este hombre de 75 años. “Tenemos la clara responsabilidad de decir en nombre de nuestros hijos y nietos: basta ya”.

Christensen enfatiza que el Gobierno no debería seguir concediendo licencias de exploración de petróleo y gas, y añade que el descubrimiento del petróleo ha sido sin duda bueno para la prosperidad, pero no para el clima.

Para hacerse una idea de la riqueza de Noruega, basta con echar un vistazo al mayor fondo soberano del mundo, el “Fondo Global de Pensiones” noruego. Este asciende actualmente a unos 11,5 billones de coronas noruegas, es decir, casi 1,4 billones de dólares estadounidenses.

Solo en el primer semestre de 2021, el fondo generó una rentabilidad de casi el diez por ciento. Si bien este invierte en miles de empresas de todo el mundo, sus ingresos se basan en su apuesta por el sector energético, por lo que se le llama también “Oljefondet”, Fondo del Petróleo.

En contrapartida, para hacerse una idea del interés noruego por las soluciones sostenibles, basta con cerrar brevemente los ojos en las calles de Oslo. Aunque hay tantos coches circulando como en otras grandes ciudades, el tráfico es mucho más silencioso: los noruegos son campeones mundiales en la conducción de coches eléctricos.

Las elecciones del 13 de septiembre, en las que los partidos ecológicos contaron con gran apoyo, también demostraron que el país quiere que su futuro Gobierno proteja más el clima.

Sin embargo, la paradoja entre la riqueza petrolera y la conciencia climática no desaparece. “Si hay un país en el mundo que tiene una responsabilidad moral debido a su riqueza y su contribución al cambio climático, es Noruega”, afirma Frode Pleym, director de Greenpeace Noruega.

“Queremos presentarnos como los campeones ecológicos, pero realmente solo lo somos cuando se trata de vehículos eléctricos”, enfatiza Pleym, y añade que, hasta ahora, ningún Gobierno noruego ha tenido el valor de abordar el tema más espinoso: el petróleo. El activista se pregunta ahora: ¿lo hará finalmente el próximo?

En un hotel al norte de Oslo, la protección del medio ambiente también está en la orden del día. Tras su victoria electoral, los socialdemócratas en torno al líder del partido, Jonas Gahr Støre, se han reunido para hablar con sus socios de coalición preferidos sobre una posible cooperación gubernamental.

El laborista Støre, probable próximo primer ministro del país, tendrá que realizar un acto de equilibrio entre la lucha contra el clima y los empleos del sector petrolero. Recientemente, dejó claro a sus colegas de partido que Noruega se enfrentará a grandes retos en la década de 2020. “Habrá algunas decisiones difíciles”, aseveró, al tiempo que enumeraba seis objetivos para un nuevo Gobierno, entre ellos importantes reducciones en las emisiones y la creación de más puestos de trabajo.

Cuando se queman combustibles fósiles, como el petróleo, se libera el CO2 que perjudica el clima. Sin embargo, como el petróleo noruego se quema en el extranjero, las emisiones van a la cuenta del país importador correspondiente. Noruega, que considera que su petróleo es lo más ecológico posible, se abastece casi exclusivamente de energía sostenible procedente del agua y la energía eólica.

De esta manera, el petróleo es para Noruega una importante fuente de ingresos que Støre no quiere que se agote inmediatamente. En varias ocasiones, el político enfatizó que la industria del petróleo y el gas es un sector que necesita desarrollo.

Støre no quiere fijar una fecha final de ruptura, también teniendo en cuenta a otras naciones petroleras: si Noruega se retira, Rusia, Estados Unidos o Catar cubrirán la demanda mundial, escribió en un artículo en 2019.

Según el político, el petróleo y el gas garantizan ingresos y, en última medida, también desarrollo: “Sobre los hombros de este sector podemos construir una nueva industria”. Solo así, prosigue, se puede desarrollar la industria y alcanzar al mismo tiempo los objetivos climáticos.

El activista climático Pleym, por su parte, subraya que un cambio rápido tiene claras ventajas. “No se trata solo del clima, sino también de la economía y el empleo. Cuanto más esperemos para lidiar con este gran problema, el petróleo, más arriesgado será para la economía”. Con un enfoque decisivo en cuanto al petróleo, añade, Noruega podría convertirse en el campeón verde que tanto quiere ser, y enviar una señal enormemente importante a otras naciones petroleras.

Steinar Winther Christensen, es consciente, como muchos otros, de que el cambio no se producirá de la noche a la mañana, y opina que es importante fijar una fecha para frenar la exploración y la extracción de petróleo. Además, opina que su país está en muy buena posición para el cambio, también gracias al rico fondo petrolero.

El sitio web del fondo deja claro quién se beneficiará de la enorme suma: “Para ti y las generaciones futuras”. Y promete: “El objetivo del Fondo del Petróleo es garantizar que utilicemos nuestro dinero de forma responsable, pensando a largo plazo y asegurando así el futuro de la economía noruega”.

dpa


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