No es vacilón… es un tortón

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Don Luis Guillermo se equivoca cuando considera que, las denuncias sobre los sobresueldos de las Vice Ministras y varios Ministros, por falta de colegiatura profesional, son “un vacilón”. Es más bien un tortón, advertido por la Contraloría y la Procuraduría.

Mas se equivoca el Ministro de Comunicación cuando relativiza el hecho y se cobija con las anteriores Administraciones, por aquello de que “mal de muchos, consuelo de tontos”.

Se equivocan porque este hecho cierto y probado, injustificable, es el que más daño político le ha hecho a su Presidencia de la República, comprometiendo una de las promesas fundamentales de la campaña electoral del 2014 y porque, en la encuesta de la calle, hablando con la gente, el tema de la corrupción y la impunidad es el primero que señalan los ciudadanos, como censura a la política y a los políticos.

Los otros tres temas son la inseguridad, falta de trabajo y el costo de la vida.

El que no entienda que la transparencia se ha convertido en un valor esencial de la civilización de la informática en la que vivimos, no entiende nada de lo que pasa en Costa Rica y en el mundo, en dos dimensiones: la transparencia y legalidad de los actos como fundamento para combatir la corrupción y la impunidad, así como la transparencia de las personas, en su conducta, para medir socialmente su confiabilidad y honorabilidad. Así es la post modernidad.

Por supuesto que don Luis Guillermo, que es un intelectual estudioso, lo entiende y lo sabe bien. Lo que pasa y cualquiera se ha dado cuenta, porque los medios hoy reflejan con intensidad todo lo que sucede y proyectan las verdades íntimas de los seres humanos, especialmente la televisión, es que el Presidente de la República, como dice nuestro pueblo, “está cabreado” con la prensa y se ha vuelto hiper sensible a las críticas.

Les pasó también a todos (as) sus predecesores en el último año de su respectivo Gobierno y, por eso, el 70% de los costarricenses no tiene partido político y dejo de creer en la política. Terrible realidad.

La transparencia es hoy un valor esencial incorporado a la política y a las funciones de gobierno. Esa es la regla de tres en el mundo actual y nuestro país no es la excepción. Todo lo contrario. Hoy, en la sociedad informada y abierta de nuestro tiempo, nadie se “chupa el dedo”. Todo el mundo “está mosca” y a la política y a los políticos, hoy, se les juzga no por lo que dicen y prometen, sino por lo que hacen o dejan de hacer. Y… ¡Qué bueno que así es!

Bien haría por ello don Luis Guillermo en tomarse en serio las faltas cometidas por sus subalternos y actuar, porque no es un vacilón el reclamo que le está haciendo la ciudadanía y la prensa. Es una exigencia de transparencia y es un llamado a la coherencia entre lo que dijo y ahora pasa en su Administración.

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