Nicaragua Nicaragüita

Desde La Mina 2.0
Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

¿Qué tico puede ser insensible con lo que pasa en Nicaragua?

Lo que pase en Nicaragua lo sentimos en el alma, ver madres llorando, ver gente en las calles, ver gente sufriendo, nos cala a todos.

Recuerdo hace unos años que un “acucioso” periodista —que todavía hace denuncias e investigaciones— le preguntó a uno de nuestros guardias cuida fronteras por qué no hacía nada si a la par pasaban montones de familias nicaragüenses, simplemente contestó: “no tengo corazón para pararlos, no ve en el estado en que vienen”.

Y si no quieren verlo por el lado de la sensibilidad, del lado humano, y lo quieren ver de otra manera, lo que sucede en Nicaragua lo sentimos en la bolsa: sí, Nicaragua sufre nuestros bolsillos se afectan. Los míos y los tuyos.

Costa Rica es un país altamente dependiente de Nicaragua.

Dependemos de sus carreteras para comerciar con el resto de la Región —que es nuestro tercer mercado de exportación—, dependemos de que nos compren en Nicaragua nuestros productos, dependemos de sus líneas de transmisión para poder exportar e importar energía, dependemos de su mano de obra para todo.

Somos dependientes directos.

Es tal nuestra dependencia que siempre he pensado que deberíamos tener una oficina especial para la relación con Nicaragua, algo de coordinación fronteriza, que centralice todo y que vea todo, hasta inversiones ticas, sí de nuestros fondos públicos, en Nicaragua, por lo menos 50 km dentro de Nicaragua. Quizás situada en Los Chiles.

Una oficina que tenga gente del Ministerio de Salud, de Ambiente, de Obras Públicas, de IFAM y por supuesto de RREE. La oficina debería tener una especie de “agencia bancaria del BCIE”, y desde ahí deberían coordinarse actividades y proyectos que ayuden a mejorar la calidad de vida en la zona fronteriza.

Se imagina lo que significa para la economía de Nicaragua –póngala en perspectiva costarricense– esta noticia: “A junio había una caída de 60% en llegadas de visitantes por vía aérea, y las perdidas en el sector turismo se estiman en $238 millones.”(LN 09/08/18)

Cuando veo lo que pasa no puedo dejar de recordar las discusiones que tuve con varios amigos y conocidos nicaragüenses y costarricenses que defendían a más no poder la reelección de Ortega, aún con la incorporación de la Sra. Murillo. La justificaban sin ningún sonrojo.

Hoy a muchos los veo criticando, a algunos con dureza pero a otros los sigo viendo callados. No se puede defender lo indefendible. No se puede decir que lo que sucede en Nicaragua es cosa del imperialismo y sus acólitos.

Lo que sucede en Nicaragua es producto del abuso. Una persona que ha abusado de lo más sagrado que puede haber (una hija) es capaz de hacer cualquier cosa con su país, tal y como lo está haciendo Ortega. Por ahí leí que dijo que ni Dios lo puede sacar de la Presidencia, cuidado, a lo mejor Dios no pero quien quita que la virgen de la Inmaculada (la madre de Dios) se meta e interceda…

Lo que sucede en Nicaragua lo sentimos en el corazón. Desde mi casa en La Mina, en Santa Ana, les canto esta canción:

Ay Nicaragua, Nicaragüita,
la flor más linda de mi querer,
abonada con la bendita,
Nicaragüita, sangre de Diriangén

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