Negatividad

De José Calvo

José Calvo

José Calvo

Estamos más expuestos a las cosas negativas que a las positivas. Si leemos algo con lo que no estamos de acuerdo reaccionamos y esa reacción nos inspira. Por lo menos a mi me pasa. Uno también reacciona a las cosas con las que está de acuerdo, pero en menor grado, por supuesto; la reacción es mayormente negativa.

Yo reacciono mucho a las cosas que escriben: Sasso, Ulibarri, Hidalgo, etc. A todo lo que suene neoliberal; para decirlo de una vez, y menos a las que dicen: don Armando Vargas, o los señores Solórzano, Villlasuso, o Weisleder.

Don Thelmo Vargas, recientemente, ataca a Maduro y a Chávez como originadores de la situación que viven los venezolanos, ignorando que el país nunca fue suficiente en la producción de alimentos; ni en tiempos de Calandré, ni ahora. En Venezuela se trata de quitar a un presidente electo y poner a uno no electo que goza de la aprobación de los gringos. El país sufre un boicot americano precisamente por su rebeldía en los tiempos de Chávez (el coloso no perdona nada): una situación a la que está unida desafortunadamente también Costa Rica. El gran error de Chávez fue no haber comprendido que los gringos castigarían a Venezuela; con la ayuda de los países latinos.

La esperanza es que China actúe diferente ahora que pasa al primer lugar de la productividad mundial. Que no guarde resentimientos por sus humillaciones y que no quiera a su vez provocarlas.

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Continuamente nos provoca la inteligencia artificial y las ingenierías sobre la base de que los desempleados deben reentrenarse si quieren empleo; aquí falta el amor al prójimo, pero eso es pedirles demasiado.

El hombre de la inteligencia artificial nos dice que debemos reentrenarnos en las ingenierías si queremos estar empleados; lo cual ignora que si la sociedad no puede emplear a todos es la sociedad la que está enferma y no los desempleados para castigarlos con ningún reentrenamiento. Y que si solo tuviéramos ingenierías el mundo habría perdido su encanto. (“¿Para qué tractores sin violines?”).

He visto el escrito del ex regulador general Meléndez en La Nación donde fulmina contra la intervención del estado en la economía, preguntándome cómo así fue regulador en la Islita Paradisíaca. El ex regulador despotrica allí en contra de cualquier intervención del estado en la economía. Este es un caso de reaganismo extremado.

Abundan los casos que inspiran negatividad en la prensa, y si no reaccionamos más violentamente es solo porque nos cuidamos.

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