Museos alemanes apuestan por la virtualidad en crisis de coronavirus

COMPARTIR:

Por Gerd Roth (dpa)

Una mujer y un hombre delante de un cartel con la imagen de la reina egipcia Nefertiti en la desierta Isla de los Museos, un complejo cultural en el corazón de Berlín. Foto: Paul Zinken/dpa

Nefertiti está sola en casa. Donde antes se agolpaban los turistas para ver el busto mundialmente famoso de la reina egipcia a través de una caja gigante de cristal, ahora hay un vacío atronador.

El Neues Museum (Nuevo Museo) con Nefertiti y los edificios vecinos suelen atraer anualmente casi tres millones de visitantes de todo el mundo hacia la Isla de los Museos, en el corazón de Berlín.

Sin embargo, el coronavirus no sólo es responsable de que las puertas estén cerradas aquí. En toda Alemania cerraron los museos, los teatros y las óperas y fueron cancelados los conciertos.

Sin embargo, “las restricciones alimentan la creatividad”, señala Klaus Lederer, alcalde y titular de Cultura del gobierno regional de Berlín. Y es por eso que las personas del mundo de la cultura en todo el país intentan trasladar sus obras al mundo digital. En principio, ver un museo desde el propio ordenador tiene una gran ventaja: la entrada es gratis.

Sin embargo, el disfrute online no depende siempre de las grandes instituciones. El pianista ruso nacionalizado alemán Igor Levit, por ejemplo, ofrece conciertos desde el inicio de la crisis por el coronavirus casi a diario a través de sus redes sociales.

Con sus interpretaciones de obras de Bach, Beethoven o Schubert, Levit llega a tener hasta 300.000 espectadores virtuales. De esta forma, el pianista quiere asegurarse de mantener viva “nuestra luz interior”. Y añade: “De eso se trata”.

En la sala de conciertos Konzerthaus de Berlín, el director artístico, Sebastian Nordmann, organiza un concierto de alto perfil en vivo y por streaming con el pianista Lang Lang, el violinista Daniel Hope, la soprano Olga Peretyatko o el cantante Max Raabe.

Monika Hagedorn-Saupe, del Insituto de Investigación Museística de Berlín, coordina un proyecto digital para visitar museos en Internet. Foto: Andreas Gora/dpa

Sitios culturales de fama mundial como la Ópera Estatal de Baviera en Múnich o la ópera estatal berlinesa Unter den Linden tienen varios programas de ballet y ópera online. De esta forma, los amantes de la música pueden disfrutar de “Il Trovatore”, “Lucia di Lammermoor”, “Falstaff”, “Tristán e Isolda” o “El lago de los cisnes” sin infringir las normas de aislamiento social. Unos 160.000 espectadores de todo el mundo vieron “Carmen” en modo online.

La Filarmónica de Berlín ofrece durante el cierre de su sala más de 600 conciertos por streaming. Con la acción #UnitedWeStream, discotecas y clubes de la capital alemana como “Berghain” o “Watergate” luchan por su subsistencia mientras transmiten a diario sets de DJ online.

Muchos museos trabajan con los formatos digitales desde hace mucho tiempo, más allá de la actual necesidad de distanciamiento social. “No se trata tanto de visitar el museo de forma digital, sino de encontrar la forma de usar medios digitales para volver más atractiva e interesante una visita al museo”, comenta Monika Hagedorn-Saupe, del Instituto de Investigación Museística en Berlín.

La pedagoga y matemática coordina el proyecto Museum4punkt0 (Museo4punto0) con 15 millones de euros (16,7 millones de dólares) aportados por el Gobierno federal.

En muchos museos, la realidad virtual encuentra su lugar junto a esculturas, instalaciones y cuadros. Es así como el Museo Städl en Fráncfort permite visitar sus históricas salas de colecciones a través de una aplicación de realidad virtual y el teléfono móvil.

El Museo de Navegación Antigua de Maguncia llama a visitar virtualmente uno de sus antiguos grandes cargueros. Y el Museo Alemán en Múnich permite recorrer mediante unas gafas de realidad virtual uno de los planeadores del pionero alemán de la aviación Otto Lilientahl o pasear por la superficie de la luna con el Lunar Roving Vehicle, usado por los astronautas en misiones espaciales.

El todoterreno lunar forma parte de un proyecto modelo con el cual los museos prueban distintas posibilidades de realidad virtual.

“Todos conocen a la Mona Lisa o a Nefertiti, las vieron en el catálogo”, dice Hagedorn-Saupe, añadiendo que estas atracciones no necesitan ser contextualizadas en Internet. “Pero algunas cosas simplemente se tienen que hacer conocidas alguna vez”, acota.

La experta señala que eso es lo que atrae a la gente a los museos. “Hoy en día hay que tener presencia online para llamar la atención, para que la gente diga: ‘Hombre, tengo ganas de ver esto'”.

Uno de los objetivos de Museum4punkt0 es “poner a disposición y uso” los conocimientos de en lo posible muchos museos. Pero, ¿qué puede hacer ahora un museo más pequeño? El coronavirus no les dejó mucho tiempo para adaptarse a lo digital.

“Contar pequeñas historias”, aconseja Hagedorn-Saupe. “Los museos pueden elegir cada dos días o una vez a la semana un nuevo objeto de su casa y presentarlo online”, recomienda.

Una obra del día, un objeto de la semana. “Todos tenemos un teléfono móvil”, apunta. Incluso es posible hacer con ellos pequeñas presentaciones sin necesidad de grandes producciones o una enorme capacidad de almacenamiento. La especialista también aconseja acordar cooperaciones con medios locales.

Otros, en cambio, abrieron ampliamente sus puertas a lo digital. El Neues Museum con Nefertiti o el vecino Museo de Pérgamo se pueden visitar mediante circuitos virtuales.

El Museo Städel en Fráncfort, el Museo de Historia de Hamburgo, el Palacio Sanssouci en Potsdam, el centro sobre biodiversidad marina Ozeaneum en Stralsund, el Museo Alemán de Múnich, el Museo de Industria Cultural de Núremberg, el Museo Zeppelin de Friedrichshafen, la Galería Estatal de Karlsruhe y el Bauhaus Dessau se encuentran en la larga lista de propuestas digitales.

Google Arts & Culture informó que trabaja para ello con más de 2.000 instituciones de todo el mundo, entre estas varios museos de Alemania.

Cuán importantes pueden ser estos contenidos digitales es algo que vislumbra actualmente Eike Schmidt, director de la galería Uffici en Italia, un país duramente azotado por el coronavirus.

“La gente no quiere estar todo el día solo ante la telvisión y estar informada segundo a segundo sobre las últimas noticias. Tienen una verdadera sed por contenidos culturales”, indicó el historiador del arte al diario “Abendzeitung” de Múnich.

Ahora es posible ver sus salones y obras online. Los cortos se llaman “La mia sala” y se pueden visualizar en Facebook e Instagram. Schmidt ve esta situación como una oportunidad: “Eso es lo genial de nuestro mundo digitalizado, que podemos mantener nuestros contactos de una forma que antes no era posible”, enfatiza.

El busto de la reina egipcia Nefertiti es una de las mayores atracciones de la Isla de los Museos de Berlín. Foto: Rainer Jensen/dpa

dpa


COMPARTIR:

Revise también

Chipre vino

Chipre, la isla del sol y del buen vino

La carretera que une el sur de la costa de Chipre con la cadena montañosa …

Comentar en Cambio Político

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!