Miércoles Santo

Desde La Mina 2.0

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

Mauricio Castro

No tengo duda que la celebración de la Semana Santa ha cambiado radicalmente. En mi caso pasé de una Semana Santa contemplativa, en la que había poco movimiento, poco viento, mucho calor, procesiones, visitas a la iglesia y al huerto y ahora que la tomo para compartir en familia.

Por supuesto que hubo etapas intermedias en la evolución que tuve. En la Universidad para ir a la playa y ser chófer designado para los que celebraban “la Semana de Tanda” hasta de acampadas en algunos parques nacionales, que en esos días competían con Ojo de Agua…

Hubo otra etapa intermedia de ver las interminables películas romanas que aunque no tenían nada que ver con lo que se celebraba las pasaban por la tele, solo con la ventaja si mal no recuerdo que no ponían anuncios.

En un par de ocasiones las pasé enfermo. No sé por qué pero me coincidían fiebres y amigdalitis en esos días, la receta era fácil: una inyección de penicilina y tomar “sheracol”. Sudar y sudar hasta que le pasara la fiebre.

También una vez me quedé de guarda, y para mi mala suerte se rompió un tubo del segundo piso, no se mojaron alfombras y muebles del primer piso, tuve que sacar todo a secar y buscar quien reparara. Fueron días de mucho trabajo.

Se presentaba una situación típica de la doble moral en nuestro país: los bares cerraban y no se podía vender licor, pero recuerdo ver a la gente comprando licor por detrás, lejos de los congeladores marchamados.

En los súper tampoco se podía comprar licor, y recuerdo el día antes de la prohibición la gente comprando guaro y cerveza a lo loco, eso sí, sardinas y atunes, para que los pecados fueran menores.

Sin duda estas épocas son mejores, yo no soy de los que creo que todo tiempo pasado es mejor, yo insisto: es mejor ahora. El que quiere seguir con la tradición hoy la puede seguir: no toma licor, hace ayuno, no come carne, va a las procesiones y demás. Antes era obligatorio para todo el mundo.

Sí creo que la Semana Santa es un buen momento para pasar en familia. Es una semana en la que todo el mundo coincide, bueno casi todo el mundo, yo he tenido que trabajar un par de veces en mi vida (en una draga a mitad de los 80, y hace unos 7 años traduciendo especificaciones).

El Miércoles Santo coincide con el final de la Cuaresma, se recuerda la traición de Judas (hoy se dice que actuó de conformidad con la ley de entonces, no le mintió al Sanedrín, dijo que Cristo era Dios y por eso le pagaron, como era lo usual) y es tiempo de penitencia, o sea es un buen día para confesarse…así que aproveche.

Esté donde esté aproveche, descanse, medite, aprecie la vida, la naturaleza y la familia.

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