México investiga corrupción presidencial ¿podríamos hacerlo aquí?

El Sereno

Álvaro Campos Solís
Campos.solis.alvaro@gmail.com

Alvaro Campos

espectáculo es gratuito y lo promueve, en su país., el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para que el Senado ordene investigar a los últimos cinco ex presidentes de esa nación norteamericana por actos de corrupción, muchos de los cuales fueron denunciados en su momento, pero ignorados por los responsables de investigarlos. Incluso, en algunos casos los denunciantes terminaron con sus huesos en la cárcel. Recobraron su libertad cuando los hechos denunciados quedaron en evidencia.

La corrupción, tanto en el sector público como en el privado es un cáncer que en América Latina ha hecho metástasis. Difícilmente haya un gobierno que pueda lanzar la primera piedra para presumir de su inocencia. Son numerosos los casos de presidentes y ministros que se han convertido en huéspedes de prisiones en esta región del mundo.

La propuesta de López Obrador consiste en que el pueblo mexicano se pronuncie al respecto, cuando acuda a las urnas el 6 de junio del 2021 para renovar la integración del Senado y la Cámara de Diputados. La jugada del presidente López Obrador resulta original pues consiste en algo así como “yo propongo, el pueblo decide”.

Sería interesante, desde un punto de vista cívico, conocer la disposición que hay en la Asamblea Legislativa para promover sendas investigaciones acerca de la gestión, por parte de los ex presidentes de nuestro país, en los últimos 20 años. Sea trata, en orden cronológico, de Miguel Ángel Rodríguez, Abel Pacheco, Oscar Arias, Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís. Se dice que nuestra democracia es la más antigua y estable de América Latina. Una investigación de esa naturaleza pondría a prueba esa solidez.

No se trata de comparar a nuestro país con México, en lo referente a la corrupción. Sin embargo, Costa Rica no es, ni por asomo, un santuario. Aquí también han estallado escándalos que el tiempo o circunstancias imprevistas, como la pandemia de la covid 19, han evaporado o dejado en suspenso.

La corrupción en México esta institucionalizada, se ha convertido en forma de ser de importantes sectores de la nación azteca. Está enquistada en los centros del poder político y de la policía. Algunos gobernadores e incluso un fiscal se alojan en prisiones de su país y de los Estados Unidos, otros permanecen prófugos o son investigados. Los principales delitos por los que se les acusa son desvío de recursos públicos, tráfico de influencias y lavado de dinero, incluso supuestos nexos con líderes del narcotráfico.

La posibilidad de sentar en el banquillo de los acusados recae en los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Pena Nieto. Algunos de ellos ya emprendieron el camino al auto exilio. Para el disfrute de su fortuna, Peña Nieto marchó a España, con visa de turista, mientras que Salinas de Gortari, escogió el Reino Unido. Los otros tres expresidentes cuestionados se mueven con cierta facilidad pues tiene residencias en su país y en los Estados Unidos.

El ex presidente Ernesto Zedillo le dijo a la prensa, el pasado lunes, que quien tenga pruebas en su contra que las presente. Lo curioso de ese escándalo político es que la mayoría de las acusaciones contra ex presidentes y ex gobernadores son aportadas por ciudadanos, grupos organizados además de importantes capos de la droga, presos en Estados Unidos o en cárceles de su propio país.

Defensores de los ex presidentes cuestionados, como senadores y diputados, con poder real dentro del Partido Revolucionario Institucional, PRI, agrupación política que logró mantenerse en el poder a lo largo de 70 años, y del Partido Acción Nacional PAN, afirman que se trata de un linchamiento político. A ellos les corresponde entorpecer y hasta descarrilar la iniciativa del mandatario azteca.

Mientras tanto, el presidente López Obrador ve fortalecida su lucha contra la corrupción, como una forma de lograr la pacificación del país, en el que los asesinatos se cuentan por miles al año y los varones del narco aumentan su poder económico y de fuego.

De acuerdo con informes divulgados por la prensa mexicana, la actitud de los expresidentes, frente al narcotráfico y los grandes negocios, facilitó que numerosos funcionarios acumularan enormes fortunas, que luego aparecieron descritas con lujo de detalles en libros, revistas y documentales.

La pregunta que nos debemos hacer los costarricenses: ¿Podría ocurrir que en nuestro país se lleven a cabo exhaustivas investigaciones de las últimas cinco administraciones y sentar algún precedente? Es muy posible que una comisión investigadora seria, respaldada por la mayoría del pueblo, podría aportar luz sobre ciertas decisiones adoptadas por cada uno de esos personajes, abriendo espacio para el debate, así como revelar verdaderas sorpresas. Una comisión investigadora podría abrir la Caja de Pandora y generar dos opciones: calentar al rojo vivo la actividad política o bajarle el diapasón a la campaña electoral para escoger al relevo de Carlos Alvarado y de los 57 diputados.

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Periodista


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