Medicina rural

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Nos encontramos en una madrugada festiva del año 1947, en la ciudad de Yaguarón – Paraguay, a escasos 12 kilómetros de la ciudad de Itá – Paraguay, fuimos con unos amigos de la misma generación a las fiestas patronales de aquella ciudad, 14 de Julio, día de San Buenaventura, cuando una persona se acerca a nosotros preguntando por la residencia del único médico de la localidad, un profesional conocido joven, amigo del grupo, quien tenía una novia en Itá, la señorita Tula, hija de un conocido sastre del pueblo, don Feliciano Martínez, le indicamos e indagamos el motivo que le afligía, se trataba de un paciente que recibiera un cuchillazo en el estómago y en peligro de perder la vida, el incidente en una fiesta familiar con funesto resultado de los excesos en el trago de bebidas espirituosas, acompañamos a los tristes familiares a la casa del médico Osvaldo Martínez (más conocido en Itá por Piloncho), su madre la Profesora Serafina Villalba de Martínez, Directora de la Escuela República de Costa Rica, nos recibe el Doctor Osvaldo en pijama, y dispone se baje al paciente, los enfermeros asumen ya su posición laboral y luego el doctor pregunta quien puede sujetar la lámpara PETROMAX, pues, en aquella época en la ciudad no había servicio de energía eléctrica, se ofrece el inquieto Oscar Olmedo y desde una distancia apropiada le acompañamos, se prepara la lámpara, se carga el kerosén, pregunta dónde está el alcohol, y comienza la tarea de hacer la luz y ella llega blanca, clara, prodigiosa, ya se visualiza a las personas, todas de vestimentas bien modestas, señoras con rosarios en la mano y los caballeros algo comprometidos con la carencia de buen discernimiento, todos curiosos y agradecidos con el profesional que empieza a ejercer su tarea , el ya ahora ayudante, Oscar Olmedo, de pie, erecto con la lámpara en alto para mayor claridad, todos los muchachos alrededor al comienzo, luego, fueron retirándose de a poco ante las primeras “aperturas del estómago” y la sangre fluyendo, la sangre se expande entre los curiosos, y nuestro ayudante comienza a perder la postura y recomienda el Doctor sea sustituido, ahora está en la tarea Julio Yaffar, y Oscar Olmedo pidiendo agua ya acostado en el suelo ante el espanto de los compañeros, pidiendo auxilio a uno de los enfermeros, quien lo levantó con alguna dificultad por el tamaño y el peso, luego cada uno fue retirándose y buscando algún sitio donde descansar, Julio Avalos, otros de los amigos presentes recomienda acomodarse como se pueda y en el suelo, pues, ya está amaneciendo y la faena del Doctor Osvaldo Martínez ya estará concluyendo, pasaron como seis horas, los primeros buses ya están dispuestos para el servicio con destino a la capital, entre ellos el de Doña Limpia , convocando a los primeros pasajeros que se mezclan con animales y hortalizas, en los llamados famosos mixtos, y por supuesto más barato por la ausencia de comodidad.

Luego se presenta el doctor Osvaldo Martínez, cansado, con los cabellos en desaliño, barba por hacer, se saca los guantes y se sienta en un sillón de mimbre cómodamente y afirma, ya estará bien, el paciente no fue afectado en órganos vitales, por suerte, pide un café para comenzar el día, todos nos acomodamos a su alrededor, inclusive, la familia del paciente y en pleno jolgorio aplaudimos y festejamos su larga tarea, vimos al Doctor contento y feliz, afirmando ahora está durmiendo y se pondrá bien en algunos días, las señoras con sus rosarios dando gracias a Dios, quien escuchó los ruegos y prometieron rezar siempre por el y que tiene algunas gallinas y huevos que servirán para futuros desayunos, el Doctor de reojo nos envía un travieso mensaje, como diciendo, nunca cumplen, el médico agradece nuestra presencia y por suerte hoy es feriado, día santo para Yaguarón, nos retiramos y la experiencia de una velada diferente, otros compueblanos se recordarán de este incidente, así espero.

LAMBARE, PARAGUAY

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero


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