Los últimos seis meses

Fernando Berrocal Soto

Fernando Berrocal Soto

Debo ser un hombre chapado a la antigua, pero yo creo que, en una democracia, cuando se le pide el poder al pueblo, en las urnas electorales, es para gobernar en serio y no para pasarse la mitad del gobierno en consultas a los otros partidos políticos y a los grupos organizados de la sociedad civil. No es que estoy contra el diálogo que es esencial. Es que pienso que si se le pide el poder al pueblo, es porque se sabe qué es lo que se quiere, cuál camino se va a seguir y para qué se quiere gobernar. Lo primero, lo responsable, lo serio, en un partido político que va a una campaña electoral, es tener un Programa de Gobierno. A partir de ahí, el diálogo tiene sentido.

Un Programa de Gobierno no nace de la noche a la mañana. Presupone grupos de trabajo, especialistas, gente con experiencia, análisis de los problemas institucionales, económicos, sociales, políticos y, además, mucha capacidad de dirección y orientación para plantear por escrito una propuesta imaginativa e inspiradora, a la vez que realista y viable, en el marco amplio de una visión ideológica del país que se quiere. Eso es lo que hace un partido político responsable y un líder que está dispuesto y preparado para gobernar y hacer un poco de historia. Nada de eso tenía el PAC. Hoy lo sabemos.

No dudo, en lo más mínimo, de la capacidad intelectual de nuestro Jefe de Estado y de sus buenas intenciones. Lo que creo es que iba por la calle, como candidato de un partido político que no esperaba ganar las elecciones y no tenía un Programa de Gobierno serio, escrito e interiorizado plenamente, cuando de pronto explotó con gran furia un muro de inconformidad ciudadana justificada y la calle se transformó en un enorme y caudaloso río que lo llevó hasta la Casa Presidencial. Fue de tal magnitud la marea de votos que ningún otro Jefe de Estado, en la época moderna, ha llegado con tal nivel de popularidad y respaldo a Zapote como don Luis Guillermo Solís.

El asunto es que, ahora, tiene que gobernar y hacerlo bien. Eso queremos los ciudadanos responsables. Entiendo que, por razones personales y políticas, no haya aceptado el ofrecimiento de un Acuerdo Nacional que le ofreció el PLN y su Candidato a la Presidencia de la República, pero lo que resulta realmente extraño y preocupante es que su propio partido político, el que lo llevó al poder, se encuentre a estas alturas totalmente dividido, entre lo que piensa y hace el Diputado Ottón Solís en la Asamblea Legislativa y lo que piensan y le dicen públicamente el grupo íntimo del Presidente al fundador del PAC. Desde “neo liberal” según el Diputado Morales Zapata hasta “agarrado y cochino” según don Mariano Figueres. O sea la descalificación total, en lo personal y en lo ideológico. El PAC, que es el partido oficial, entró así en un estado total de confusión y en una crisis de identidad.

¿Qué le queda, entonces, al Presidente Solís? En primer lugar su gobierno y su equipo en el Poder Ejecutivo, aunque todavía no se sabe que leche darán en las funciones que les han encomendado. En segundo lugar, la alianza medio débil y a medias, según cada tema legislativo, que se forjó en la Asamblea Legislativa con el FA (la izquierda marxista y otras yerbas) y con el PUSC (los social cristianos no calderonistas). En tercer lugar, la inmensa mayoría de votos que sacó y que no se sabe si se mantienen o han disminuido y cuánto, en estos últimos seis meses. El asunto, políticamente hablando, está enredado. La gobernabilidad sí se puede complicar aún más.

En medio de ello, la calificadora internacional Moody’s degrada a Costa Rica como sujeto de crédito internacional y prende todas las alarmas de “una crisis fiscal anunciada” que viene desde atrás (los gobiernos del PLN y el PUSC) y esto hay que plantearlo en esa perspectiva correcta, por más que los últimos Ministros de Hacienda den sus propias explicaciones y justificaciones. La verdad es que una reforma tributaria progresiva y justa, así como la racionalización del gasto público y la Reforma del Estado, debería haberlo hecho el PLN, al igual que las otras reformas necesarias para recuperar el Estado Social de Derecho. Esa es la gran deuda a recuperar con Costa Rica.

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