Las tres alternativas del país

¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Al día de hoy, no hay certeza sobre los 38 votos que necesita, en segundo debate, la reforma fiscal. Tampoco que decidirá la Sala Constitucional.

Lo único real y cierto es que hay un déficit fiscal que, según las informaciones oficiales, es del orden del 7.5% del PIB y que, el 26 de diciembre, la Tesorería Nacional debe pagarle US $ 800 millones al Banco Central por las letras del tesoro. Dos obligaciones absolutamente ineludibles en el mes de diciembre.

La pregunta obligada es: ¿De a dónde van a salir los US $1.000 millones que el país necesita con urgencia en diciembre?

Una segunda pregunta es: ¿De a dónde podrían a salir los US $3.000 a $5.000 millones que el país necesita para enfrentar el déficit y renegociar, integralmente, la deuda de mediano plazo en dólares y en colones?

La respuesta de mediano plazo todos la sabemos: el país necesita liderazgo y coherencia entre lo que se dice y se hace, fuertes ajustes estructurales, reformas constitucionales y legales al Estado y volver a crecer a más del 7% del PIB, estimulando al sector privado productivo y exportador.

Ese es el único camino.

El problema es de tiempo: la reforma fiscal produciría nuevos ingresos hasta el año entrante, aunque una buena noticia y un respiro es que los sobrantes de los presupuestos no ejecutados podrían producir unos 254.000 millones de colones y ser acreditados en febrero del 2019, si se aplica una ley del 2016.

La tercera pregunta es: ¿Por qué no agarrar, entonces, el toro por los cuernos?

El país debe recurrir y cuanto antes mejor, a los organismos internacionales y negociar un nuevo Programa de Ajuste Estructural, a cambio de un financiamiento a largo plazo para enfrentar y salir de la urgencia inmediata de diciembre, renegociar en mejores condiciones las deudas de mediano plazo, sanear la hacienda pública, quitarle presión a la economía y apoyar y estimular a la empresa privada generadora de riqueza y exportaciones, y volver a crecer.

Incluso no hay otro camino para recuperar el Estado Social de Derecho.

Para salir de la profunda y violenta crisis de los años ochenta, lo hizo el gobierno de Luis Alberto Monge (PAE-I), el primero de Oscar Arias (PAE-II) y José María Figueres (PAE-III). Para eso están los organismos internacionales.

El país tiene tres alternativas:

1.- No lograr enfrentar la crisis objetiva de diciembre e irnos por el despeñadero económico, como lo quiere un sector radicalizado del país.

2.- Una mágica solución intermedia: renegociar parte de la deuda, conseguir los US $1.000 millones y, de nuevo, estar en crisis en unos dos años.

3.- Agarrar el toro por los cuernos y negociar con el Fondo Monetario Internacional un ajuste fuerte y necesario pero gradual y, como contrapartida, obtener recursos para una solución integral (US$3.000 a US $5.000 millones).

La primera opción es un suicidio nacional. La segunda está en veremos. La tercera solución exige liderazgo, un acuerdo transparente frente al país y en la Asamblea Legislativa y mucha capacidad de negociación técnica y política.

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