Las razones que llevaron al SPD a ser favorito para ganar en Alemania

Por Theresa Münch y Basil Wegener (dpa)

dpa
Carteles electorales de Los Verdes, con su candidata Annalena Baerbock, del socialdemócrata Olaf Scholz, y del conservador de la CDU Armin Laschet. Foto: Kay Nietfeld/dpa/Archivbild

Berlín, 22 sep (dpa) – El próximo domingo, el candidato socialdemócrata Olaf Scholz podría conseguir una victoria que parecía impensable durante mucho tiempo en las elecciones en Alemania. ¿Cómo ha podido llegar tan lejos el SPD, con su afición a la autodestrucción y con un candidato con fama de aburrido?

Nada más bajar del escenario, Scholz se acerca a la gente. “Bueno, ¿cómo estás?”, pregunta el candidato. Quedan pocos días para las elecciones, y en Soltau, Baja Sajonia, el socialdemócrata y actual vicecanciller en el Gobierno de coalición posa para hacerse selfies, firma autógrafos como una estrella del pop y sobre todo rubrica libretas de afiliación rojas del partido.

Tras 16 años de Gobierno de la conservadora Angela Merkel, durante los cuales el SPD se sumió en una profunda crisis, una victoria socialdemócrata en las elecciones federales está al alcance de la mano.

Scholz dice que percibe en la campaña electoral que algo ha cambiado en el país. La dinámica le recuerda a la de 1998, cuando el Partido Socialdemócrata (SPD) envió a la oposición a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), y Helmut Kohl tuvo que dejar paso a Gerhard Schröder en la Cancillería.

Scholz, Scholz, Scholz: durante toda la campaña electoral, el SPD se apoyó únicamente en su candidato. Scholz en los carteles, en los podios, en los debates, en el programa electoral. No hay gabinete en la sombra, no hay distracciones.

Cuando el SPD designó al vicecanciller como su candidato en agosto de 2020, parte de la competencia política se alegró, alegando que el elegido no encajaba en absoluto en el partido. Al fin y al cabo, Scholz acababa de ser derrotado nueve meses antes en la carrera por la presidencia de la formación.

Sigue siendo un misterio cómo un programa de izquierdas orientado a una alianza con el partido de Los Verdes y los postcomunistas de La Izquierda podría encajar con el candidato Olaf Scholz, dijo en su momento un líder conservador.

Durante mucho tiempo el SPD parecía estar firmemente anclado en un 15 por ciento de apoyo en las encuestas. No fue hasta finales de julio que el tren de Scholz empezó a rodar y que el vicecanciller y ministro de Finanzas superó a Armin Laschet (CDU/CSU) y Annalena Baerbock (Los Verdes) en los índices de popularidad, arrastrando a su partido.

Pero, ¿quién está detrás del éxito de Scholz y cuánto poder tiene realmente en el SPD? Para los conservadores está claro que el político “esconde a su equipo de izquierdas”, encarnado por el vicepresidente del SPD, Kevin Kühnert.

De hecho, hace poco más de dos años que Kühnert, entonces todavía líder del ala de las juventudes socialdemócratas, la Juso, planteó públicamente la colectivización de las empresas.

La copresidenta del partido, Saskia Esken, y el joven diputado tienen mucho peso en la Casa Willy Brandt (sede del SPD). Se les considera los impulsores de un giro a la izquierda en la agrupación, y a Esken, en particular, difícil de predecir. Pero en las semanas previas a las elecciones, ambos se han mostrado totalmente alineados con Scholz y no ofrecieron margen de ataque.

Hay además otro personaje considerado artífice del ascenso del SPD: el secretario general Lars Klingbeil. Después de la elección de la nueva dirección del partido en diciembre de 2019, cerró la disputa interna propugnó un nuevo comienzo tras la dimisión de Andrea Nahles como líder del partido y del grupo parlamentario, que vino acompañada de peleas y acusaciones desagradables.

“Mi trabajo era mantener el partido unido y formar un equipo con ganadores y perdedores en el que la victoria y la derrota ya no tuvieran un papel”, dijo una vez Klingbeil en una entrevista con el diario “Die Zeit”.

Klingbeil encontró a su contrapeso ideal en Kühnert, con quien lo une una gran amistad. Juntos publican un podcast, comparten la pasión por la música y el fútbol, y tienen un sentido del humor similar.

De este modo, el pragmático y el izquierdista abogan por un cambio cultural alejado de las luchas de trastienda, y dan ejemplo a su propio partido.

Las decisiones importantes las toma conjuntamente un quinteto: el candidato a canciller, los dirigentes del partido, Klingbeil y el jefe del grupo parlamentario, Rolf Mützenich. De este modo, la actual dirección ha conseguido aportar disciplina al SPD. La campaña electoral del partido, organizada hasta el último detalle, se desarrolló sin problemas.

¿Se mantendrá esta estructura de poder tras las elecciones? Si los socialdemócratas bajo Scholz consiguen romper la maldición del declive de los últimos años, difícilmente habrá nada en el partido que no pase por el hombre que representa este éxito. Y toda la actual cúpula podrá sentirse reivindicada.

“Hemos formado una dirección conjunta que ha recorrido este largo camino unida, y esta dirección también trabajará y tomará decisiones en conjunto más allá del día de las elecciones”, anunció Esken en una entrevista.

Queda por ver si acaban recibiendo un fuerte impulso los pragmáticos, con la victoria de Scholz en el Gobierno federal y de los otros candidatos socialdemócratas a las elecciones del domingo en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. O si se impone el ala más a la izquierda de la juventud del partido, que presenta 80 candidatos al Bundestag (Parlamento).

Scholz ya ha dicho que será él quien decida sobre sus ministros en caso de victoria. “Donde fui jefe de gobierno, en Hamburgo, nunca dejé que nadie interfiriera en la formación del Gobierno”, aseguró durante la campaña electoral.


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