La Reforma del Estado ecuatoriano y Costa Rica

Freddy Miranda Castro

Freddy Miranda

La discusión de la Reforma Fiscal ha discurrido sobre los supuestos rieles de una enfrentamiento entre gente de izquierda y estatista, contra gente de derecha y neoliberal.

Hoy en una larga conversación con una exministra del gabinete de Rafael Correa y ahora diplomática del gobierno ecuatoriano, tomé plena consciencia de algo que ya intuía. En realidad esa discusión pasa por otros filtros, los de la justicia y la solidaridad, contra el elitismo y la burocracia.

La exministra me comentó en un largo viaje desde San José al Golfo de Nicoya donde vino a vacacionar, que en el Ecuador cuando ellos asumieron gobierno se enfrentaron a una situación similar a la actual de Costa Rica. Un Estado esclerótico con leucemia y metástasis institucional. Pletórico de privilegios salariales, de distintos regímenes de empleo público y de jubilación. Un Estado clientelar, creado por los partidos políticos tradicionales y mangoneado por una burocracia privilegiada y un sindicalismo de sanguijuelas, que lo paralizaban todo.

Lo primero que hicieron fue reformar la Constitución y crear un Ley de Empleo Público. Eliminaron todos los regímenes de salarios y de jubilación y crearon un solo sistema. Definieron que nadie en el Estado ganaba más que el Presidente de La República y su salario se estableció en USD 6 mil. De allí todo el mundo ganaba para abajo, Ministros, gerentes, rectores y profesores universitarios, presidentes ejecutivos, jueces y magistrados y demás burócratas.

Esas medidas le costaron una intentona de Golpe de Estado, encabezada por la burocracia de la policía, que tenía un régimen jubilación ostentoso para la jerarquía policial. Correa y su gabinete se compraron el pleito y lo ganaron. Racionalizaron el gasto estatal, ahorraron e invirtieron en la ciudadanía, en obra pública, se endeudaron pero no para pagar salarios, sino para infraestructura productiva, educativa y sanitaria. Después de ese primer gobierno de ajuste y reforma del Estado, ya vino otra historia que no viene a cuento ahora.

Cuando le pregunté dónde podía documentarme sobre esa experiencia me dijo, lee la Constitución y la Ley de Empleo Público de Ecuador, allí está todo.

Ahora lo tengo más claro y comprendo la sorprendente situación de que en la actual coyuntura del país, un periódico como La Nación esté a la izquierda de José María Villalta, el Frente Amplio, Restauración Nacional, el PIN, los sindicatos y demás caterva de negacionistas del problema fiscal y la parálisis Estatal. Es que el debate pasa por otras fronteras divisivas, las del raciocinio fiscal, la justicia y la solidaridad y allí no importa tu dizque posición político ideológica, importa tu realismo y tu enfoque en los hechos puros y duros; o tu defensa de privilegios únicos en el planeta de una BUROCRACIA ARISTOCRÁTICA.

Como dijo como corolario la exministra y ahora diplomática, pero Freddy, es que no es de izquierda, ni progresista, ni sinónimo de justicia y solidaridad social, ni de realismo económico, defender salarios desmesurados, multitud de regímenes de empleo y jubilación y la increíble ficción de que los burócratas son propietarios de su puesto y no se pueden remover aunque su desempeño sea absolutamente ineficiente, eso en el Ecuador se acabó.


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