“La primera visión que tuvimos es que gran parte de la Amazonía estaba fuertemente presionada por las actividades extractivas”

Yvette Sierra Praeli de Mongabay Latam entrevista a Pedro Tipula

En esta entrevista, el geógrafo del Instituto del Bien Común (IBC) e integrante de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) cuenta las dificultades que existen en los países amazónicos para acceder a la información sobre los territorios indígenas.

También habla de todas las presiones que afectan a las comunidades nativas y las áreas protegidas en la cuenca Amazónica.
La Amazonía es un inmenso territorio que supera los 700 millones de hectáreas y se extiende por nueve países de Sudamérica. Sus características son motivo de admiración, pero también de intereses económicos y de grandes presiones.

Pedro Tipula

Lo que había y sucedía en este vasto ecosistema era prácticamente desconocido, hasta que científicos y organizaciones ambientales empezaron a investigar este bioma. Una de ellas es la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada, más conocida como la RAISG, que reúne a ocho organizaciones de la sociedad civil de los nueve países de la cuenca amazónica, que publicó por primera vez en el 2007 un mapa de cuáles eran los territorios indígenas en toda la Amazonía. Desde entonces, cada año, suma nuevas capas de información a ese mapa para conocer cada vez más el bioma.

Pedro Tipula en pleno trabajo de campo en una comunidad nativa de la Amazonía peruana. Foto: Archivo personal.
Pedro Tipula, geógrafo y coordinador del Sistema de Información sobre Comunidades Campesinas del Perú (SICCAM) del Instituto del Bien Común (IBC), es uno de los expertos que ha colaborado desde el inicio en la construcción de este trabajo cartográfico. Recuerda que fue en el 2002 cuando distintos geógrafos, analistas de datos y otros especialistas empezaron a reunirse para hablar “sobre la necesidad de generar información no solo para cada país sino para toda Sudamérica”.

También señala que fueron las concesiones de lotes petroleros la primera de las presiones sobre la Amazonía que fue mapeada, información que recientemente utilizó Mongabay Latam para elaborar el especial Manchados por el petróleo. Esta investigación transfronteriza se enfocó en revelar, en primer lugar, los procesos sancionadores y multas impuestas contra empresas petroleras que operan en la Amazonía de Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia, y segundo, en mostrar la grave superposición de lotes petroleros con territorios indígenas y áreas protegidas.

Mongabay Latam habló con Pedro Tipula para conocer todo el trabajo que hay detrás de los mapas construidos en los últimos años y sobre cómo esta información ha ayudado a conocer más la cuenca amazónica.

¿Cómo surge la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG)?

La idea de la RAISG se inicia con la única intención de poder hacer visible a la Amazonía como un todo, no como sistemas ecológicos fragmentados por países, sino tener esta mirada más integral de lo que es la Amazonía. Eso nos llevó a juntarnos entre varias instituciones de diferentes países que comprenden la cuenca amazónica y empezamos generando información y haciendo visible algo que siempre ha estado invisible para todos los sectores, sobre todo políticos, y que tiene que ver con el tema de los pueblos indígenas en todos los países de la cuenca amazónica.

No solo era visibilizar los territorios indígenas sino también hacer visible las áreas naturales protegidas que eran dos unidades que servían para la conservación y protección de la Amazonía. Pero sobre esta Amazonía hay muchas presiones por los recursos que tiene, entonces, pensamos también en hacer visible todas estas las presiones y amenazas que existen sobre este espacio altamente sensible.

¿Cuál fue la primera publicación?

Lo primero que sale es el mapa con los territorios indígenas y las áreas protegidas en la Amazonía, pero todavía no estábamos viendo cuáles eran las presiones que estaban sobre estos territorios. Una de las condiciones que todos los miembros de la red teníamos en mente era empezar por una variable, llamémosla así, y en este caso la variable que era altamente invisible era justamente de los pueblos indígenas. Entonces se hizo el gran trabajo de buscar y de recuperar algunos informes, de indagar sobre datos cartográficos que nos permitirían hacer visible los territorios indígenas. Esa fue la labor del primer año, juntar la información entre todos los miembros con un protocolo definido que habíamos elaborado previamente: qué tipo de información y cómo la queríamos para poder hacer nuestro análisis.

¿Fue difícil encontrar esa información?

Bueno, imagínate si en el Perú, cuando empezamos, en el año 2007, no existía un mapa oficial de comunidades nativas ni de territorios indígenas. Por diversas razones no había información cartográfica y la poca información cartográfica no estaba disponible, no la querían compartir las instituciones del Estado. Había comunidades tituladas pero no aparecían en ninguna cartografía, tampoco había documentos porque se habían extraviado, perdido, quemado, en todos los procesos de transferencia de una institución a otra. Acuérdate que una de las debilidades que tenía el país y sigue teniendo es la inestabilidad institucional en temas de rectoría de la cartografía o de territorios comunales. En ese momento no había un ente permanente, iba cambiando cada año y eso no permitía que tengamos una data lo más certera posible de cuantas comunidades había en el país. Ahora imagínate eso multiplicado por los nueve países. Ahí se hizo mucho más complejo porque, de alguna manera en Perú podíamos conseguir rastreando planos antiguos que se encontraban y nosotros podíamos referenciarlos. En cambio en Venezuela, por ejemplo, no hay esa posibilidad, no hay información cartográfica. Han tenido que generar un proceso de mapeo participativo, digamos, para determinar más o menos por donde era el territorio de ciertos pueblos. Era muy complicado y muy complejo poder obtener este tipo de información en todos los países.

¿Se logró obtener la información en todos los países?

Sí, claro, pudimos obtener información de los territorios indígenas de todos los países. No fue una sola metodología, fueron diversas metodologías, desde información que provenía del gobierno, información que generaban las instituciones en base a datos oficiales, otros tuvieron que hacer una aproximación del territorio indígena. Había una larga labor que teníamos que hacer cada uno de los miembros de RAISG con respecto a cada país, pero al final se logró constituir un mapa de territorios indígenas de toda la Amazonía. También éramos conscientes de que no habíamos cubierto la totalidad, teníamos que empezar por un mapa base y todos los años venimos actualizando la información para tener la mejor información disponible sobre territorios indígenas.

La plataforma de RAISG también incluye información de las áreas protegidas en los países amazónicos ¿Cómo fue la búsqueda de información para el caso de las áreas protegidas?

Tampoco ha sido muy fácil. Cuando empezamos a hacer el primer mapa la información de las áreas protegidas tampoco estaba disponible a pesar de que existía y la tenía el gobierno. En el caso de Perú, por ejemplo, tuvimos que hacerlo a través de convenios colaborativos entre instituciones para intercambiar información. En algunos otros países sí estaba disponible la información.

¿Por qué en Perú no estaba disponible la información?

En esos tiempos, 2007 y 2008, la información oficial no era disponible, a pesar de que era información pública, pero lamentablemente no estaba disponible para el público que éramos todos nosotros. Se complicaba un poco por los intereses que había sobre estos espacios. Eso también tiene que ver con decisiones de gobierno, de quienes están en la rectoría de querer compartir la información.

¿De los nueve países amazónicos en cuáles ha sido más difícil encontrar la información?

Hasta ahora nos sigue costando un poco más obtener información de Guyana, Surinam y la Guyana Francesa debido a que no hay actualmente una institución que sea contraparte de la RAISG en esos países. Cuando empezamos sí había, pero por diversas razones políticas ya no están trabajando en estas zonas y ya no son parte de la red, por eso, en esos tres países se complica actualizar la información. En cambio, en el resto de países actualizamos la información cada año. Es más, cada año agregamos una variable nueva. Empezamos con territorios indígenas, al siguiente año sumamos áreas naturales protegidas y luego empezamos con las presiones. Primero fueron los lotes petroleros, después minería y así fuimos agregando una variable cada año que nos ha permitido tener un panorama lo más real posible de cómo se ve hoy en día la Amazonía.

Me dice que las primeras presiones sobre la Amazonía que mapearon fueron las concesiones de lotes petroleros y de concesiones mineras ¿Qué lograron ver?

Sí, eran los dos campos fuertes con los que empezamos a trabajar. La primera visión que tuvimos cartográficamente hablando es que gran parte de la Amazonía estaba fuertemente presionada por estas actividades extractivas o gran parte ya estaba concesionada o puesta a disposición por los gobiernos de turnos para estas actividades. Para Perú, por ejemplo, el 2014 que fue el primer mapa que sacamos, el 75 % de la Amazonía peruana estaba cubierta por lotes petroleros en sus diferentes categorías. Debemos recalcar que nos referimos a aquellos que están en exploración, en explotación, en negociación o con algún trámite y aquellos que están para licitar. Eran las categorías que teníamos entonces y con todas ellas el 75 % estaba concesionado o iba a tener una concesión para la actividad petrolera. Y eso sin contar que las concesiones vienen antes de una información que tiene que ver con cuencas sedimentarias. Si hablamos de estas cuencas sedimentarias donde posiblemente puede haber petróleo, estamos hablando de casi toda la Amazonía. Eso daba cuenta de cómo estaba presionada la Amazonía solamente con una variable.

¿Esta presión también estaba sobre las áreas protegidas y los territorios indígenas?

Había muchas concesiones ya sobre territorios indígenas. En cuestión de lotes sobre áreas naturales protegidas no había muchas superposición, porque hay una norma que las protege, por tanto, son intangibles. Pero sí había superposición de lotes petroleros sobre territorios indígenas.

Mongabay Latam ha publicado recientemente el especial Manchados por el petróleo, una investigación sobre la presión de las actividades petroleras en áreas naturales protegidas y comunidades nativas en cuatro países amazónicos ¿Cree usted que la entrega de concesiones petroleras irá en aumento?

Sí, yo creo que irá en aumento porque nos hemos dado cuenta que no se trata de este gobierno ni el anterior, sino han sido todos los gobiernos de tres a cuatro décadas atrás y nada ha mejorado. La relación entre el Estado, las empresas extractivas y las comunidades locales nativas, campesinas o indígenas en general ha sido indudablemente difícil. Hemos visto que estos procesos de conflictos cada vez son mayores. Entonces ese es el reflejo de que esto va a seguir creciendo. Hoy en día ya no somos testigos de los conflictos que puedan existir entre las empresas mineras, petroleras y el Estado, hoy ya estamos hablando de asesinatos. Desde el 2010 hasta ahora ha sido una época donde los asesinatos a líderes indígenas que protegen sus derechos sobre la tierra y los recursos naturales han ido en aumento.

¿También están mapeando las actividades fuera de la ley?

Cada año vamos agregando un tema en particular, y uno de los temas que hemos visto como detonantes de la deforestación ha sido la minería ilegal. Y por lo mismo que es ilegal es difícil de cartografiar, o sea, no hay información oficial en las zonas donde existe esta actividad legal. En Perú se sabe de la minería ilegal en Madre de Dios, pero la minería ilegal existe en todas las regiones. Entonces una de las maneras que tenemos para rastrear es a través de fuentes secundarias, es decir, de estudios, de informes locales, de expertos que trabajan en diferentes zonas. En algunos casos hemos podido hacerlo a través de mapeos participativos para identificar cuáles son las zonas donde se está desarrollando esta actividad. Nosotros mismos, como IBC tenemos oficinas regionales y ellas son las encargadas de recopilar información en detalle de las zonas de su campo de acción. Así vamos construyendo una data sobre minería ilegal que actualizamos cada año.

¿De todos los países amazónicos, cuáles son los que más les preocupan por los problemas de superposición?

En verdad en todos los países, pero hay diferentes tipos de presiones. Por ejemplo, si vemos el mapa de minería, Brasil está totalmente lotizado. En el caso de Perú, hay una combinación de varias amenazas, está la minería en los límites andino-amazónicos, hay bastantes concesiones de lotes petroleros en Loreto, que es la región amazónica más grande. Es preocupante en todos los países y ningún país es igual, todos son diferentes y eso depende mucho de las dinámicas internas, de las políticas de gobierno, de las acciones de incidencia o de la gobernanza que puede haber en cada uno de ellos. Hay una diversidad de causas porque no es uniforme este tipo de presiones. La idea es tener una mirada global de las presiones que se puedan dar en toda la Amazonía para tener una lectura real de la necesidad de valorar y de entender la función y los servicios que presta la Amazonía a nosotros y al mundo en general.

¿Cree que estamos entendiendo?

Hasta ahora no hemos llegado a entender que tan importante es la Amazonía no solo para los países amazónicos y la población amazónica, sino para todos. Hay un proceso de doble discurso, porque más allá de ahondar en el origen y cuales son los conflictos hay algo de fondo que condiciona todo esto y es el choque de percepciones y de valoraciones distintas que tenemos. Por un lado, está el Estado defendiendo la necesidad de las inversiones para el crecimiento económico a cualquier costo y esto ha seguido creciendo a través de las concesiones, y ha tenido bastantes alianzas con las empresas o ha trabajado de manera conjunta con las empresas que lo único que quieren es capitalizar sus inversiones en periodos cortos; y, por otro lado, tenemos a las poblaciones locales cuyo bienestar depende básicamente de tener un ambiente saludable. Este choque de percepciones, de valoraciones y de necesidades diferenciadas hace imposible tener una comprensión real de la importancia de lo que significa la Amazonía. Hay un doble discurso que no nos permite entender claramente qué es lo que se quiere sobre la Amazonía o sobre el Perú. Por un lado está la necesidad de proteger las cabeceras de cuenca, porque es el recurso que tenemos como elemento vital, pero con la otra mano concesionan todas las cabeceras de cuenca. Entonces hay ese discursos que impide tener una un objetivo claro sobre la Amazonía, una lectura clara sobre la vulnerabilidad de este espacio altamente sensible. Y no es por falta de información, porque la generamos cada año.

¿Cómo impacta este doble discurso en los pueblos indígenas y hacia dónde estamos yendo?

Creo que la situación se hace cada vez más compleja, el problema se centra en la falta de esta seguridad territorial que los pueblos indígenas vienen reclamando por años sobre sus territorios. A pesar de que son comunidades tituladas y tienen derecho sobre ella, la seguridad real no existe. Hoy en día tenemos actores que ejercen actividades ilegales que están tanto en territorios que no son indígenas como en territorios titulados de pueblos indígenas. Esta falta de seguridad los está llevando a tener espacios cada vez más conflictivos, donde la situación se agrava cada vez más. Hemos llegado a los asesinatos que creo irán en aumento si es que, una vez más, las instituciones del gobierno no toman acciones para frenar este proceso de situaciones tan dramáticas que se viene dando con los pueblos indígenas.

¿Las superposiciones de concesiones de hidrocarburos o mineras sobre territorios indígenas es lo que está frenando los procesos de titulación tanto en Perú como en otros países de la región?

El tema de la superposición tiene que ver con quienes tienen derecho sobre los recursos naturales, y en el Perú los recursos naturales no le pertenecen a los pueblos indígenas, que son los dueños de la parte superficial, lo demás sigue siendo administrado por los gobiernos según la ley y la Constitución. Entonces, hasta que no exista este derecho real sobre el territorio que incluya todos estos recursos vamos a tener superposiciones. Y esto está relacionado con la falta de información desde el Estado. Si te das cuenta, existe información muy bien hecha, existe una plataforma elaborada con alta tecnología sobre los lotes petroleros, tienes también, con la misma tecnología, un mapa de concesiones mineras, y así puedes encontrar el mapa de concesiones forestales; pero no tenemos una plataforma con la misma tecnología sobre territorios comunales. Midagri [Ministerios de Agricultura y Riego] ha sacado dos plataformas, una que es de comunidades y la otra que es el SICAR [Sistema Catastral para Predios Rurales], pero la información que proporciona es insuficiente, deficiente, desinformada, desactualizada.

Hay bastante trabajo que hacer en temas de territorios indígenas, pero versus los otros que sí están bien elaborados. Otra de las cosas porque existe superposición y que es trabajo del ente competente que es el Midagri, es que la información de todos los territorios comunales titulados no están inscritos en Registros Públicos, por lo tanto, es como si no existiera a pesar de que tienes el título en papel. Este es un gran problema que tenemos que resolver para que todas las personas externas puedan saber que esos territorios le pertenecen a los pueblos indígenas.

¿Por qué cree que no se usa la misma tecnología para la cartografía de las comunidades nativas?

El tema central es la falta de voluntad política y esto se debe a que hay normas que protegen y avalan los territorios indígenas como el convenio 169, que indica que tienen que ser consultadas todas las poblaciones indígenas que van a ser afectados ya sea por un marco normativo, por superposición de concesiones forestales, por lotes de hidrocarburos que vayan afectar su territorios. ¿Y cómo sabemos dónde están los pueblos indígenas? Bueno, consultando la base de datos del Ministerio de Cultura que también es referencial. Entonces, si generamos una cartografía de territorios comunales con esta tecnología creo que no habrá excusa de que no tenemos información, sino que estarían listos para ser consultados y ya sabemos cuál sería la respuesta de las poblaciones indígenas. Creo que va por esa decisión de seguir teniendo un sistema caótico de falta de información y la poca transparencia de las autoridades competentes en esta toma de decisiones que siempre lo toman en nombre e interés de otros, sin darle la oportunidad a los pueblos indígenas de negociar directamente, bajo sus propias reglas, lenguaje y usos, y si están interesados en ceder su suelo y territorio para estas actividades.

¿Esto sucede en todos los países amazónicos?

Esta realidad de superposiciones de derechos no es solo de las zonas amazónicas, tiene que ver con toda Latinoamérica, la situación es la misma. En ningún país de Latinoamérica existe ni se da que los pueblos indígenas sean dueños de los recursos naturales, entonces siempre habrá la superposición de estas concesiones para actividades extractivas.

Mongabay Latam

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