La policía suiza y yo

Suiza No.24

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

Mauricio Castro

Cuando dijimos que veníamos a vivir a Suiza todo el mundo, óigase bien, todo el mundo nos dijo lo mismo, palabras más, palabras menos: con la policía suiza no se juega, son durísimos, incluso te pueden cobrar una multa en el mismo lugar en que la cometiste y no es ni de cerca que están interesados en mordidas, pagás la multa o no te podés ir.

¿Y qué? —me dije, nunca he tratado ni he dado mordidas en ningún país, ni lo haré.

Hace unos años, antes de viajar por tierra a Costa Rica me advirtieron que, en un país de nuestra querida Centroamérica por el que tenía que pasar, en un puente antes de entrar a la Interamericana sur se paraba un policía y te decía que habías rebasado en línea continua y te amenazaba con quitarte la licencia y la tarjeta de circulación, lo que obligaba a quedarse varios días para pagar las multas y recuperar los documentos y todo el mundo me recomendaba que le diera plata, y yo contesté a todo el que me lo dijo: primero detenido que dar plata.

Se me ocurrió algo y me preparé: saqué copias a colores de mi licencia y de la tarjeta de circulación, las dejé casi idénticas, hasta emplastiqué la licencia…efectivamente en un puente antes de entrar a la Interamericana me pararon, efectivamente me dijeron que había rebasado en línea continua, efectivamente me amenazaron con quitarme la tarjeta de circulación y la licencia, y efectivamente, según lo planeado, entregué las copias y seguí mi camino. No di un cinco.

“Castrosalazar: diay mae, no era que ibas a contar algo de Suiza, que mae tan cansón y nadie te recomendó que dieras plata, todo el mundo te dio una advertencia: con la policía suiza no se juega”—de reclamaron desde mis adentros.

Okay, okay…como dije todo el mundo me advirtió con la policía suiza no se juega. En particular, un doctor amigo me dijo: en la Gare de Lausanne NO TE PARQUIÉS en las zonas amarillas, dejás al pasajero y te vas y si estás esperando a alguien das vueltas hasta que aparezca, y eso lo repetí montones de veces: frente a la Gare no se puede parquear, siempre que pasaba en frente lo hacía también: no se puede parquear aquí…..porque estaba segurísimo que esa situación se presentaría en algún momento…

Pero llegó el día…

“Castrosalazar: que pena, ni sigás, que mae tan ridículo que sos, ¿no te da pena contar estas varas?” —me recomendaron

…un domingo muy de mañana paré en la zona amarilla, donde el letrero dice claramente solo dejar y recoger, no había ningún otro lugar donde parquear porque todos los posibles lugares están cerrados por reparaciones en la Gare, y necesitábamos sacar plata del cajero.

Vi por el retrovisor a unos policletos, entonces decidí dar una vuelta…que es en realidad un vueltón.

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Me di un par de vueltas y me parquié, ya no estaban los policletos.

Casi de inmediato me golpearon la ventana y me pegué un susto de padre y señor mío cuando vi esto…

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“Castrosalazar: diga la verdad: te cagaste de miedo”—me dijeron con fuerza.

Sí, así fue: me cagué de miedo, porque lo primero que vi fue el escudo de la policía pegado al vidrio y luego la patrulla, bajé el vidrio y…

“Castrosalazar: decí la verdad…bajaste el vidrio temblando como un conejo”—me dijeron con tono de burla.

Pues sí, temblando como un conejo…El oficial me dijo en francés, viéndome y sosteniendo una especie de calculadora que he visto es con la que hacen los partes, no se puede parquear aquí, mostrando con su dedo la señal de no estacionar solo dejar o recoger, yo con mi perfecto francés le contesté: disculpé oficial, ya casi me voy, discúlpeme, y le expliqué lo del cajero…

“Castrosalazar: no me jodás, tu francés no es tan perfecto jajajaja”—se burlaron de nuevo.

El policía oyó mi respuesta viéndome a la cara y me preguntó de nuevo lo mismo, esta vez en inglés… y yo con mi mejor inglés, con el más puro acento británico de mis años universitarios, le contesté, como ya lo había hecho en francés, disculpe oficial, que ya casi me voy, y le expliqué lo del cajero…

Y créanmelo o no, me preguntó otra vez, viéndome a la cara, solo que esta vez en español… ¿por mi cara o por mi acento?—me pregunté en silencio.

“Castrosalazar: ni progresás en francés y se te está olvidando el inglés, eso pasa… eso pasa… jajaja, te lo dije”—se burlaron una vez más.

De nuevo me disculpé, y luego le expliqué con mi perfecto español lo del cajero, el policía, me siguió preguntando en español sin gesto alguno, viéndome a la cara, más serio que quien sabe qué y me pidió la licencia y una identificación. Se las di.

Vio mi licencia suiza y me cédula tica y me dijo con una media sonrisa (tipo la de Largo, el de los Locos Adams): —Costa Rica… pura vida, no se puede quedar mucho rato aquí, apenas termine se va—

Me devolvió los documentos, dio media vuelta y se fue.

¡Bendito ICT y sus campañas de publicidad para que los suizos vayan a Costa Rica! —me dije para mis adentros, pero de inmediato me pregunté: ¿o gracias a San Keylor? cuando recordé que Zidane decía pura vida.

“Castrosalazar: que pelada. Por esta te salvaste, pero lo malo es que no le hiciste caso a nadie, todo el mundo te lo dijo: no jugar con la policía suiza, y además te dijeron: no parquearse frente a la Gare. Y la peor pelada es que no hablés ni inglés ni francés, con todo lo que estudías, achará tiempo y achará plata, ya te lo he dicho un montón de veces: perro viejo no aprende nuevos trucos” —me sermonearon.

Y entre feliz, cabreado y asustado, me fui para la casa.

“Castrosalazar: en lugar de estar cabreado, lo que deberías es estar agradecido”—me sentenciaron.

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