La peor época para ser periodista

Por Ed Holt

La peor época para ser periodista

En Eslovaquia, un manifestante sostiene una pancarta con la foto del periodista asesinado Jan Kuciak y su novia Martina Kusnirova. Cientos de miles de personas protestaron en las semanas que siguieron a su muerte, en febrero de 2018, lo que derivó en la renuncia del primer ministro Robert Fico. Crédito: Ed Holt/IPS

BRATISLAVA, 23 ene 2019 (IPS) – “Nunca conocí una época tan mala como esta”, observó Beata Balogova, vicepresidenta del Instituto Internacional de la Prensa (IPI) y jefa de redacción del eslovaco Spectator Sme. “Con respecto a lo que pasa con los periodistas, vivimos un período único”, apuntó.

La creciente animosidad hacia los periodistas en Eslovaquia y en otras partes de Europa se expresa de manera cada vez más violenta, comentó Balogova, interrumpiendo su trabajo en la sede del diario en Bratislava.

“Es más intenso ahora, hay ataques verbales, amenazas, y los debates en Internet por los artículos son mucho más agresivos”, ejemplificó.

Hace poco terminó de presentar una demanda contra una persona desconocida tras recibir amenazas por Internet, que incluyen un llamado a perpetrar una masacre en el diario, en especial una réplica de lo que ocurrió a la publicación francesa de humor Charlie Hebdo, en 2015, cuando dos hermanos abrieron fuego en la redacción dejando 12 personas muertas, apuntó.

No pasó un año todavía desde el asesinato del periodista eslovaco Jan Kuciak, quien investigaba los vínculos entre el gobierno y la mafia italiana, pero hizo que los profesionales de la prensa se tomen las amenazas con mayor seriedad, subrayó Balogova.

“Lo que cambió en este último año es que antes los periodistas no le prestaban mucha atención a las amenazas ni a las agresiones, pero como ven ahora, el odio se expresa mediante agresiones físicas”, observó Balogova.

El asesinato de Kuciak y su novia Martina Kusnirova en febrero de 2018 ocupó los titulares de la prensa de distintas partes del mundo, pero, sobre todo, derivó en la renuncia del primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico.

El hecho puso en duda la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas en este país y concentró la atención internacional en las graves falencias de la prensa en otros países de la región.

Este año, se inauguró el Centro de Investigación Jan Kuciak, el primero de este tipo, en memoria del periodista asesinado.

Sus fundadores esperan que se vuelva un importante centro periodístico, que facilite las investigaciones transfronterizas en materia de crimen organizado global, pero se inaugura cuando Eslovaquia padece el debilitamiento de la libertad de prensa, así como serias preocupaciones por el estado de esta en Europa oriental y por su ausencia total en algunos lugares de la Unión Europea (UE).

Rumania asumió la presidencia rotativa de la UE este mes, cuando recibió fuertes críticas por la falta de libertad de prensa.

En Hungría critican al primer ministro Viktor Orban y al gobernante Fidesz por haber virtualmente liquidado a los medios opositores; y el partido gobernante de Polonia hace lo mismo de forma sistemática, según las acusaciones de sus detractores.

También preocupa la situación de los medios de República Checa, controlados por el primer ministro Andrej Babiš y sus socios, así como la actitud abiertamente hostil de presidente hacia los reporteros.

Además, en las últimas semanas hubo protestas masivas en Serbia contra el presidente Aleksander Vucic y el gobernante Partido Progresista Serbio, en parte, por la falta de libertad de prensa.

Mientras, un tribunal de Montenegro condenó en la tercera semana de este mes al periodista de investigación Jovo Martinovic a 18 meses de cárcel por asociación para delinquir y tráfico de drogas.

Sus contactos con grupos delincuentes formaban parte de una investigación, y el caso en su contra obedece a motivos políticos, se defendió. Y según defensores de los derechos de los periodistas, el fallo busca ser un llamado de atención para otros profesionales de la prensa en la región.

“El dictamen tendrá un efecto paralizante en los periodistas de la región, quienes pensarán que si infiltran a la mafia y trabajan con ella, tendrán que temerle no solo a la mafia, sino también al gobierno de su propio país”, explicó Pauline Ades-Mevel, de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), en diálogo con IPS.

Las organizaciones de medios como RSF y órganos como la Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE, subrayan desde hace años el declive de la libertad de prensa en la región.

Polonia, Hungría, Eslovaquia, República Checa y Serbia cayeron en la clasificación sobre libertad de prensa de RSF en los últimos años debido al preocupante uso que hacen los gobiernos autoritarios de la legislación, los impuestos, las absorciones de medios, las clausuras y, según algunos, incluso la vigilancia que hacen los servicios de seguridad con el fin de tratar de silenciar a los medios críticos.

Mientras, el menosprecio de periodistas y medios por parte de dirigentes políticos contribuyó a lo que algunos califican de “ambiente hostil” para los profesionales de la prensa, lo que favorece los ataques verbales y físicos.

Uno de los últimos casos de violencia fue el intento de ingresar al apartamento del periodista de investigación Milan Jovanovic el 30 de diciembre, pocas semanas después de que un desconocido quemara su casa de Belgrado con un cóctel Molotov. Su pedido de contar con protección policial no recibió respuesta alguna.

La respuesta del presidente Vuci, quien consideró que el ataque fue solo un robo, y el fallo del tribunal de Montenegro son típicos, puntualizó Ades-Mevel, de gobiernos que usan palabras vacías a la hora de cumplir sus compromisos con los órganos internacionales en materia de libertad de prensa. Los dos países mantienen negociaciones para ingresar a la UE.

La situación no es nada alentadora, pero su relación con Bruselas, sede de la Comisión Europea, puede ser una forma de lograr el cambio y mejorar el ambiente para los periodistas y los medios.

“Es importante que los gobiernos de Serbia y Montenegro comprendan que están siendo observados. La presión debe venir de afuera para que los gobiernos comiencen a limpiar desde adentro”, sostuvo Ades-Mevel.

Si se tomaran medidas contra los miembros de la UE en donde decae la libertad de prensa, se mandaría un mensaje a los países que pretenden ingresar al bloque, añadió.

A principios de este mes, el Parlamento Europeo accedió a respaldar medidas para recortar fondos a los Estados miembro donde el derecho, que abarca la libertad de prensa, es socavado. Entrarán en vigor si los países las respaldan.

Pero gobiernos como los de Polonia y Hungría ya desestimaron en otras oportunidades las preocupaciones por la libertad de prensa, identificando medios críticos como prueba de la saludable pluralidad que existe.

“Lo que hizo Orban y sus amigos oligarcas fue transformar los medios públicos en extensiones del gabinete”, observó.

“Hay una producción de noticias coordinada, con reuniones semanales donde los jefes de los medios pro Orban fijan la agenda. Es la peor versión de la pesadilla que trataron de implementar los regímenes comunistas y fracasaron, y ahora Organ lo hizo a la perfección”, añadió Ades-Mevel.

Por su parte, Jelena Kleut, profesora adjunta del Departamento de Estudios de Medios, de la Universidad de Novi Sad, en Serbia, observó: “Podemos haber pasado ya el punto de no retorno”.

“Es mucho lo que se hizo en Serbia para debilitar la libertad de prensa, no solo los ataques contra periodistas, sino el control que se arrogó el partido de gobierno; no estoy segura de que la presión de la UE pueda cambiar algo”, confesó a IPS.

Y Pavla Holcova, destacada periodista de investigación de República Checa, dijo a IPS: “Los dirigentes políticos se involucraron en la creación de ambientes hostiles para los periodistas, pero nosotros como periodistas, podemos hacer mucho para frenar (los ataques verbales)”.

“Necesitamos que la sociedad civil se levante y lo haga por nosotros para tratar de que los políticos cambien”, añadió.

“Fue una suerte que Milan Jovanovic no se encontrara en su casa cuando la incendiaron. Espero que no maten a ningún periodista, pero con la frecuencia de ataques que tenemos ahora, es algo que puede pasar”, se lamentó Kleut.

Traducción: Verónica Firme


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