La Pasión de Cristo: Lectura teológico – política

Ocean Castillo Loría

Dada la polémica despertada por la película: La Pasión de Cristo de Mel Gibson, nos proponemos en el presente ensayo, esbozar un análisis de esta película desde la perspectiva teológica Cristiana y la dimensión política. Debe tenerse presente, que esta es una de las tantas lecturas que se puede generar del filme.

En principio, a muchos ha sorprendido y se ha criticado la fortísima violencia de este documento fílmico, sin embargo Gibson no engaña a nadie, ya que desde el comienzo expresa cual será la óptica con la que, leerá la Pasión de Jesús. El epígrafe de inicio es tomado de Isaías 53: 5 donde, se establece que fueron nuestras transgresiones y nuestros pecados los que condujeron al Nazareno a la cruz.

Un detalle que llama la atención, es la forma en la que Cristo ora en el huerto. Estas frases son semejantes a las expresadas en algunos salmos como por ejemplo, en el salmo 31: “Sácame de la red que me han tendido (Los enemigos), pues tú eres mi refugio… Sé mi roca de refugio… (Salmo 31: 5, 3)

Vale rescatar también de esta oración, el que Jesús se dirige a su padre con el vocablo arameo “Abbá”, con lo que se señala la estrecha intimidad que tenía su oración con Dios ya que, con este apelativo los niños llamaban a su padre, en nuestro idioma y costumbres sería “Papá”, “Papi” o “Papito”. Inclusive, así inicia El Nazareno el Padre Nuestro que en el idioma de Jesús suena de este modo: “Abba, yitqaddás semaj, teté maljutáj…”(Lucas 11: 1- 4)

En la película se muestra como Satanás tienta a Jesús en el huerto (Esta escena está basada en el libro de Ana Catalina Emmerich: La dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Amén comunicaciones 2004, p. XXVII, XXXII) y, en determinado momento, sale del maligno una serpiente la cual, es aplastada por Cristo. Esto resulta un signo esencial del filme, pues rememora la promesa dada por Dios a Adán y Eva en lo que refiere a la derrota de la serpiente (Satanás) que los hace caer en pecado: “… Ella (La mujer) te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón”. (Génesis 3: 15) Y es que, es El Nazareno, nacido de mujer (Gálatas 4: 4) quien vence al tentador con su muerte y resurrección.

La mentalidad de los adversarios y captores de Jesús queda muy bien reflejada en el libro de la sabiduría: “Los malvados dijeron entre sí, discurriendo equivocadamente: Tendamos una trampa al justo, porque nos molesta y se opone a lo que hacemos; nos echa en cara nuestras violaciones a la ley, nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.

Presume de que conoce a Dios y se proclama a sí mismo hijo del Señor.

Ha llegado a convertirse en un vivo reproche de nuestro modo de pensar y su sola presencia es insufrible porque lleva una vida distinta a los demás, y su conducta es extraña. Nos considera como monedas falsas y se aparta de nuestro modo de vivir como de las inmundicias. Tiene por dichosa la suerte final de los justos y se gloría de tener por Padre a Dios.

Veamos si es cierto lo que dice, vamos a ver qué le pasa en su muerte. Si el justo es hijo de Dios, ÉL lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos. Sometámoslo a la humillación y a la tortura para conocer su temple y su valor. Condenémoslo a muerte ignominiosa, porque dice que hay quien mire por Él.

Así discurren los malvados, pero se engañan; su malicia los ciega. No conocen los ocultos designios de Dios, no esperan el premio de la virtud, ni creen en la recompensa de una vida intachable.” (Sabiduría 2: 1. 12 – 22)

Parte de los diálogos de Cristo con sus captores, son tomadas de San Juan (capítulo 18, versos del 1 al 12) donde se resalta la grandeza de Jesús. Ante la afirmación de los guardias quienes le dicen que lo buscan, Él responde: “Yo soy” que a su vez, era el nombre de Dios en la Biblia (Éxodo 3:14). Otra parte es de Lucas, propiamente en su capítulo 22, verso 48 y de Mateo en su capítulo 26, verso 52 donde se hallan las famosas frases dirigidas a Pedro: “… Guarda tu espada, porque al que mata con espada, con espada lo matarán”. Adicionalmente, el hecho del corte a la oreja de Malco, funcionario del templo se encuentra en los Evangelios según San Lucas y san Juan.

Hay algo que debe tenerse claro en todo el proceso de La pasión y es, que más que a un destino marcado, Jesús se halla ante una serie de eventos ante las que se pone a prueba la coherencia de su vida y compromiso. En todo instante de su pasión, Cristo elige la decisión a tomar. Reiteramos, esta premisa debe tenerse presente para poder valorar en su justa dimensión la cinta.

Otro elemento que nos resulta esencial en el filme, es el enfoque que se hace de la pasión desde el Éxodo. Esto, cuando la Magdalena le pregunta a la virgen María porque tiene miedo y ella responde: “¿Porqué esta noche es diferente a cualquier otra?” Y la Magdalena afirma: “Porque una vez fuimos esclavos y ahora no lo somos”. Este diálogo rememora la celebración de la Pascua (Éxodo 12) y que, desde la óptica Cristiana, tiene pleno cumplimiento en la muerte y resurrección de El Nazareno. En síntesis, así como El Señor Dios liberó a Israel de Egipto, así, Cristo nos libera de la esclavitud del pecado (Individual y social)

Pasemos ahora a analizar el proceso judío contra Jesús. Él, es llevado al sanedrín, el cual, era la primera estructura de representación política y religiosa de Israel ante Pilato; esta entidad, era además la corte suprema de justicia judía, donde se solucionaban los asuntos municipales de Jerusalén e inclusive, se trataban asuntos financieros. El sanedrín era compuesto por 70 personas entre sacerdotes, escribas, ancianos y el sumo sacerdote.

Es muy importante hacer notar, que a pesar de la dominación romana, el Sanedrín tenía derecho a condenar a muerte (La ratificación corría por cuenta de los romanos) y, la materia sobre la que ellos condenaban era religiosa.

Según el filme, durante el juicio, el Maestro de Nazaret expresa que se ha reunido con la gente en el templo, cosa que según los Evangelios él no la dice en ese momento, sino cuando es arrestado en el huerto (Mateo 26: 55). La escena donde uno de los guardias del templo golpea a Cristo, y éste le responde, es tomada del Evangelio según San Juan (18: 22 – 23)

En la película se resaltan trazos del relato de Marcos, Jesús proclama que es Mesías. La respuesta literal de Jesús ante el Sumo Sacerdote, está en Mateo 26: 64. El Señor, expresa que desde ese momento, sería penetrado por Dios Padre en la exaltación Mesiánica.

Hay un detalle que no podemos dejar pasar, y es la afirmación de uno de los sanedritas, de que mucha gente del pueblo consideraba a Cristo como Elías. En principio, esta idea tenía fundamento en una leyenda, que expresaba el retorno de Elías con la llegada del Mesías. Por otro lado, es Lucas quien caracteriza a Jesús como el nuevo Elías. Esto, en el tanto, al igual que Cristo, el profeta mantuvo una importante relación con Dios por medio de la oración. Ambos, compartían gracias al Espíritu, una gran libertad interior y su forma de ser denotaba Universalismo.

El Nazareno y Elías, fueron tiernos hacia los pobres y marginados. En este marco, los dos solicitaban a sus seguidores una Fe incondicional, finalmente, ambos tenían una meta suprema, en el caso de Cristo, su muerte y resurrección.

Es en este contexto, que se dan las negaciones de Pedro, Gibson aprovecha la oportunidad para insertar el momento en la cena, cuando Jesús profetiza este evento. La reacción de Pedro es lógica del miedo y, fue ante él, que el discípulo cedió.

Es importante el subrayar del porqué son tres las negaciones. Resulta propio de las narraciones arameas, enfatizar en la historia, tres momentos para resaltar que se trata de un hecho terminado, acabado, completo y definitivo. Asimismo, el gallo tiene un rol simbólico, para los orientales, éste representaba el dominio de las tinieblas pues el gallo canta siempre en la oscuridad. Así, el canto de este animal significa en ese momento, el triunfo de la oscuridad.

También se denota que los discípulos llaman a la virgen María, madre (Pedro la llama de este modo, después de decirle que no es digno de ser tocado por ella, ya que negó a Cristo, diálogo que, por cierto, aparece en el texto de Ana catalina Emmerich en su página LI y Juan la llama así durante toda la trama) Podemos encontrar explicación a este título, si tomamos en cuenta que en ella el Espíritu Santo cumple su plan (De hecho, es la primera que dice sí al plan de Dios)

Ciertamente, María debió haber ayudado a los discípulos a entender mejor al Maestro Nazareno, hablándoles de eventos como la anunciación, entre otros. Valga decir, que la preponderancia que Gibson da a María en la película, no solo se debe al rol que ella juega en la Pasión según el Evangelio de Juan, sino también, que es muestra del Catolicismo de Gibson.

Otro personaje del que debe hablarse es Judas. El filme asume la visión clásica de este personaje, es decir, por cuanto Judas vendió a Cristo es un ser maldito. Judas fue tentado por el dinero y, espiritualmente, por Satanás. Luego de entregar a Jesús, Probablemente sentiría vergüenza ante sus compañeros, dolor por Jesús, enojo contra sí mismo y desesperación ante Dios. Desde esta perspectiva, el suicidio puede ser interpretado como expiación y escape sin embargo, repetimos, esta no es la tesis de Gibson quien además plantea que detrás de la muerte de Judas está Satanás.

Analicemos ahora, el papel que juegan Pilato y su mujer. En principio, debe destacarse que las pesadillas de las que es víctima la mujer de Pilato en la película, tienen su fundamento bíblico en el capítulo 27, verso 19 del Evangelio según San Mateo: “Mientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa mandó a decirle: No te metas con ese hombre justo, porque anoche tuve un sueño horrible por cusa suya”. Esta idea de la mujer de Pilato, proyecta el sentimiento religioso romano, lleno de supersticiones, entregado a temores sagrados y a la interpretación de oráculos y sueños. (Esto queda confirmado en el texto la dolorosa… p. LXII)

Ahora bien, Gibson también asume la idea más tradicional que se tiene dentro del Cristianismo sobre Pilato, es decir, que éste era un hombre piadoso que intenta por todos los medios liberar a Jesús. En realidad, los historiadores de la época nos dan otra imagen del procurador, por ejemplo, Agripa I lo conceptualiza como rígido, de carácter tiránico y cruel. Filón, lo señala por superficialidad, hurtos, agravios, intimidaciones y, una gran cantidad de muertes sin un juicio. Estas muertes, se caracterizaban por su altísima crueldad e impiedad. Adicionalmente ha quedado claro, su hondo desprecio por los Judíos.

Por si fuera poco, el padrino de Pilato ante roma era Sejano, quien era el líder de un movimiento antijudío en el seno del imperio. Por lo antes dicho, la imagen de Pilato que brinda Gibson no es exacta históricamente. Este personaje, manda a la cruz al Nazareno por conveniencia política, ya que Cristo, según su óptica, era una amenaza para él.

Valga anotar, que es precisamente su crueldad, al gestionar una masacre contra los Samaritanos en el año 36 d.C., lo que le vale su destitución.

En la película, se observa que las primeras acusaciones lanzadas a Jesús por el Sumo Sacerdote (El hecho de no guardar el Sábado, día santo en Israel y la acusación de que El Galileo propagaba falsas doctrinas) ante Pilato, no son del interés de éste, ya que no ponían en peligro la estabilidad del gobierno imperial.

En el filme, durante su presentación ante el procurador romano en el enlosado, Cristo tiene una visión del Espíritu Santo. Este momento, recuerda no solamente las etapas en la vida de Jesús en que aparece el Espíritu Santo, como su nacimiento (Mateo 1:18 – 25, Lucas 1: 27 – 2: 5) y el Bautismo (Mateo 3: 13 – 17, Marcos 1: 9 – 11, y Lucas 3: 21 – 22) sino también, dadas las circunstancias, a la visión que tuvo posteriormente Esteban antes de ser lapidado: “… pero él (Esteban), lleno del Espíritu Santo, fijó sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús a su derecha, y exclamó: Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios” (Hechos 7: 55 – 56)

Como ya dijimos, las acusaciones del Sanedrín que tenían que ver con la violación a las leyes judías no eran de interés romano, pero sí, aquellas que amenazaban la estabilidad imperial. Es por ello, que Pilato muestra interés cuando se le dice que Jesús se hace llamar Mesías y que impide a sus seguidores pagar los tributos. (Esta secuencia de acusaciones y las actitudes de Pilato, son muy literales al libro de Emmerich en su p. LVIII)

Mesías, es un vocablo hebreo que significa ungido, este era el título del rey y Salvador que se esperaba, no su nombre. La palabra Mesías aparece poco en el Antiguo Testamento (Daniel 9:26) En suma, es el título del Rey que Dios había prometido (1 Samuel 2: 10) y claro está, al expresar que Jesús se dice Mesías lo que se significa es que, El Nazareno se decía Rey de Israel, desafiando al César.

La otra acusación, surge de una distorsión de las palabras de Cristo, en razón de la pregunta que se le hiciera sobre los impuestos (Mateo 22: 15 – 22, Marcos 12: 13 – 17 y Lucas 20: 20 – 26) en este episodio, es que Jesús pronuncia sus famosas palabras: “… Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22: 21)

En realidad con esta idea, El Galileo no prohíbe el pago de los impuestos pero sí, desmitifica la figura del emperador, al quitarle su condición de divinidad. En su momento, Tiberio elevó a condición de “dios” a su padre (Augusto) y desde entonces, todo emperador romano era objeto de culto.

Así entonces, cuando Cristo dice que le den a cada cual lo que le corresponde, lo que implica es que hay un solo Dios verdadero y que César no lo era, por lo tanto, le está quitando a la autoridad el sustento religioso en el que aspiraba a apoyarse.

Analicemos de seguido, el diálogo entre Pilato y Jesús. Dicha conversación, es tomada del Evangelio según San Juan en el capítulo 18 del verso 28 al 38, siendo esta una escena central de la pasión en este Evangelio. Valga subrayar que en esta etapa El Nazareno, se muestra como un hombre valiente y sin temor, Cristo le deja claro al romano que solo Dios tiene poder.

De este intercambio, se desprende otra famosa frase de Cristo: “… Mi reino no es de este mundo…” (Juan 18: 36) Para comprender su significado, debe tenerse presente que el concepto de “Mundo” en Juan, significa donde reina la injusticia, la brutalidad. Este “Mundo” tiene sus deidades (El dinero, la violencia) y sus métodos (El engaño, la explotación, el armamento, etc.) así las cosas, lo que Jesús dice es que su proyecto (El reinado de Dios) no tiene nada que ver con “El mundo”.

Es también en esta secuencia de la película, donde se mira un importante fallo como lo es, el hecho de poner al Galileo a hablar con Pilato en latín, cuando hasta ese momento había hablado en arameo que era su lengua nativa, y tomando en cuenta la clase social de Cristo, la única que conociera para comunicarse.

Hay un detalle que se mira en el filme, que es a su vez, un énfasis en el Evangelio según San Lucas y es, la insistencia de Pilato (Tres veces en el Evangelio) de que Cristo es inocente. Ahora bien, al saber Pilato, que Jesús era de Galilea, lo envía con Herodes Antipas (Lucas 23: 8 – 12) Éste, era el menor de los hijos de Herodes el Grande, entre los cuales se repartió su reino una vez muerto, si bien es cierto, él no tenía sangre Judía su hijo sí, lo que le permitió presentarse ante el pueblo como un cumplidor de la ley. Antipas iba todos lo años a celebrar a Jerusalén la pascua.

Herodes Antipas ostentaba el título de rey de Palestina y Perea, pues era costumbre de los emperadores romanos, respetar al máximo de las posibilidades, la dinámica religiosa de sus colonias; además de que requerían aliados para combatir rebeliones y evitar ataques de sus enemigos.

Resulta fiel a la historia, el lujo y el número de esclavos que se observan en el palacio según el filme, además, se refleja muy bien la corrupción de Herodes, así como su superficialidad y su condición de vicioso. Bastó y sobró el silencio del Maestro para descalificar definitivamente a este rey.

Volviendo a Pilato, se observa en esta parte de la película su preocupación por la posibilidad del surgimiento de rebeliones, dado el prendimiento y juicio de Cristo. Esta angustia tenía sustento en la historia de Palestina la cual, era una región bastante inestable del imperio. Solo como ejemplo, recordemos el levantamiento de Judas Galileo en el año 6 d. C. que posteriormente inspiró el movimiento Zelote del cual, Jesús tuvo seguidores.

Luego de la muerte y resurrección del Nazareno, se dio la rebelión más fuerte entre el 44 y el 74 d. C. liderada entre otros, por Teudas Santiago y Simón, descendientes de Judas el Galileo. Por ello, Tito destruyó Jerusalén en el 70 d. C. y desde ese instante, hasta el 74, los sobrevivientes resistieron en Masada, capítulo de la historia Judía que también fue llevado al cine.

Valga ahora, un apunte de índole cinematográfico, teniendo claro que este no es el interés del presente ensayo sin embargo, no podemos dejar pasar la similitud de un plano de la escena donde se pide la crucifixión, con el mismo evento aparecido en la mini serie “Jesús de Nazaret”.

Probablemente, la secuencia de escenas que más estremece al espectador en “La Pasión de Cristo”, es la flagelación. Tal vez, hasta la aparición de esta película no habíamos tomado conciencia de algo fundamental: JESÚS FUE TORTURADO. Pero, El Galileo no sufre esta tortura en solitario, ni puede concluirse que fue el hombre “que más sufrió”. Miles de judíos pasaron por la crucifixión y su tortura previa, y otros tantos lo hicieron después de Cristo.

En el filme se observa que antes de aplicar el flagelo, El Nazareno es castigado con varas. Esto encuentra su sustento en el hecho que las leyes judías, permitían la flagelación usando varas pero, en el tiempo de Cristo este castigo era aplicado en las sinagogas. Subsiguientemente, las varas se sustituyeron por el azote de tres correas. Así entonces, la utilización de varas durante la tortura es una inexactitud histórica.

Pese a ello, esto no quita en lo absoluto la crueldad de la flagelación. Como acabamos de decir, el flagelo tenía tres correas unidas a una agarradera de madera y, en la punta de las tiras de cuero bolas de metal y trozos de hueso.

Los azotes no podían ser más de cuarenta (40), era costumbre que fueran treinta y nueve (39) La tradición señalaba que debía azotarse 13 veces sobre el pectoral desnudo, y otras 13 veces sobre cada lado del dorso. Dicho esto, se concluye que la secuencia fílmica de la flagelación, no fue en absoluto exagerada como consideran muchos espectadores y por el contrario, resulta muy apegada a la realidad histórica. De ahí pues, que la flagelación era un martirio inhumano que con mucha asiduidad, provocaba la muerte. Otro detalle importante, es la columna de la flagelación que era una piedra baja, gruesa y negra con aros a las que se ataba el cuerpo desnudo e inclinado del prisionero.

El resultado del castigo era el desgarre de la piel y el tejido graso por debajo de ella, lo que provocaba un fortísimo derrame de sangre.

Las imágenes de este castigo nos remiten de nuevo, a Isaías 53 que, insistimos, es el “lente” con el que Gibson lee la pasión: “Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se le vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él.

Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban.

Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado.

Él soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.

Todos andábamos como ovejas errantes, cada cual seguía su propio camino, y Yavé descargó sobre él la culpa de todos nosotros.

Fue maltratado y él se humilló y no dijo nada, fue llevado cual cordero al matadero, como una oveja que permanece muda cuando la esquilan.” (Isaías 53: 3 – 7)

En esta etapa de la película, Gibson insiste (Al igual que con la muerte de Judas) que es Satanás quien está detrás de los torturadores romanos. Asimismo, es durante la flagelación mientras María observa el castigo, que se pregunta: cuando, donde y como Jesús fue elegido para semejante sufrimiento. Estas preguntas nos permiten reflexionar sobre la humanidad del Nazareno.

Cristo fue un buscador de las respuestas a las interrogantes de la realidad y la vida. Él buscó conducir su servicio a Dios, a las mujeres y hombres en el contexto histórico que vivió. Sus medios de búsqueda fueron la reflexión y la oración mas, también compartió inquietudes y cuestionamientos con sus discípulos que al fin y al cabo eran sus amigos.

Ya lo dijo Ignacio Larrañaga en su libro: El pobre de Nazaret: “Siempre existe el peligro de que,cuando nombramos y confesamos a Jesucristo como Dios, estemos, al mismo tiempo, recortando o violentando lo que hay en él de típicamente humano: libertad, crecimiento evolutivo, incertidumbre, miedo, angustia, desaliento, sobresalto; dudar, no ver con claridad el camino a seguir, verlo después con mayor claridad, corregir rumbos sobre la marcha, en su condición de itinerante, esforzándose por leer la voluntad del Padre a través de acontecimientos imprevistos… vicisitudes y estados de ánimo, que, de acuerdo con los Evangelios, Cristo vivió amplia e intensamente. ¿Cómo afirmar que vivió todas estas situaciones si, en cuanto Dios lo sabía todo? ¿Y dónde quedarían la libertad y el mérito? Debemos evitar el peligro de hacer Cristo un robot impasible y hierático” (El pobre de Nazaret, San Pablo, 1999, p. 35)

Gibson, aprovecha la secuencia de la flagelación para insertar una enseñanza de Jesús en el marco de la última cena: “Recordad lo que os dije: Un siervo no es más que su amo.

Si a mí me han perseguido, a vosotros os perseguirán; … Si me odian a mí, odian al Padre” (Juan 15: 20 y 23) con lo que Gibson, desea mostrar que el Galileo no pide a ningún seguidor algo que él no haya hecho, y por supuesto, la demostración del odio de sus enemigos encabezados como ya dijimos, por Satanás mismo.

Después de la flagelación, el Nazareno queda en manos de cerca de 600 soldados, fue allí donde lo cubren con un manto carmesí, se le corona con espinas y le dan una caña con la que también lo golpean (Mateo 27: 27 –30, Marcos 15: 16 – 19, Juan 19: 2- 3) Algunos estudios, sostienen que la corona de espinas no era una sencilla rama, sino que consistía en un entre lazado que cubría desde la frente hasta la nuca, maltratando inclusive, las orejas.

En el filme, se observa como María y María Magdalena limpian la sangre fruto de los azotes (Esta escena también tiene base en el texto de Emmerich p. LXIX) ésta última, recuerda el episodio en el que ella fue colocada como protagonista con Cristo, (ya que, según el Evangelio la adúltera y la Magdalena son personas distintas) y donde él pronuncia otra de sus famosas frases: “… -Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra” (Juan 8: 7)

Para comprender porque Gibson introduce en este momento dicho recuerdo, vale la pena seguir leyendo este capítulo del Evangelio: “Y volvió a inclinarse y siguió escribiendo en la tierra. Al oír esto, uno tras otro comenzaron a irse, y los primeros en hacerlo fueron los más viejos. Cuando Jesús se encontró solo con la mujer, que se había quedado allí, se enderezó y le preguntó:

– Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Ella le contestó:

– Ninguno Señor.

Jesús le dijo:

– Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar.” (Juan 8: 8 – 11)

Dado este contexto, se aclara lo que desea significar Gibson, esa sangre que están limpiando las mujeres, es la que nos permite ser liberados de condenación, perdonados y transformados en nuevas criaturas. Es la sangre de Jesús que limpia el pecado.

La secuencia siguiente es la condena a muerte tomada del Evangelio de San Juan, en su capítulo 19, versos del 12 al 16. Cuando Pilato muestra al Nazareno a la muchedumbre, no hay ninguna majestad en él, es ya un despojo. Concretándose en su persona el Siervo fiel al que refiere Isaías (53: 1 – 3)

Siendo este el marco, resultan muy significativas las palabras de Pilato: “…Aquí tenéis al hombre” (Juan 19: 5) Los creyentes, tenemos en esta escena, al hombre fiel a Dios, y a sus hermanos, por su vínculo con la justicia y la vida hasta los últimos efectos. Es por ello, que los Cristianos podemos decir con todo orgullo (Contrario a las apariencias del momento): “¡Este es el hombre!”.

Es aquí, donde los judíos dicen que no tienen más rey que el César, esto a pesar de que odiaban a los romanos y a su emperador. Estas palabras, se harían realidad con la destrucción de Jerusalén en el año 70 a la que ya hicimos referencia.

Además con este reconocimiento, el pueblo rechaza el nuevo pacto. En el fondo, se observa una ironía, Pilato bajo el riesgo de perder la amistad del emperador y la masa colonizada expresando su lealtad. Adicionalmente, ellos estaban aceptando a otro dios tomando en cuenta como lo dijimos antes, que el emperador era una figura divinizada. Resulta contraria esta actitud, a las palabras del profeta: “Dios nuestro, aunque otros dioses nos han dominado, tú eres nuestro único Dios”. (Isaías 26: 13)

El lavatorio de las manos de Pilato (Mateo 27: 24), encuentra su explicación en la superstición de la religión romana a la que referimos más arriba (Juan 19: 8) pero además, es una muestra de irresponsabilidad y de injusticia como gobernante, que busca excusarse de la arbitrariedad que acaba de cometer. Desde la perspectiva judía, esta acción significaba que el procurador se negaba a acusar o ser juez de Jesús.

Pese a que Pilato se lava las manos, esto NO IMPLICA QUE JESÚS NO FUERA UN CONDENADO POLÍTICO y es que el Nazareno, ponía en peligro la dinámica de poder de la dirigencia judía y romana. En suma, para ellos era un subversivo, por eso fue crucificado (Castigo propio de la rebelión)

Ahora bien, la principal polémica de La Pasión de Cristo es la acusación que se la ha hecho de antisemita sin embargo, en la secuencia que estamos analizando, Pilato dice mientras se lava las manos: “…Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis” (Mateo 27: 24) pero, Gibson omite la respuesta de los judíos: “¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mateo 27: 25) con lo que desea evitar la mencionada acusación.

Valga decir de paso, que esta frase es una expresión bíblica tradicional (2 Samuel 3: 29, Hechos 5: 28) En contraste, cuando el Cirineo defiende a Jesús y debe volver a tomar la cruz, un soldado romano en forma muy despreciativa le dice: “Judío”.

En esta polémica debe tenerse claro, que el estigma de que los judíos mataron a Jesús ha calado la mentalidad colectiva cristiana durante mucho tiempo. Ante esto, debemos “objetivarnos” y ver que Israel fue una colectividad como cualquiera, en el sentido de sus virtudes y sus defectos. Una mirada al proceso que condujo a la muerte de Cristo, permite concluir UNA ALIANZA ENTRE LAS CLASES DIRIGENTES JUDIAS Y ROMANAS QUE BUSCABAN ESE OBJETIVO. Y por supuesto, debe hacerse la diferencia entre gobernantes y pueblos, ya que en ambos había creyentes de Jesús (Juan 11: 45, Mateo 8: 10)

Se concluye que el antisemitismo derivado de este razonamiento o cualquier otro, es fruto de la ignorancia y una iniquidad histórica.

En suma, Cristo es condenado en la esfera religiosa (el Sanedrín), como blasfemo, y cuyo castigo a la luz de las leyes hebreas, era la lapidación pero, al estar bajo la dominación romana y como ya dijimos, al ser de nulo interés este tipo de acusaciones, entonces se dan las acusaciones de índole político (Subversión) y por ende, la condena capital: la crucifixión.

Al iniciar el camino al calvario, en la película se observa como Jesús abraza la cruz y dice: “Padre, soy tu sirviente” con lo que se remite una vez más, a Isaías 53, con lo que se quiere indicar que Jesús es el “Siervo fiel” del que se habla en el citado texto (Isaías 53: 2, 6, 9, 10, 11, 12) Vale aquí un apunte histórico, no resulta factible que Jesús haya cargado la cruz completa sino, solamente el palo horizontal (Como se ve que lo hacen los ladrones)

En esta misma lógica, mientras el Nazareno va camino al Gólgota y mira a la gente que lo ofende y se burla, Gibson “inserta” la misma panorámica desde los ojos de Cristo pero, el domingo que entra en Jerusalén (Domingo de ramos) la relación que el director del filme desea establecer es bastante clara, aquel domingo se dio una real manifestación popular, fuerte y enardecida proclamando a Jesús como su Mesías. Días después, ese mismo pueblo, proclama su muerte con lo que se denota lo voluble y manipulable que es “El corazón del pueblo”.

Las Escenas propias de las caídas de Cristo, el encuentro con su madre y la acción de la Verónica son de nuevo, muestra del catolicismo del director ya que, estas no aparecen en los Evangelios pero sí, son propias en la tradición popular en el ejercicio compasivo del vía crucis. Y más propiamente el enjugado del rostro de Jesús por la Verónica y la segunda, y tercera caída, son fruto de la tradición de la iglesia de Jerusalén (Dentro de la película, la ubicación de las caídas en el camino a la cruz, corresponden a La dolorosa… p. LXXV – LXXVII)

En esta lógica, destacamos la escena del “Encuentro”, no solamente por la ternura que despierta la “inserción” donde María recuerda como recogía a Jesús – niño sino, también, y lo más importante a nuestro modo de ver, por las palabras que le dice su hijo, caído por el peso de la cruz: “ Ves madre, estoy haciendo todo esto nuevo”, que indudablemente recuerdan a Isaías cuando dice: “ No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando ¿No lo notan?” (Isaías 46: 17 – 18) y 2 corintios 5: 17: “Toda persona que está en Cristo es una creación nueva. lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha llegado” .

A esta altura del filme, aparece el Cirineo que ayuda a Jesús ( Mateo 27: 32, Marcos 15: 21, Lucas 23: 26) es Marcos, quien señala que este hombre era el padre de Alejandro y de Rufo. Probablemente, ellos eran parte de las comunidades primitivas del cristianismo destinatarias de este Evangelio. Y, en la misma idea, muchos estudiosos consideran que es el mismo Rufo al que se refiere Pablo en su carta a los Romanos (16: 13) Tal parece, que Gibson no ignoraba esto, ya que al llegar al calvario en el filme, ambos personajes cruzan sus miradas, y Simón de Cirene se marcha de allí siendo otro hombre.

En este momento, aparece la Verónica que como ya dijimos, es una escena del Vía crucis (Sexta estación), y fruto de una tradición extra bíblica. Sin embargo, vale anotar que la escena donde ella enjuga el rostro del Nazareno y desea darle de beber agua, es muy semejante, a la escena de la película “Ben – Hur” donde éste, intenta darle agua a Cristo y un soldado romano bota el recipiente de una patada.

Luego de esto, se observa en el filme como Jesús es sometido a un gran maltrato por la turba de soldados y un grupo de gente, algunas mujeres piden que los golpes se detengan, o alguien lo impida, esto llena de furia al Cirineo, quien grita que, o se detiene la golpiza o él no sigue cargando la cruz. De nuevo, el sustento de estos eventos, se hallan en el texto de Emmerich ya citado en su página LXXIX.

Caminando hacia el lugar de la ejecución, Gibson, hace un acercamiento de cómo se entrelazan las manos del Cirineo y Cristo para cargar la cruz, esto permite reflexionar, sobre el hecho de la unidad y hermandad entre el Hijo del Hombre y la humanidad entera para llevar la carga de las pruebas, dificultades y los problemas.

Cuando Jesús avista el Gólgota, llega a su mente el Sermón del monte donde dice: “Esta es otra orden que dio Moisés hace muchísimo tiempo: amen a su prójimo y odien a su enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los maltratan. Así demostrarán que actúan como su Padre Dios que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre los buenos y sobre los malos. Él manda la lluvia para el bien de los que lo obedecen y de los que no lo obedecen.

Si ustedes aman solo a quienes los aman, ¿qué premio recibirán por eso?…” (Mateo 5: 43 – 46) El contraste entre los dos eventos, es más que evidente.

Otra “inserción” en la película, se da cuando Jesús pasea su mirada por los sanedritas que presencian su llegada al calvario. En ese instante, El Galileo recuerda su enseñanza: “Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volver a recibirla. Esto es lo que me ordenó mi Padre” (Juan 10: 18) Ciertamente, ya en el monte de la calavera, Cristo está a punto de cumplir el mandato de su Padre.

A partir de esta parte de la película, comienza el paralelismo entre la crucifixión y la última cena. Así, mientras El Nazareno es desnudado, se “Inserta” parte de su enseñanza en el cenáculo: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15: 4), “…Adonde yo voy, vosotros no podéis venir…” (Juan 13: 33), “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros.

Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros” (Juan 13: 34) Resulta impresionante, como al finalizar la promulgación del “Nuevo mandamiento”, la escena siguiente es, como baja en cámara lenta, el mazazo para clavar una de las manos de Cristo.

Se aprovecha otro momento para “insertar” el conocido pasaje: “No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir a prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes” (Juan 14: 1 – 3)

La siguiente secuencia es muy simbólica. Mientras Jesús es clavado, comienza a pedir al Padre que perdone a sus verdugos. En esta etapa del filme, a Gibson ya no le es posible trasmitir el dramatismo y el dolor con palabras, y por ello, recurre al lenguaje artístico de la música para significarlos. En este marco, el Mártir del Gólgota dice que sus verdugos no saben lo que hacen.

Adicionalmente, en esta secuencia, se hace una rapidísima toma de la tablilla de Cristo escrita por Pilato, ésta, indicaba el motivo de la condena: “Jesús el Nazareno, rey de los judíos”. Como puede verse, la acusación es de índole política. El señalamiento radicaba en que el condenado pretendía ser el representante de Israel cuando, quien en ese momento ostentaba ese título era el César, y cualquier otro que aspirara a ello resultaba rebelde al imperio. La tablilla estaba impresa en tres idiomas: hebreo, latín y griego. Es decir, en el lenguaje del país, el lenguaje del imperio (Iesus Nazarenus Rex Iuadeorum) y el lenguaje de los visitantes griegos por las fiestas.

Asimismo, en este contexto, se observa como María toma pedruscos de tierra en sus manos como gesto de impotencia. Se “inserta” otro pasaje de la última cena: “ …- Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros” (Lucas 22: 19) La entrega del cuerpo de Cristo se concreta sobre la cruz. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta, que era costumbre israelita que quien presidía la mesa partía el pan con lo que, constituía la comunidad y éste, también daba un trozo a cada comensal.

Cuando en el filme, Jesús es elevado en la cruz, María bota los pedruscos de tierra molidos, acción con el que se simboliza el corazón destruido de la madre del Nazareno. Aquí, se dan otras “inserciones”de la comida final: “… – Beban todos ustedes de esta copa, porque esto es mi sangre, con lo que se confirma la alianza, sangre que es derramada a favor de muchos para perdón de sus pecados…” (Mateo 26:33), “… hagan esto en memoria de mí” (Lucas 22: 19) lo que se hacía con el pan, se hacía con el vino, todos bebían de una misma copa. Ambos gestos más que especiales o misteriosos eran de índole cultural.

Ahora bien, desde la óptica cristiana el pan y el vino tienen un gran simbolismo, el pan signo del cuerpo de Cristo entregado hasta lo sumo y el vino, signo de la sangre derramada por todos. Con esto claro, debemos tener presente que así como “La última cena” fue una dinámica de comunión así, es llamada a ser la Eucaristía como una extensión de nuestra vida con Jesús en comunidad.

Como se cita en el Evangelio, El Nazareno dice que su sangre confirma la alianza. Es en el relato de San Pablo (1 corintios 11: 23 – 25) que se habla de nueva alianza (Verso 25) relato que de paso, es el más antiguo sobre este tema.

Si tomamos en cuenta que en Éxodo 24: 1- 8, Moisés esparce sangre consagrando a Israel como el pueblo de Dios, la sangre de Cristo derramada en la cruz, abre la nueva alianza entre Dios y el género humano. En esta misma lógica, la vida cristiana es pacto de entrega y compromiso, asimismo, resulta nueva porque supera las antiguas dinámicas de culto y sacrificiales.

La película muestra como suspendido en la cruz, Jesús dice: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23: 37) Era costumbre religiosa judía, solicitar a los condenados que dijeran – por medio de una formula, tradicional – que Dios los perdonara sin embargo, El Galileo con su frase, reitera su inocencia y pide perdón por sus verdugos (Judíos y romanos) mostrando además su infinito amor. Esto es precisamente, lo que le dice en el filme, el ladrón arrepentido al Sumo sacerdote (“Escuche, está orando por ustedes”)

De seguido, se observa el conocido diálogo entre el ladrón arrepentido y Cristo. (Lucas 23: 42 – 43) Este texto solo aparece en el Evangelio de Lucas, el autor muestra dos actitudes (Las de los ladrones) ante el crucificado.

La pregunta que surge de este intercambio de palabras es: ¿Qué es el paraíso?. En la época de Jesús, se decía que en este lugar los difuntos buenos compartirían con los fundadores del Israel esperando la resurrección. El ladrón tiene fe que en ese paraíso, Jesús ejercerá su regencia, pero desde la cruz puede garantizar la petitoria que se le hace.

Cuando el Galileo le dice que estará con él en el paraíso, le da seguridad al afirmarle su compañía en un momento de tanta incertidumbre. El ladrón arrepentido sabe que su petición (Estar con Cristo) se cumplirá ese mismo día. El ladrón sabe que estar con Cristo es la salvación.

Ante la conversación antes descrita el otro compañero de condena de El nazareno, continúa sus burlas e imprecaciones. Gibson aprovecha este momento para establecer que todo aquel que no crea en Cristo tendrá su consecuencia (Un cuervo, pica el rostro del condenado)

Vale profundizar sobre este mensaje que trasmite la película, en el sentido de dividir de manera maniquea la trama de la Pasión entre “los buenos” y “los malos” o “todos contra el Justo” y el hecho, de que los incrédulos reciben su castigo.

El realismo de la tortura, y una división tan marcada puede provocar en el espectador el olvido del Dios que predicó Jesús. El Amor de Dios que toma la iniciativa y busca la oveja perdida y se pone feliz cuando la encuentra (Lucas 15: 3 – 7), el perenne deseo del padre que desea volver a ver a su hijo extraviado, ofreciendo una fiesta cuando regresa a pesar, de su mala conducta (Lucas 15: 11- 32), el amo de la viña que emplea a obreros a todas horas y que paga el salario completo hasta, a los que laboraron solo una hora (Mateo 20: 1- 15)

En suma, el Dios que revela Cristo no tiene límites para amar, su felicidad es el resurgimiento de la vida y la alegría de sus hijos. El Dios – Padre, enseñado por Jesús subraya el perdón y el amor no el castigo y la división de personas entre “buenos y “malos”. Volvamos ahora, a las palabras de Jesús en la cruz.

Cristo, dice que tiene sed. Según el Evangelio de Juan (19: 28), esto es dicho para que se cumpla la escritura. Se hace referencia al libro de los Salamos: “…Cuando tuve sed me dieron a beber vinagre” (Salmo 69: 21), “Tengo la boca seca como una teja; tengo la lengua pegada al paladar…” (salmo 22: 15)

A estas alturas del filme, María expresa que desea morir con su hijo. Esta frase no es extraída de los Evangelios, pero sí del texto: “La dolorosa pasión de Nuestro Señor Jesucristo” fruto de las visiones de Sor Ana Catalina Emmerich (La dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Amén comunicaciones 2004, p. XV, LXXXVIII) que también fue base para el guión de la película.

Seguidamente, Jesús entrega a Maria, su madre al apóstol Juan (Juan 19: 25 – 27) este momento nos permite pensar que en los instantes finales las mujeres fueron más constantes que los hombres ellas, fueron quienes más se expusieron al peligro y a las mofas de los verdugos.

Se está acercando la muerte, la soledad del crucificado se acentúa y Gibson resume el dramatismo en una frase del ladrón inconverso: “No queda nadie, Jesús, nadie”. Vienen a nuestra mente los versos del poeta costarricense Carlos Bonilla Avendaño:

“qué se hizo el Tabor
Dónde está Lázaro
Soy la ruina de Adán
el rescoldo del hijo del hombre
mi sangre huele a viñas
no soy hijo de nadie solo soy un destino” (Puerta de los ciegos, Libros alkimia, 2002, p. 46)

El Nazareno pronuncia aquí, sus enigmáticas palabras: “Dios mío, Dios mío ¿Porqué me has abandonado? (Mateo 27: 46, Marcos 15: 34) Cristo se siente dejado por Dios, sin esperanza, fracasado. El sentimiento de Jesús se concreta en el hecho de ya no llamar a Dios “Abbá”, se siente envuelto por el silencio de su Padre. Conforme a los Evangelios, El Galileo reza con el inicio del Salmo 22. observemos otros pasajes de este Salmo que reflejan los sentimientos de Cristo antes de morir lo cual, también demuestra como dijimos más arriba, las dudas, ánimos, desánimos y temores propios del camino de fe de Jesús:

“Mi Dios, de día llamo y no me atiendes, de noche, mas no encuentro mi reposo” (3)

“Mas yo soy un gusano y ya no un hombre; los hombres de mí tienen vergüenza y el pueblo me desprecia.” (7)

“Todos los que me ven, de mi se burlan, hacen muecas y mueven la cabeza” (8)

“Amenazándome abren sus hocicos como leones que desgarran y rugen” (14)

“Yo soy como el arroyo que se escurre; todos mis huesos se han descoyuntado; mi corazón se ha vuelto como cera, dentro mis entrañas se derriten.

Mi garganta está seca como teja, y al paladar mi lengua está pegada: ya están para echarme a la sepultura.

Como perros de presa me rodean, me acorrala una banda de malvados. Han lastimado mis manos y mis pies.

Con tanto mirarme y observarme pudieron contar todos mis huesos.

Reparten entre sí mis vestiduras y mi túnica la tiran a la suerte.” (15 – 19)

El Nazareno está a punto de morir y dice: “Todo se ha cumplido” (Juan 19: 30) Este pasaje es traducido por algunas versiones de la Biblia como: “Esta acabado”. De seguido, la película muestra como Cristo entrega su espíritu (Lucas 23: 46) Así, conforme a Lucas, Jesús muere con una oración esperanzada que remite al Salmo 31, verso 6.

El dolor de Dios Padre, queda significado en el filme con una gota de agua (¿Una lágrima?) que cae del cielo, con lo que inicia un fuerte temblor. Este último evento está descrito en Mateo 27:50. y resulta otro signo frente a la muerte de quien en su actuar, practicó una serie de señales tanto con la naturaleza, como sanaciones etc.

La secuencia siguiente de la película, muestra como, asustados por el temblor los soldados rompen las piernas de los condenados. Este acto, se sustenta en Juan 19: 31 – 32. las leyes romanas contemplaban la forma de adelantar la muerte de los condenados y ésta, era el rompimiento de las piernas a golpes. Dado el desgarramiento general devenía la asfixia mortal.

En el caso del Nazareno, esto no fue necesario porque murió rápidamente, la comprobación de su fallecimiento fue el lanzazo en el costado (Juan 19: 34) En el filme, se mira la descripción Evangélica de la salida de sangre y agua. Acerca del fenómeno físico que se genera no es fácil de explicar, para unos, se debe a la perforación de la vejiga pero, otros piensan que la lanza llegó al corazón y, éste, con las condiciones del crucificado estaba rodeado de liquido.

Teológicamente, la sangre y el agua, son simbólicos. La sangre, indica la muerte y el agua la vida que Cristo trasmite por el Espíritu (Juan 4: 14, 7: 37, Hebreos 13: 12, 1 Juan 1: 7, 5: 6 – 8) También hay una base para esta tesis, en el Antiguo Testamento, con la sangre del cordero sacrificado (Levítico 1: 5 y siguientes, Éxodo 24: 8 y siguientes)

El simbolismo se alimenta cuando el mismo Evangelista Juan, mira en la lanzada el cumplimiento de Zacarías capitulo 12, verso 9. En el mismo marco de Zacarías, Jesús sería el templo nuevo donde reside Dios (Zacarías 47. 1- 12) y, de donde brota agua.

Adicionalmente, Juan rememora la indicación de que al cordero pascual no se le fracturara un solo hueso (Éxodo 12: 46) Jesucristo, es el verdadero cordero pascual signo y concreción de la liberación de la opresión y el pecado. Si se quiere, de una forma artística se busca significar que del costado de Cristo, salen la esencia misma de la Eucaristía (sangre) y el bautismo (agua) que llevan a la vida nueva y el perdón.

Hay un elemento destacado en tres Evangelios que sin embargo, Gibson no resalta de manera apegada a estos escritos, nos referimos a la expresión del capitán romano: “¡De veras este hombre era Hijo de Dios!” (Mateo 27: 54, Marcos 15: 39, Lucas 23: 47) Valga decir, que los textos bíblicos, permiten observar como los paganos reconocen en Jesús al hijo de Dios. Creemos que Gibson no explota ese momento cinematográficamente, porque esto lo han hecho otras películas. Pese a ello, el romano que da el lanzazo a Cristo al ser pringado por la sangre y el agua se arrodilla como reconocimiento o tal vez miedo.

La secuencia de escenas siguientes en el filme, arranca con el rasgamiento del velo del Templo (Mateo 27: 51, Marcos 15: 37, Lucas 23: 44) En el Templo de Jerusalén había dos velos el primero, a la entrada y otro, que separaba el Lugar Santo y el Lugar Santísimo (2 crónicas 3: 14) La interpretación cristiana de la partición del velo, es que fue el segundo el que se rompió (Hebreos 6:19, 9: 3 – 12, 10: 19 – 20) este hecho, es visto como la posibilidad de acceder libremente a Dios por medio de la muerte de Cristo.

Hecho el sacrificio del Nazareno, se mira en la película la desesperación de Satanás por su derrota, derrota que quedará consolidada con la resurrección de Cristo. En tanto, Jesús es bajado de la cruz y es sostenido en brazos por su madre. La escena recuerda la obra de la “Piedad” de Miguel Ángel.

Vale insistir en el hecho de que morir crucificado era una verdadera maldición: “…Es maldito de Dios el que muere colgado de un árbol…” (Deuteronomio 21: 23) cosa, que reitera San Pablo en Gálatas 3. 13.

Morir crucificado implicaba ser cortado de las comunidades romana y judía. Es decir, el sistema político de su tiempo expulsó a Cristo. En esta lógica, el pilar de la fe cristiana es un “maldito” de quienes ostentan el poder.

El amor de Dios resulta tan radical, que entregó a su hijo, no le dejó pasar de la muerte con tal de identificarse con los seres humanos. Dios se presenta en el crucificado.

El cuadro final de la película, es la resurrección. Esta tiene duración de, máximo dos minutos pero es muy significativa. Para Gibson no son necesarias las palabras, la música (Una especie de marcha angelical) lleva el peso de la comunicación con el espectador cuando se observa a Jesús a punto de salir de la tumba.

Destacamos algunos elementos de esta última escena y de la resurrección en sí misma: uno, como lo dijera el sacerdote y Cristólogo, Luis Alberto García Dávalos en un programa del canal internacional Católico, EWTN; queda claro que el crucificado es el resucitado, el resucitado es el crucificado, el mismo partido y despedazado por la tortura.

El otro elemento, es el abandono del lenguaje racional de la narración fílmica, para pasar a entregarse a la gratuidad de la música como forma de comunicación que no puede hacerse de otra manera, es la captura a través de las notas musicales de lo significativo e importante (la resurrección) y una forma de hacer este evento alcanzable para el espectador así como, más veraz, efectivo y fino (Acerca de las semejanzas entre el lenguaje religioso y artístico puede verse: J. Amando Robles Robles: Repensar la religión, de la creencia al conocimiento, EUNA, 2001)

El evento de la resurrección demuestra que Dios tiene la última palabra frente a quienes planean la muerte del justo. La Biblia, plantea esta acción de Dios como burla de los inicuos que creen haber vencido (Salmos 2: 4, 59: 8 – 9, 37: 12 – 13)

Además, demuestra que Dios no quería la muerte de Cristo ya que él, expresaba adecuadamente su voluntad. Pese a ello, no lo libró de fenecer pues era parte de su proyecto, proyecto que Jesús aceptó en plena libertad.

Este es el principal mensaje del filme: ¡JESÚS ESTÁ VIVO!.

Finalizamos así, esta lectura teológico – política de la película La pasión de Cristo de Mel Gibson.

La Pasión de Cristo

Fuentes consultadas:

La Biblia de estudio Dios Habla Hoy Sociedades Bíblicas Unidas. Tercera Edición. Colombia 1994.

Biblia de Jerusalén. Nueva edición revisada y aumentada Bilbao, España 1998.

La Biblia Latinoamérica. Xv edición. San Pablo, Editorial Verbo Divino. Madrid, Navarra España 1995.

Biblia para todos: traducción en lenguaje actual. Sociedades Bíblicas Unidas. Brasil. 2003.

Boff Leonardo: Vía Crucis de la justicia. Ediciones Paulinas. Tercera edición. Madrid, España. 1980.

Bonilla Avendaño Carlos: Puerta de los ciegos. Libros Alkimia. Segunda edición. El salvador. 2002.

Bransby C: Concordancia temática de la Biblia. Casa Bautista de publicaciones. 13 edición. El Paso, Texas. Estados Unidos. 1998.

Charpentier Etienne: Para leer el Antiguo Testamento. Editorial Verbo Divino. Estella (Navarra), España, 21 Edición. 2001.

Charpentier Etienne: Para leer el Nuevo Testamento. Editorial Verbo Divino. Estella (Navarra), España, 20 Edición. 2001.

Cortés Jorge Enrique (comp.): El pan de la palabra: Misal diario para el pueblo de Dios. Marzo 2004. año V. No 51. San Pablo, Colombia, s.ed. 2004.

De la Fuente Tomás: Diccionario Bíblico Elemental. , Casa Bautista de publicaciones, 10 edición, Estados Unidos, 1996.

Emmerich Ana Catalina: La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Amén Comunicaciones, San José, Costa Rica. 2004.

Gibson Mel: La Pasión de Cristo. 20th Century Fox. Estados Unidos. 2004.

Larrañaga Ignacio: El pobre de Nazaret. 7 Edición, San Pablo, Santa Fe de Bogotá, Colombia 1999.

López Vigil José Ignacio, López Vigil María: Jesús, el hijo de María. Volúmenes 10, 11.. s.ed. s.f.

Muñoz Ovidio: “18 horas de dolor”. Periódico “Al Día”. Suplemento “Domingo”. 14 de marzo de 2004. p.1 – 4.

Patin Alain: La aventura de Jesús de Nazaret. Editorial Sal Terrae, 12 edición, Cantabria, España. 1997.

Robles, Robles, J. Amando: Repensar la religión: De la creencia al conocimiento. EUNA, Heredia, Costa Rica. 2001.

Rodríguez Martín Francisco: Jesús, relato histórico de Dios: cristología para vivir y rezar. San Pablo, Madrid, España. 1995.

Sánchez Sánchez José: Jesús, servidor y Mesías. Ediciones Dabar. DF. México. 1999.

Schokel Luis Alonso: Biblia del peregrino Ega – Mensajero. Bilbao, España. 1995.

Varela Ivannia, Corella Randall: “Cara a cara con el Nazareno”. Periódico “La Nación”. Revista Dominical. 4 de abril de 2004. p. 4 – 7.

Publicado originalmente en la revista semestral de Teología – pastoral Theándrika, Vol 14, el año 2004


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