La hostilidad de las derechas (Pilar Rahola and Co.) hacia las reformas tributarias

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Por Vicenç Navarro

Vicenc Navarro

Toda la evidencia existente muestra que la transición de la dictadura a la democracia en España no fue “modélica” (como los establishments político-mediáticos del país así la definen), pues dejó a las fuerzas conservadoras en posiciones de gran poder sobre las instituciones y aparatos del Estado responsables del gran subdesarrollo social del país, tal y como documenté en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias (Anagrama, 2006). Ni que decir tiene que también ha habido grandes avances, pero estos avances no han corregido los enormes déficits que todavía existen después de más de cuarenta años de democracia. Aún hoy el gasto público social (que incluye los servicios del Estado del Bienestar como la sanidad, la educación, los servicios sociales, la vivienda pública, las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios, entre otros, así como las transferencias públicas como las pensiones) por habitante o como porcentaje del PIB están entre los más bajos de la Europa Occidental. Y ello se debe a la pobreza de recursos del Estado como resultado de los bajos impuestos que este recibe, consecuencia de unas políticas fiscales regresivas responsables de que este país se gaste en su Estado del Bienestar mucho menos de lo que le correspondería por el nivel de desarrollo económico que tiene. Concretamente, ya antes de la crisis (conocida como la Gran Recesión) nos gastábamos 60.000 millones de euros menos de lo que deberíamos habernos gastado por la riqueza que teníamos.

La gran regresividad del sistema fiscal

La evidencia acumulada muestra que la causa de que el gasto público –incluyendo el social– sea tan bajo se debe a que los ingresos del Estado son también muy bajos. En realidad, estos ingresos son de los más bajos de la Europa Occidental. En España, tales ingresos representan el 39,2% del PIB, mucho menos que los ingresos en el conjunto de la UE-15 (el grupo de países dentro de la UE con un nivel semejante de riqueza al español), que son del 45,6% del PIB, y mucho menos que en Suecia (país en el que las izquierdas han gobernado durante más tiempo desde la 2ª Guerra Mundial), donde representan el 50,6% del PIB. España, por cierto, es el Estado donde han gobernado durante más tiempo las derechas desde la finalización de aquel conflicto.

Y una de las causas de esta pobreza es el comportamiento diferencial de las políticas recaudadoras del Estado, que favorecen a las rentas derivadas de la propiedad y del capital (bienes y servicios que generan renta, como pueden ser acciones, tierras u otras propiedades) a costa de las rentas derivadas del trabajo. Y dentro de estas últimas, las personas con mayor renta tienen más deducciones que las personas con menor renta. Es un sistema altamente regresivo (de los más regresivos en la Europa Occidental), lo cual contribuye a que España sea uno de los países con mayores desigualdades en este grupo de países.

Otra causa de este crecimiento de las desigualdades han sido las políticas neoliberales (como las reformas laborales que han debilitado a los sindicatos y las políticas de austeridad que han debilitado todavía más al infrafinanciado Estado del Bienestar) promovidas por los partidos gobernantes. Y junto con las desigualdades, otro problema grave es la falta de movilidad social, lo cual explica que la mejor variable para predecir la clase social de una persona sea la clase social en la que nace. Es cierto que hasta hace poco los hijos vivían mejor que sus padres (aunque esto ha dejado de ser así), pero era siempre dentro de la misma clase social. El ascensor social prácticamente ya no existe en España (incluyendo Catalunya).

El grito en el cielo de las derechas catalanas (tanto independentistas como españolistas) frente a las reformas tributarias progresivas de las izquierdas

En Catalunya se acaba de acordar una reforma fiscal entre En Comú Podem, por un lado, y el vicepresidente del gobierno de la Generalitat de Catalunya, perteneciente a ERC, por el otro, que intenta cambiar esta situación, reduciendo parte de la regresividad fiscal mediante (entre otras muchas medidas) un incremento del impuesto de la renta y del de sucesiones. Y como era predecible, la respuesta de las derechas ha sido estridente, mostrando una clara hostilidad hacia ella. Son ejemplos de ello la articulista Pilar Rahola y el economista ultraneoliberal Xavier Sala i Martín, ambos muy visibles en los medios públicos de la Generalitat de Catalunya (centrados en TV3 y Catalunya Ràdio), que les ofrecen grandes cajas de resonancia para su ideología neoliberal.

Pilar Rahola es la versión catalana de Eduardo Inda, que constantemente utiliza los amplios fórums a los que tiene acceso para insultar, con gran agresividad, grosería y mala educación (interrumpiendo constantemente al adversario al que ataca), a aquellas personas o políticas públicas que no comulgan con su dogma. Aduladora en su día del partido de ultraderecha italiano Liga Norte, hoy es una independentista perteneciente a la derecha neoliberal liderada por el Sr. Artur Mas, el presidente de la Generalitat que recortó más el gasto público social del gobierno catalán y aprobó en las Cortes Españolas la gran mayoría de políticas neoliberales propuestas por las derechas españolas. Reproduciendo el credo neoliberal de las derechas catalanistas (hoy independentistas), hizo unas declaraciones señalando que “Catalunya [es] uno de los territorios más impositivos del mundo”, siendo particularmente hostil contra el incremento del impuesto de la renda de las personas que ingresan más de 90.000 euros al año y del impuesto de sucesiones, unas reformas que ha descrito como fruto de una “letanía populista profusamente abusada” basada en el supuesto de “que pague más el que más gane”. Sin ir más lejos, según la Sra. Rahola este aumento de la carga fiscal “es un disparate que lesiona la competitividad económica” ya que afecta a los “profesionales con buenos sueldos” que “ya pagan barbaridades en fiscalidad”.

Como ya es habitual, tales observaciones que acompañan a sus hipérboles y estridencias son falsas. Los impuestos sobre las clases adineradas (y 90.000 euros anuales están muy por encima de lo que gana el promedio de los catalanes, que son unos 25.000 euros) no son de los más elevados, sino de los más bajos del mundo capitalista desarrollado situado en la Europa Occidental. Está claro que tal personaje se mueve en círculos muy alejados de la mayoría de los catalanes. Por otro lado, Catalunya, junto con España, es uno de los países con mayores desigualdades por clase social, no solo en Europa, sino también en el mundo capitalista desarrollado. Y contribuye a ello la escasa capacidad redistributiva del Estado (tanto central como, en el caso de Catalunya, la Generalitat), resultado de la enorme influencia conservadora en tales instancias de gobierno. La regresividad del sistema tributario es muy acentuada, como así percibe la mayoría de la población, pues nada menos que el 86% no cree que “los que pagan más impuestos son los que tienen más dinero”, también uno de los porcentajes más elevado del mundo capitalista desarrollado. Un porcentaje similar cree que los gobiernos se gastan poco en los servicios públicos y transferencias del Estado del Bienestar citados en un párrafo anterior.

La falta de progresividad fiscal y los déficits de financiación de aquellos servicios y transferencias contribuyen a la poca popularidad de la clase política (un 42% de la población no tienen confianza en los partidos políticos) y también, por cierto, del estamento judicial del país (incluyendo en Catalunya). El 54% no tiene confianza en el sistema judicial (lo que contrasta con el 16% en Suecia, uno de los países menos desiguales).

En cuanto a la imposición sobre las rentas medias y superiores (es decir, aquellos que ganan el 167% del salario medio del país), el tipo impositivo que se les aplica (y que resulta de sumar el IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del empleado, descontando las ayudas monetarias en efectivo) es, según datos de la OCDE citados en el diario Cinco Días, de un 33,8% de media en la UE-23, de un 47,9% en Bélgica, de un 43,8% en Alemania, de un 41,5% en Dinamarca, y de un 27% en España (incluyendo Catalunya). Al mismo tiempo, para el salario medio el tipo impositivo promedio en la UE-23 es del 28,4%, y de un 21,3% en España. En realidad, una de las consecuencias del dominio de las derechas en Catalunya es que se trata del territorio que tiene unos de los impuestos más bajos de la UE y de España entre las clases pudientes. Hay que subrayar de nuevo que la derecha que ha gobernado durante la mayor parte del periodo democrático la Generalitat de Catalunya (y a la que la Sra. Rahola ha apoyado) ha aprobado gran parte de las políticas fiscales beneficiosas para las rentas del capital y las rentas superiores impulsadas por las derechas en las Cortes españolas.

Y en relación con el impuesto de sucesiones, la fiscalidad de las herencias (algo necesario para reducir la enorme distancia entre las oportunidades de los ciudadanos según su origen social) catalanas dista mucho de ser de las más altas de Europa. Tal impuesto representa el 0,2% del PIB en España, muy lejos del 0,7% de Bélgica o del 0,5% de Francia.

En cuanto al segundo personaje, el Sr. Xavier Sala i Martín, es el economista más neoliberal del país, promovido por los establishments económicos y financieros españoles y catalanes. Es partidario de privatizar masivamente el escasamente financiado Estado del Bienestar, incluyendo las pensiones; en este sentido, aplaudió la privatización de las pensiones impuesta a la población chilena por el dictador Augusto Pinochet. Y es el gurú económico con mayor visibilidad de los medios de información públicos de Catalunya (TV3 y Catalunya Ràdio), desde donde sermonea sobre los grandes beneficios del neoliberalismo, insultando a los que no piensan como él, siendo el economista de referencia de los independentistas de derechas. Su sueño es aplicar sus políticas de austeridad cuando sea ministro de Economía de la Catalunya independiente dirigida por los postconvergentes.

Es más que sorprendente que en un reciente artículo publicado por Pilar Rahola (“Herejía”, La Vanguardia, 27.12.19), esta se considere víctima de los “dogmáticos izquierdosos” que según ella dominan la cultura mediática del país, poniendo en la misma categoría de víctimas a Sala i Martín, cuando en realidad ambos son los típicos portavoces del establishment político y económico del país que ha estado marginando a las voces críticas con este establishment. Y para colmo, la derecha independentista catalana critica a ERC porque está haciendo una reforma tributaria conjuntamente con En Comú Podem, abandonando a la derecha catalana de siempre (el pujolismo), que es la principal responsable del enorme subdesarrollo social de Catalunya.

* Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Ha sido también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU). Autor de la columna “Pensamiento Crítico” en el diario Público.es Fuente: www.vnavarro.org, Público.es


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